 |
|
Comunicado
No. 673
Kanasín, Yuc., enero 23, 1998.
El Gobierno Federal insta a
concretar los Acuerdos de San Andrés
Larráinzar: Ernesto Zedillo
- "El
Gobierno Federal ha acreditado
repetidamente, con hechos, que no cree
que el uso de la fuerza sea la solución
en Chiapas".
- El
presidente Zedillo reiteró que el
Gobierno Federal ni ha ejercido ni ha
amenazado con ejercer la fuerza para
resolver el conflicto chiapaneco.
- Para
los mexicanos y para el Gobierno es
inadmisible que haya personas que incluso
transgrediendo nuestras leyes, aunque
alegando razones humanitarias, estén
directamente involucradas en el
conflicto, aseveró.
- "El
Gobierno Federal no sigue ni tiene
estrategias de guerra en Chiapas".
- Con los
Acuerdos de San Andrés Larráinzar, el
Gobierno Federal no puede aceptar
interpretaciones que atenten contra la
soberanía y la unidad nacional, afirmó
el Primer Mandatario.
El Gobierno
Federal insta a concretar los Acuerdos de San
Andrés Larráinzar, pero no podría aceptar
interpretaciones de éstos que atenten contra la
soberanía y la unidad nacional, ni que pongan en
riesgo las garantías individuales, las
libertades y los derechos humanos, aseveró el
presidente Ernesto Zedillo.
"No podría
aceptar formas de gobierno antidemocráticas y
autoritarias, ni fanatismos. No podría aceptar
fueros y privilegios excluyentes ni desprecio a
las minorías", recalcó al encabezar la
Reunión de Evaluación y Fortalecimiento del
Programa Estatal de Salud, luego de inaugurar el
Centro de Salud en Kanasín, Yucatán.
Me parece
--abundó-- que quien en verdad quiera la
solución del conflicto en Chiapas, coincidirá
en estos puntos en los que sí está de acuerdo
el Gobierno por eso, "demos ya forma a los
Acuerdos de San Andrés" para que entre
todos, comenzando por la autoridad, abramos los
caminos al progreso y a la democracia, con
respeto a la diversidad cultural y al pluralismo
político.
Al manifestar su
rechazo a la violencia y a la injerencia externa,
el Primer Mandatario reiteró que el Gobierno de
los República ha estado y seguirá estando de
acuerdo en que el único camino para alcanzar una
paz con justicia y dignidad en Chiapas, es por
medio del diálogo y la negociación.
Por ello, dijo, en
los Acuerdos de San Andrés Larráinzar se
plasmó la nueva relación que deberá atender y
remediar las condiciones de pobreza, explotación
y exclusión política que por años ha lastimado
y sigue lastimando a los pueblos indígenas.
"Una nueva
relación en la que la Federación, los estados y
los municipios promuevan, en el ámbito de sus
respectivas competencias y con la participación
de los pueblos indígenas, su desarrollo
equitativo y sustentable, así como el combate a
toda forma de discriminación", aseveró el
doctor Zedillo.
El Gobierno
Federal --continuó-- está de acuerdo en que es
su deber garantizar el acceso pleno de los
indígenas a la jurisdicción del Estado, con
reconocimiento y respeto a especificidades
culturales y a sus sistemas normativos internos,
siempre y cuando se garantice el cabal respeto a
los derechos humanos y a los principios de la
Constitución.
Asimismo, el
Gobierno Federal está de acuerdo en garantizar a
los pueblos indígenas condiciones que les
permitan ocuparse de su alimentación, salud y
vivienda en forma satisfactoria, como lo señalan
los Acuerdos de San Andrés.
En esta sentido,
añadió, el Estado debe impulsar una política
social federalista, integral y participativa que
atienda las necesidades básicas, especialmente
de las mujeres y los niños.
Por ello, el
Presidente hizo hincapié en que los mexicanos
queremos y podemos lograr que los Acuerdos
aseguren respeto y concordia para todos,
oportunidades y progreso para todos, dignidad y
justicia para todos, incluso ante conflictos tan
complejos y dolorosos como el de Chiapas.
Acompañado por el
gobernador del estado, Víctor Manuel Cervera
Pacheco, y por los secretarios de Salud, Juan
Ramón de la Fuente; de Comunicaciones y
Transportes, Carlos Ruiz Sacristán, y de
Desarrollo Social, Carlos Rojas, el Jefe del
Ejecutivo dijo que el Gobierno Federal no está
ni puede estar de acuerdo con la violencia, pues
ésta no conduce a la concordia y sí genera más
y peor violencia, no conduce al progreso sino a
la destrucción y al atraso también, tampoco
conduce a la justicia ni a la dignidad.
"La violencia
nunca resuelve problemas, siempre los agrava, por
eso el Gobierno Federal jamás estará de acuerdo
con ninguna forma de violencia, provenga de donde
provenga", aseveró.
El Primer
Mandatario señaló que no se puede aceptar que,
esgrimiendo una causa que es justa: la de
solucionar la pobreza y el abandono, se acuda a
la amenaza de las armas, que es la amenaza de la
violencia. Del mismo modo, agregó, tampoco se
puede aceptar que ante la amenaza de las armas o
de la inseguridad en los bienes e intereses
propios, sean legítimos o no, se reaccione con
violencia.
"Quien
recurre a la violencia o a las armas, igual que
quien amenaza con hacerlo, pretende tomar la
justicia en sus manos; pretende ponerse por
encima de la ley y ser juez de los demás, esto
no es aceptable, no lo pueden aceptar ni el
Gobierno Federal ni la sociedad", reiteró
el presidente Ernesto Zedillo.
Advirtió que
pretender tomar justicia en propia mano, es un
delito que atenta contra la ley y atenta contra
la democracia, es un delito que debe ser
castigado.
El Primer
Mandatario aseguró que el Gobierno Federal
tampoco cree que la fuerza del Estado sea la que
deba resolver el conflicto en Chiapas, de ahí
que ni ha ejercido, ni ha amenazado con ejercer
esa fuerza, "así ha sido desde el primer
día y así será hasta el último día, de mi
gobierno".
La verdad es que
el Gobierno Federal ha acreditado repetidamente,
con hechos, que no cree que el uso de la fuerza
sea la solución de Chiapas; quienes por razones
de su estrategia, de su propaganda o de sus
intereses políticos, están faltando a la
verdad, saben bien que en estos tres años el
Gobierno Federal no ha utilizado su fuerza en
Chiapas a pesar de las provocaciones, las
falsedades y las amenazas, apuntó el Mandatario
Mexicano.
"Saben
incluso, que hagan lo que hagan, el Gobierno de
la República no utilizará la fuerza represiva.
Sólo defenderá la ley y las instituciones de
los mexicanos", puntualizó el Presidente.
Ciertamente,
agregó, quienes faltan a la verdad saben que
están aprovechándose de la tolerancia del
Gobierno Federal: de una tolerancia que aunque
irrite a una parte de la ciudadanía, es propia
de una auténtica democracia.
En este sentido,
sostuvo que quienes utilizan el conflicto de
Chiapas o incluso los hechos trágicos, que nos
duelen o indignan a todos para alimentar su
protagonismo, para promover intereses de
congregación o de grupo, o para confundir a la
opinión pública, saben bien que no están
contribuyendo a la solución del conflicto.
"No es
aceptable que el conflicto en Chiapas se utilice
para favorecer propósitos políticos que no
tienen nada que ver con la solución a las causas
profundas de la justa inconformidad de las
comunidades indígenas", concluyó.
En otro orden de
ideas, el Primer Mandatario indicó que para
respaldar el compromiso de la salud con los
yucatecos, en 1988 el Gobierno Federal ha
destinado a las instituciones del Sector Salud de
esta entidad, recursos por 254 millones de pesos
aproximadamente.
Previó a este
evento, el presidente Ernesto Zedillo, inauguró
la ampliación de la pista 10-28 (500 metros) del
Aeropuerto Internacional "Licenciado Manuel
Crescencio Rejón" de Mérida, con el
propósito de continuar impulsando el desarrollo
y el intercambio comercial y turístico en esta
región.
Luego de que el
Jefe del Ejecutivo Federal cortó el listón
inaugural, el director general de Aeropuertos y
Servicios Auxiliares, Alfredo Elías Ayub,
explicó que las obras realizadas, cuya
inversión federal asciende a 17.8 millares de
pesos, colocan a la terminal aérea de Mérida a
la altura de los principales aeropuertos del
país, como es el de Cancún, Guadalajara y
Tijuana.
En su oportunidad,
el presidente de la Junta Coordinadora
Empresarial de Yucatán, Humberto Rodríguez
Palomeque, señaló que todos los sectores de la
entidad, encabezados por el gobierno del estado,
realizan acciones para vivir en Estado de Derecho
y así tener un crecimiento equilibrado en las
distintas regiones de la entidad.
En general, dijo,
el índice de generación de empleo se ubicó en
17.8 por ciento entre diciembre de 1995 y
diciembre de 1997; esta oportunidad de desarrollo
y crecimiento ha sido posible porque en Yucatán
existe un clima de seguridad, deseos de
superación y de trabajo.
|