Comunicado No. 868
México, D.F., mayo 6, 1998.

La economía nacional tendrá un buen año: Ernesto Zedillo

  • 1998 será un buen año para la economía nacional.

  • Los mexicanos estamos hartos de crisis económicas sexenales.

  • Fortalecer la democracia implica enterrar rencores y revanchismos.

  • Sólo a los mexicanos nos toca resolver nuestros problemas internos.

Gracias al esfuerzo realizado por los mexicanos durante más de una década, 1998 será un buen año para la economía nacional, lo que permitirá al gobierno de la República fortalecer su actividad en el área social con mejores Programas educativos y de salud, afirmó el presidente Ernesto Zedillo, al enfatizar que el país no se ha descarrilado del camino que se fijó.

Reconoció que ya estamos hartos de vivir crisis económicas sexenales que significan el espectro de la incertidumbre económica cada vez que hay cambio de gobierno. Por ello, dijo, como Jefe del Ejecutivo, es mi responsabilidad convocar a todos los sectores para que en el año 2000 y en la transición del 2001, exista estabilidad en el destino del país.

Ante la comunidad de origen libanés, con quien compartió la comida, Ernesto Zedillo destacó que esto implica muchas cosas, pero principalmente hablarle a la gente con la verdad, fortalecer la democracia y avanzar en lo político.

Al respecto destacó que "ya estamos llegando a la estabilidad democrática que anhelamos todos los mexicanos", porque tenemos como valor la democracia y no hay ninguna razón de carácter personal, partidista o de carácter de grupo, para que el país no pueda tener un sistema democrático pleno.

Ese camino, enfatizó, no tiene retorno, pero para ello es preciso olvidar rencores y revanchismos. El pueblo de México, rememoró, votó por la libertad y la democracia y no para padecer este tipo de actitudes, porque solo a partir de la unidad y de la armonía nacional podremos construir un mejor futuro; de lo contrario, la energía social tan extraordinaria de nuestro país se desperdiciaría.

El Jefe del Ejecutivo señaló que el país requiere de una política económica de Estado de largo plazo, de ahí que, más allá de diferencias políticas o de ideologías, existen objetivos básicos en materia económica como el crecimiento del empleo en condiciones de estabilidad financiera y de precios.

Por ello insistió en la necesidad de lograr acuerdos que permitan alcanzar esa meta; ya que si no fuere así, el pueblo de México se puede decepcionar de esta nueva democracia, que debe ser en el futuro más fuerte.

El presidente Zedillo aprovechó su visita a la comunidad libanesa para aludir al conflicto en Chiapas, el cual dijo, como un problema interno, sólo corresponde resolver a los mexicanos mediante la conciliación, la política y el entendimiento.

Recordó que México es cruce de caminos y siempre ha recibido a quienes vienen de fuera en momentos de conflicto, de guerra, o cuando, la democracia, que algunos quieren venir a enseñarnos de fuera, no ha sido la regla en sus naciones de origen.

Por ello, no es válido que se nos señale, critique y enjuicie como un país de opresión, donde tanto el Estado como buena parte de la sociedad maltratan a su población indígena. "Es injusto, --enfatizó--, para un país que siempre ha sido tierra generosa y tolerante para muchos que no tuvieron esa generosidad y tolerancia en su propia tierra".

En México somos un pueblo tolerante; nunca vamos a caer en la provocación; nunca vamos a responder con agresión porque ello sólo logra dividir, herir y sangrar aún más, pero sí es tiempo de decir que cuando vienen de fuera a señalarnos nuestros defectos, quizás deberían saber un poco más de nuestra historia, apuntó.

Hay que recordar a quienes nos critican, que apenas a 40 años de haber logrado su independencia, mientras en muchos países todavía existía el colonialismo, --el cual, por cierto, todavía continúa en algunas partes del mundo--, este país tuvo al más grande Presidente en su historia, quien era un indígena puro.

Ustedes, dijo a los libaneses, conocen de las secuelas del colonialismo en la tierra de sus antepasados, y por ello pueden establecer claramente las diferencias entre este país y otros que a pesar de ser naciones respetables, tienen ciudadanos que hacen juicios equivocados sobre México que aún no entienden que sólo toca a nosotros darnos nuestras propias leyes e instituciones.

Poco antes del discurso presidencial, Amín Saiden Escalente, presidente del Consejo Directivo del Centro Libanés, agradeció la generosa recepción de nuestro país cuando llegaron los primeros ciudadanos de esa nación en busca de respeto a la libertad y a la legalidad. "Nuestros padres nos enseñaron a respetar las leyes de este país y crecimos con respeto irrestricto a las mismas, porque sólo nosotros las podemos generar". indicó.

Por ello, expresó el apoyo de la comunidad que preside a la decisión del gobierno de la República de no permitir la injerencia de grupos de extranjeros que buscan la inestabilidad de la Patria, en vez del arreglo democrático y pacífico propuesto por las autoridades.

En la mesa de honor, acompañaron al presidente Ernesto Zedillo, además de Saiden Escalante, el embajador de Líbano en México, Fakhrí Sagiyyah; el arzobispo Antonio Chedraoui y el monseñor Antonio Mohana, así como empresarios distinguidos de origen libanés entre los que destacan Carlos Slim Helú, José Miguel Nader, José Anuar Kuri Pheres, Alfredo Atala Boulos, Jorge Nacif Caram, Georges Abiyunes y Gerardo Gozain Frangie.