Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 3 de abril del año 2000.

Versión estenográfica de las palabras del presidente Ernesto Zedillo, durante la Reunión sobre los Avances del Desarrollo Económico de Chiapas, que encabezó en la planta "Axa Yazaki", de esta ciudad.

Muy apreciado señor gobernador de Chiapas;
Señor presidente municipal de Tuxtla Gutiérrez;
Señoras y señores:

Es para mí, motivo de enorme gusto regresar a la capital de su estado, y que uno de los motivos que me trae aquí sea visitar esta planta y, especialmente, escuchar testimonios, como los que hoy aquí se nos han ofrecido.

Hace poco más de 5 años, cuando asumí la Presidencia de la República, en mi agenda como Presidente figuraba, con una altísimo prioridad, la atención a los problemas de Chiapas.

Nunca pensé, como tampoco lo pienso ahora, que el problema de Chiapas hayan sido las circunstancias dolorosas que se vivieron a partir del 1 de enero de 1994.

Nunca pensé que aquellas condiciones de inquietud, de amenaza, e incluso de enfrentamiento, significaran el problema profundo, el problema más complejo de este gran estado.

Siempre reconocí que el problema era mucho más grande que aquello; que el problema no era que un grupo de personas hubiesen manifestado, incluso por medios apartados de la ley, su inconformidad por una serie de situaciones que en lo fundamental eran situaciones injustas, situaciones muy de lamentar.

Lo que sí pensé entonces, como lo sigo pensando ahora, es que el verdadero problema de este estado, como de todo nuestro país, es el problema del desarrollo.

El problema del desarrollo es la falta de oportunidades, es la incapacidad de la gente -por razones ajenas a ellas, a la gente- de no poder trabajar, de no poder tener un ingreso para proveerle a sus familias lo necesario: la falta de libertad para participar en los asuntos que le competen a la gente.

Por eso, desde aquellos primeros días de mi Mandato, sin soslayar el conflicto que se vivía, me aboqué como principal tarea, como Presidente de la República, en lo que se refiere al estado de Chiapas, a trabajar en los asuntos de su desarrollo. Insisto, sin soslayar la importancia del conflicto, pero entendiendo que mucho más importante que el conflicto, era el problema del desarrollo de su estado.

Sabíamos, como lo sabemos ahora, que esta tarea es harto compleja.

Sabíamos, como lo sabemos ahora, que ningún estado, por más recursos naturales y humanos que tenga, puede resolver rezagos como los que ha tenido Chiapas en un solo sexenio.

Sabemos que el desarrollo de Chiapas es un asunto de muchos años; es, incluso, un asunto en el cual deberán perseverar varias generaciones, hasta que estemos plenamente satisfechos, y aún entonces estaremos o estarán los chiapanecos trazándose metas más altas.

Sabía yo, como sé ahora, que teníamos que trabajar en muchísimos frentes, especialmente en los fundamentales: en los que se refieren al desarrollo humano.

Reconocimos, desde aquel momento, que los índices sociales de este estado se ubicaban, en muchos casos, muy por debajo de la media nacional; que ninguno de nosotros podría estar satisfecho por la situación que guardaba la educación en Chiapas; que no podíamos estar satisfechos por las condiciones de salud que existían aquí en Chiapas, por la carencia de programas que se dirijan específica y eficazmente a atacar en su raíz los problemas de la pobreza extrema.

Y sabíamos también, como se ha señalado aquí, que teníamos que recuperar la tranquilidad, teníamos que recuperar condiciones mínimas de seguridad y de confianza en el estado.

A esa tarea nos hemos abocado con sus autoridades estatales y municipales durante estos años.

Y hoy puedo decir, con toda confianza, que la situación que vivimos en Chiapas es, afortunadamente, muy distinta a la que se vivía aquí hace 6 años. Y esto, pues, lo podrá comprobar quien quiera que se acerque a este estado, sin prejuicios, sin una intencionalidad política de otra naturaleza, sino que se acerque a ver el esfuerzo, el trabajo y los resultados que con una gran entereza han llevado a cabo y han logrado los chiapanecos en estos años.

Esto no es para decir que los problemas de este estado están resueltos. Mentiríamos y estaríamos pecando de un triunfalismo, incluso ofensivo, si sostuviésemos esa postura. Porque, repito, los problemas del desarrollo no pueden ser resueltos en 6 años. Solamente los demagogos, los populistas, quienes buscan el apoyo fácil y de corto plazo de la gente, pueden sostener que los problemas se resuelven de la noche a la mañana.

Sabemos que problemas complejos, profundos, incluso históricos, requieren el esfuerzo de muchos años; pero también sabemos que el esfuerzo, como el que hemos venido haciendo en estos años, es el que se necesita y se seguirá necesitando aquí en el estado hasta que alcancemos nuestras metas, y debemos hacerlo estimulados por los resultados.

Prácticamente no hay un aspecto del desarrollo del Chiapas en el cual no podamos reportar resultados satisfactorios.

Hemos avanzado en la educación de los chiapanecos como no se había logrado en toda su historia. Hemos construido escuelas donde no las había; hemos llevado a los maestros donde no existían, hemos llevado los materiales educativos para apoyar a los niños en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Y de manera señalada, hemos desplegado programas para asegurarnos que atraemos a los niños y a los jóvenes a las escuelas y podemos retenerlos ahí hasta la conclusión de sus estudios.

Hemos multiplicado las unidades médicas y clínicas a lo largo y a lo ancho del estado; hemos hecho un gran esfuerzo para que quienes carecían del agua potable la tengan ya en sus hogares.

Hemos también hecho una tarea constante para mejorar las condiciones de productividad, de producción e ingreso en el campo chiapaneco.

Y hemos, asimismo, tratado de ver hacia el futuro, reconociendo que el desarrollo de Chiapas no puede descansar únicamente en las actividades tradicionales económicas que hasta ahora ha tenido.

Esto no significa que se vaya a abandonar la ganadería, la agricultura, que se vaya a abandonar, mucho menos el comercio, que no vayamos a seguir esforzándonos para seguir, a partir del avance que se tiene, aprovechar esas actividades productivas que tanto empleo y oportunidades le dan a los chiapanecos.

Pero es claro que en el mundo moderno, muy difícilmente un estado como éste puede desarrollarse sin la industrialización.

Las grandes poblaciones que están ahora ingresando al mercado de trabajo aquí en el estado de Chiapas, no podrán encontrar ocupación en las actividades tradicionales, la tierra no da para eso, no podemos esperar de la tierra que dé empleo a todos esos miles y miles de chiapanecos que cada año arriban a la edad de participar en el mercado de trabajo.

Tenemos que descansar en nuevas actividades, tenemos que descansar en la profundización de otras actividades ya tradicionales y que ofrecen enormes oportunidades como el comercio o el turismo, pero tenemos que dar ese paso cualitativamente distinto que significa iniciar el despegue industrial del estado de Chiapas.

Por eso me atrevo a decir que esta reunión es muy importante. Aquí hemos escuchado el testimonio de nuestro amigo Zorrilla, donde recuerda muy bien cómo lo exhorté a no únicamente a invertir en estados como Oaxaca, lo cual es extraordinariamente importante, sino que también viniese aquí, a Chiapas, en busca de oportunidades para él, pero también ofrecer así oportunidades para los chiapanecos.

Y hemos escuchado cómo las cosas van marchando bien hasta ahora.

Así también, hace ya algunos años, no muchos, en una plática precisamente en Japón, animé a Eugenio Garza con sus socios japoneses para que no invirtieran únicamente en el norte de nuestro país, no es que yo no quiera inversiones en el norte del país, las promuevo, las animo, pero creo que es justo que el desarrollo sea más equilibrado a lo largo y a lo ancho de nuestro territorio y además estoy muy consciente de las enormes oportunidades y ventajas que ofrece iniciar un desarrollo industrial aquí, en este estado.

¿Por qué? Porque hay una mano de obra que, sin duda, y estoy seguro que podremos en el recorrido o en alguna explicación que el propio Eugenio nos dé, en un momento que quiero ver esas máquinas, que nos cuenten cómo en poco tiempo los trabajadores que han sido capacitados aquí, en Tuxtla Gutiérrez, están alcanzando ya niveles de productividad equiparables a los trabajadores del norte del país.

Existe la mano de obra, pero además existe una mano de obra de una extraordinaria habilidad y de una gran capacidad para aprender y eso es algo que pueden aprovechar los empresarios, pero al aprovecharlo los empresarios nos traen oportunidades de empleo, oportunidades de ingreso para los chiapanecos.

El Gobierno de la República ha hecho, junto con el gobierno del estado, y seguirá haciendo, la parte que le corresponde para fomentar el desarrollo de estas actividades.

Trabajar en lo social es lo más importante, pero de la misma manera hemos trabajado y seguiremos trabajando en la infraestructura básica del estado.

Ya se mencionaba aquí, por parte de doña Alma, lo estratégico que están resultando inversiones que está realizando el Gobierno de la República en la infraestructura básica de Chiapas. La carretera fronteriza, la carretera, autopista que vinculará a Tuxtla Gutiérrez con un sistema nacional de autopistas del país, es decir, la carretera que va de Tuxtla Gutiérrez a Las Choapas; la carretera de San Cristóbal a Tuxtla, con lo cual podremos decir que a más tardar en un año existirá autopista desde San Cristóbal hasta el Distrito Federal y, por supuesto, con eso quedará vinculado Chiapas a todos los ejes troncales fundamentales del país.

Y así como esas obras, muchas otras estarán significando un motivo de atracción, un motivo de interés para nuevas inversiones en este estado.

Insisto, la tarea nunca estará terminada, la tarea es y seguirá siendo una tarea permanente, pero cuando la gente me dice que el problema de Chiapas subsiste, yo diría: el problema del desarrollo siempre va a subsistir en cualquier lugar de la tierra, porque la gente siempre, legítimamente, aspirará a más. Aspirará a menos injusticia, también a menos pobreza, a menos rezago y por eso la tarea siempre será permanente.

Pero como lo pueden decir, como lo pueden constatar todos los chiapanecos, afortunadamente hoy Chiapas es muy distinto a lo que era hace seis años y eso lo hemos hecho entre todos, y con ese aliento, y con ese estímulo seguiremos trabajando para que en Chiapas se multipliquen las oportunidades, para que Chiapas siga avanzando en su desarrollo, pero ahora entrando a una etapa cualitativamente distinta.

Chiapas tiene que industrializarse y para eso trabajaremos todos muy duro.

Muchas gracias.