Chiapa de Corzo, Chiapas, 12 de noviembre de 1999.

Versión estenográfica de las palabras del presidente Ernesto Zedillo, durante la Reunión sobre el Avance de los Programas Sociales para la Mujer Chiapaneca, que encabezó en el ex Convento de Santo Domingo, de este municipio.

Muy apreciado señor gobernador de Chiapas, amigo Roberto Albores;
Muy apreciado señor presidente municipal de Chiapa de Corzo, amigo Jorge Alberto Gómez Gómez;
Amigos;
Muy queridas y respetadas amigas:

Me da mucho gusto regresar a Chiapa de Corzo, y especialmente a este lugar tan esplendoroso, tan hermoso, en el que ahora me reciben.

Para mí, es muy grato que podamos tener en este bello lugar una reunión de trabajo tan agradable, como ésta, con los amigos -que ustedes ahora sentaron en la parte de atrás- y con las amigas, tantas mujeres tan hermosas, tan inteligentes, tan batalladoras, tan luchadoras, como las dos amigas que han hecho uso de la palabra: la señora Guadalupe y la señora Rosa Isabel. Muchas, muchas gracias por recibirme. (Aplausos).

Quiero decirles que una de las experiencias más satisfactorias que he tenido en mi trabajo como Presidente de la República, ha sido el comprobar la enorme contribución que las mujeres mexicanas están haciendo al progreso, al desarrollo de México.

En el México de hoy son cada vez más las mujeres que participan también, y muchas veces mejor que los hombres, en todos los aspectos de nuestra vida nacional.

Las mujeres llevan a cabo esa participación con voluntad, con gran capacidad de trabajo. Sobre todo, lo hacen con un muy profundo sentido de responsabilidad.

Con esfuerzo y con dedicación las mujeres saben abrirse paso en las tareas productivas, en la organización social, en las actividades culturales, y qué bueno que también ya lo estén haciendo en la política.

Y también, con gran amor y entusiasmo, no dejan de inculcar y formar los valores y principios familiares que mucho apreciamos y respetamos los mexicanos.

Algunos lo tomaron, hace un momento, pues, con humor cuando nuestra amiga Guadalupe dijo, pues, que las mujeres eran la columna vertebral, cuando nos dijo, pues, que si no nos apoyan los hombres, nos desmoralizamos. Quiero decirle, señora Guadalupe, que yo estoy cien por ciento de acuerdo con usted. (Aplausos).

Por eso, rindo un sincero y muy sentido homenaje a las mujeres de México y, por supuesto, a las mujeres chiapanecas.

Una de las mayores prioridades del Gobierno de la República ha sido impulsar los derechos de las mujeres, en los términos de igualdad y justicia que establece nuestra Constitución.

Poco a poco tenemos mejores resultados. Cada vez más se disminuye en el país la discriminación que atenta contra la dignidad femenina; sin embargo, debo ser yo el primero en reconocer que el camino por recorrer es todavía muy largo.

Sabemos que no podemos superar de un día para otro las carencias y problemas que se han acumulado durante muchos años.

Sabemos que sólo perseverando con paciencia y confianza en el camino correcto se podrán vencer los obstáculos que limitan el desarrollo de la mujer mexicana.

Para avanzar hacia un desarrollo completo es fundamental que sigamos promoviendo la participación activa y decidida de las mujeres en todo el país, como debemos seguir haciéndolo aquí, en Chiapas, con mujeres como ustedes.

Para ello, es necesario hacer muchas cosas.

Es necesario seguir mejorando los servicios de salud, especialmente orientados a la atención de la mujer.

Ahora, gracias al Programa de Cartilla de Salud para la Mujer, está mejorando con más rapidez la prevención y atención de las enfermedades propias de la mujer.

Por fortuna, son cada vez más las mujeres que están conociendo los medios que hoy existen para la planificación familiar, para decidir libremente, de acuerdo con sus parejas, el número de hijos que quieren y los tiempos para tenerlos.

Cuando se planifica así, con entera libertad y conocimiento, crecen mucho las posibilidades de que la familia viva realmente en condiciones de bienestar.

Al hablar de este tema, quiero aprovechar para comentarles algo que me preocupa mucho, algo de lo cual he hablado en otras ocasiones, y ese algo son los embarazos no deseados entre las adolescentes.

Todos, tristemente, conocemos casos así y sabemos que cuando ocurren, la vida de estas jovencitas cambia radicalmente y cambia para mal. En la gran mayoría de estos casos, las adolescentes tienen que dejar la escuela o cuando ya no están estudiando cambian sus planes y pierden otras oportunidades.

Por eso, es muy importante que ustedes, que todos en sus familias, en nuestras familias, con las hijas, con afecto, con comunicación, con respeto, con educación, se colabore para que haya cada vez menos de estos casos.

Otro aspecto que tiene la mayor importancia para que las mujeres avancen más es, por supuesto, la educación. La educación es el medio más poderoso para que cada persona pueda vivir mejor a partir de su propio esfuerzo, pues con la educación mejoran las oportunidades de trabajo y de mejores ingresos.

Tradicionalmente, por desgracia, se han dado más oportunidades de educación a los hombres que a las mujeres.

Es cierto, conservar algunas tradiciones es bueno, pero otras tradiciones como ésta, la de discriminar a las niñas en su educación es una mala tradición y debemos erradicarla de nuestra sociedad.

Las mujeres tienen en la ley el mismo derecho que los varones y deben tenerlo también en la práctica a educarse lo más que se pueda.

Sabemos que en la vida de todos los días es muy frecuente que las familias que viven con pobreza necesitan que sus hijas, y muchas veces también sus hijos, trabajen para contribuir al gasto familiar.

A veces se tiene la escuela pero la necesidad es muy grande. Para que esto no ocurra, para que no dejen la escuela por necesidad, es que hemos establecido el PROGRESA.

Las familias que cuentan con los apoyos del PROGRESA reciben becas educativas para que sus hijas y sus hijos no tengan necesidad de abandonar la escuela y puedan terminar su primaria y su secundaria.

En Chiapas el PROGRESA está beneficiando a más de 252 mil familias y al terminar el año, o a más tardar a principios del próximo año, estaremos atendiendo a cerca de 280 mil familias.

Actualmente, dentro del PROGRESA se están otorgando casi 220 mil becas educativas que llegarán a 246 mil a principios del año próximo. Y quiero recordar que las becas para las niñas y las jovencitas son un poco mayores que las becas para los varones.

Esto es así porque si ellas han tenido, hasta ahora, menos oportunidades de permanecer en la escuela, es justo que ahora reciban un poco más para educarse.

El PROGRESA está funcionando bien en la educación, en la atención a la salud y en el mejoramiento de la alimentación de las familias, y esto es así, sobre todo, porque desde el principio decidimos que la responsabilidad más importante del programa la tuvieran la columna vertebral a la que hacía referencia la señora Guadalupe, es decir, la responsabilidad descansara en las mujeres, en las madres de familia.

Por eso se les entregan a ellas los apoyos del PROGRESA, porque sabemos que son más responsables para manejar con cuidado estos apoyos.

Con el PROGRESA no se resuelven los problemas de la pobreza de un día para otro; lo que buscamos con este programa es fortalecer las capacidades de las familias para que con el tiempo tengan mejores posibilidades de salir adelante, como ya dije, con su propio esfuerzo.

Me da gusto saber que en muchos casos, los modestos apoyos del PROGRESA se convierten en inversiones en talleres y molinos por iniciativa de las mujeres.

Para dar mayor respaldo a las mujeres se están aplicando otros programas especiales como ya lo decía nuestra amiga, la señora Rosa Isabel, que tienen el propósito de apoyarlas en la producción.

Las mujeres como ustedes están demostrando que son tan capaces como los hombres, y a veces más, de desarrollar con éxito proyectos productivos. Los testimonios que aquí hemos escuchado acreditan este hecho.

En los últimos tres años se ha apoyado a casi 59 mil mujeres chiapanecas con el Programa de Mujeres en el Desarrollo Rural. Con este Pograma han recibido apoyos para comprar aspersoras, motobombas, yuntas, y otros implementos agrícolas.

Las estamos apoyando en proyectos para la cría de ganado menor y aves, así como para la agricultura, el establecimiento de pequeños invernaderos y huertos.

Además se respaldan pequeñas empresas de mujeres como molinos, talleres de costura, panaderías, tortillerías y tiendas de abasto, entre otras. Y por supuesto, he tomado nota de la muy clara solicitud y planteamientos que ha hecho la señora Guadalupe, en relación a las tiendas de Diconsa. Le aseguro que su solicitud no caerá en vacío, esta siendo escuchada y será atendida.

Tengo la seguridad amigas, de que el Gobierno de la República, al lado del gobierno del estado seguiremos apoyando los esfuerzos de superación de las mujeres en Chiapas. Sabemos que en sus manos esos apoyos van a rendir buenos resultados.

Sabemos que la incorporación de más mujeres chiapanecas a proyectos productivos será en beneficio de ustedes y de sus familias.

Con ello cada día estaremos un poco mejor. Estaremos más lejos de las carencias con las que todavía viven muchas familias de manera muy angustiante.

Sabemos que todavía falta mucho por hacer, porque enfrentamos problemas que se han acumulado a lo largo de muchos años, pero sumando los esfuerzos de todos cada día avanzamos más, cada día podemos abrir más oportunidades.

Lo que importa es ya no detenernos y seguir trabajando duro. Lo que importa es seguir construyendo y abriendo más centros de salud y escuelas que aprovechen mejor, sobre todo, las mujeres. Lo que importa es seguir construyendo y abriendo más caminos y carreteras.

Lo que importa es seguir apoyando a los hombres, y por supuesto, a las mujeres del campo para que produzcan más y mejor, y puedan tener mejores ingresos.

Lo que importa, insisto, es no detenernos y seguir apoyando los proyectos productivos de las mujeres.

Queridas amigas de Chiapas:

A lo largo de las 28 veces, con ésta, que he visitado Chiapas como Presidente de la República he podido dialogar con muchos hombres y mujeres de distintas comunidades, de distintas organizaciones.

En los muchos encuentros que he tenido aquí en Chiapas, hemos reconocido avances y hemos hablado también, con toda claridad, de los retrasos y las fallas que debemos corregir.

Lo más importante es que estamos en comunicación, que estamos dialogando. Nos estamos escuchando con atención y con respeto a nuestras diferencias.

El diálogo no es sólo una forma cordial de tratarnos cuando nos vemos. El diálogo es una herramienta fundamental de trabajo, necesaria para avanzar cada vez más en las metas que todos buscamos.

La inmensa mayoría de los mexicanos confían en el diálogo para resolver nuestras diferencias por grandes que éstas sean.

Quiero decirles a ustedes, como a todas las mujeres de Chiapas, como también a todos los hombres, que la vía del diálogo y la negociación para resolver los conflictos sigue totalmente abierta y así seguirá.

Con el diálogo, con el respeto a la ley y el respeto a los derechos humanos fundamentales de hombres y mujeres, todos los conflictos pueden resolverse.

Así lo quieren, vuelvo a decirlo, la inmensa mayoría de los mexicanos, incluidos los chiapanecos. Son millones y millones los que confían en el diálogo, los que confían en la democracia y en la tolerancia que es el respeto a las diferencias.

Sabemos que la democracia, la tolerancia y el diálogo funcionan bien porque ya los hemos utilizado muchas veces. Por eso, seguiremos fortaleciendo la democracia, seguiremos fortaleciendo la tolerancia, el respeto, para así seguir luchando contra la pobreza, moderando la desigualdad e incorporando a las mujeres, a ustedes, a las tareas del desarrollo con justicia que todos queremos para Chiapas.

Seguiremos trabajando para resolver desde la raíz las causas del malestar, de la desigualdad y de la injusticia.

Seguiremos trabajando con tolerancia y energía para superar los retos que tenemos para lograr la reconciliación con dignidad que merecen los chiapanecos.

Muchas gracias.