Marqués
de Comillas, Chiapas, 13 de julio del año 2000.
Versión
estenográfica de las palabras del presidente
Ernesto Zedillo, durante la ceremonia
conmemorativa del Día del Arbol y el Mes del
Bosque 2000, que encabezó en el Predio
Observatorio, del ejido Adolfo López Mateos, de
este municipio.
Señor Gobernador;
Señor encargado del Consejo Municipal de
Marqués de Comillas;
Amigas y amigos:
Me da mucho gusto
regresar al muy querido estado de Chiapas.
Especialmente, me
da gusto estar aquí, en Marqués de Comillas,
tierra de hombres y mujeres decididos a salir
adelante a partir de su propio esfuerzo.
Me da mucho gusto
que pueda realizar esta visita a este nuevo
municipio y, por lo mismo, hay que decir que soy
el primer Presidente de la República que viene a
este nuevo municipio de Marqués de Comillas, lo
cual mucho celebro. (Aplausos).
Aquí estamos,
amigas y amigos, para celebrar dos eventos que
reafirman el compromiso de todos los mexicanos
con el cuidado de nuestros Recursos Naturales:
estamos celebrando el Día del Arbol y el Mes del
Bosque.
Le agradezco al
Gobernador que sea el anfitrión de esta
ceremonia.
Por su destacado
desempeño en el Programa de Producción en
Viveros, expreso mi más sincera y calurosa
felicitación a cada una de las personas que
trabajan en los viveros que han recibido
reconocimientos especiales por su productividad.
La labor de cada
uno de ustedes es ejemplo para una generación de
mexicanos que tiene el profundo deber de
restaurar y proteger la riqueza forestal del
país.
Y quiero felicitar
desde aquí a todas las niñas y a todos los
niños del país que han tomado parte, y están
tomando parte, en las labores de reforestación y
en campañas educativas como los concursos de
dibujos de árboles, bosques y selvas. Con niñas
y niños que participan de esta manera, está
creciendo una nueva cultura ecológica.
El estado de
Chiapas constituye un marco inmejorable para
celebrar el Día del Arbol y el Mes del Bosque,
porque Chiapas es un ejemplo sobresaliente de la
diversidad biológica de nuestro país y aun de
todo nuestro Continente.
Lamentablemente
--quiero comentarlo-- en los últimos 50 años
nuestro país ha perdido, por distintas causas,
casi una tercera parte de sus bosques y selvas,
lo que es terriblemente grave.
Evitar el
deterioro de nuestra riqueza silvícola depende
en mucho de lo que los mexicanos hagamos ahora y
en el futuro.
Las áreas
boscosas y selváticas se convierten en una sana
fuente de ingresos para quienes viven en ellas
cuando son trabajadas de manera racional, es
decir, cuando esas selvas y bosques son
trabajadas de manera sustentable.
Para estar en
condiciones de aprovechar nuestros recursos
forestales se requiere actuar en dos frentes:
restaurar el deterioro sufrido a lo largo de
muchos años y proteger lo que todavía tenemos.
En cada año de
este Gobierno hemos trabajado muy duro para
recuperar lo que se perdió por el crecimiento de
la población, el descuido, la sobreexplotación,
los incendios accidentales y también los
incendios provocados.
Frente al enorme
reto de recobrar gradualmente la riqueza
silvícola de nuestro país, se ha aplicado una
política de reforestación sustentada en cuatro
ejes de trabajo:
El primero,
seleccionar plantas nativas de cada lugar, como
el cedro rojo y el jobo aquí en Chiapas, para
reconstruir paso a paso las condiciones
originales de los bosques y selvas.
El segundo paso ha
sido dar mayor atención a la supervivencia de
los árboles plantados para lograr su arraigo
definitivo.
El tercero ha sido
reforestar áreas compactas que restituyan el
hábitat adecuado para conservar la gran variedad
de nuestras especies vegetales y animales.
Y el cuarto paso
ha sido atender lo más pronto posible las áreas
afectadas por incendios forestales para evitar el
cambio del uso del suelo.
Es muy
satisfactorio que un primer logro de esta
estrategia sea que el promedio de supervivencia
de los árboles plantados en México es ya
satisfactorio conforme a estándares
internacionales.
Con estricto apego
a estos criterios, el Programa Nacional de
Reforestación, mejor conocido como PRONARE,
desarrolla sus actividades desde 1995.
La fuerza de este
programa radica en la suma de esfuerzos y la suma
de recursos que hemos conjuntado los tres
órdenes de Gobierno y los diversos sectores
sociales interesados en esta causa.
Sus acciones
tienen el apoyo de las comunidades donde trabaja
porque son diseñadas mediante comités estatales
y municipales, que ahora tienen más facultades y
recursos para operar.
El PRONARE cuenta
en la actualidad con una red de más de 700
viveros, que pertenecen a diversas dependencias,
organizaciones sociales y productores
independientes, y en los que se producen más de
600 especies de plantas.
Con el trabajo de
todos, al término de este Gobierno, se habrán
reforestado más de 950 mil hectáreas, con mil
670 millones de árboles.
Para poner en
perspectiva este esfuerzo, esto quiere decir que
cada día de este Gobierno se habrán plantado en
todo el país más de 750 mil arbolitos.
Tan sólo en
Chiapas se habrán reforestado cerca de 70 mil
hectáreas en seis años.
En esta gran
tarea, el apoyo de nuestro Ejército ha sido y
seguirá siendo fundamental.
Cuatro de cada
diez árboles son producidos en los viveros de la
Secretaría de la Defensa Nacional y tres de cada
diez son plantados directamente por nuestros
soldados.
Ustedes
recordarán que hace justamente un año, 7 mil
cadetes de las escuelas militares llevaron a cabo
un programa especial de reforestación en la
Reserva de la Biosfera de Montes Azules.
Este año, otro
contingente está reforestando 10 mil hectáreas
en la Selva Lacandona, con 27 millones de
árboles.
En un rato
estaremos en el vivero Pico de Oro, también
aquí en Marqués de Comillas, que es uno de los
ocho viveros manejados por el Ejército en
Chiapas. En ellos se producen más de 24 millones
de plantas cada año.
Con acciones como
ésta, nuestro Ejército demuestra que es una
fuerza para la paz y deja constancia de su
profunda vocación de servicio a nuestra patria.
Con acciones como
ésta, nuestro Ejército acredita su firme
compromiso con el desarrollo sustentable de
nuestro país.
Asimismo, es justo
reconocer la participación entusiasta y
comprometida de las autoridades estatales y
municipales, las organizaciones sociales, los
campesinos y empresarios también, para producir,
plantar y cuidar árboles que estamos dejando a
las nuevas generaciones.
Es importante
señalar que las tareas de reforestación han
permitido la creación de cerca de 400 mil
empleos temporales en lo que va de este Gobierno.
Así, al tiempo
que contribuyen a la restauración ecológica de
las zonas donde viven, los campesinos de zonas,
algunas de ellas especialmente pobres, que están
deterioradas ambientalmente o afectadas por
incendios, tienen la oportunidad de recibir un
ingreso extra para complementar el gasto
familiar.
En relación con
los incendios, quiero decirles que el PRONARE ha
reforestado 16 mil hectáreas de las que
resultaron afectadas por los graves siniestros de
1998.
También se han
llevado a cabo acciones de protección y
mantenimiento en otras 33 mil hectáreas, de las
85 zonas de restauración ecológica que se
definieron a raíz de esos incendios.
Por otra parte, el
Gobierno Federal seguirá impulsando el Programa
para el Desarrollo Forestal, que ha demostrado su
eficacia para promover la explotación
sustentable de bosques y selvas por sus
poseedores, en su mayoría comunidades
indígenas.
Por razones
ambientales, sociales y económicas, la política
forestal ha tenido la más alta prioridad de este
Gobierno.
En Chiapas, como
en todo México, debemos detener el deterioro de
nuestros bosques y selvas, pues son una riqueza
que debemos cuidar y recuperar para las futuras
generaciones.
Los invito a
seguir trabajando juntos por un aprovechamiento
integral de los recursos forestales y silvícolas
de Chiapas, que signifique al mismo tiempo su
preservación y su incremento.
Queremos, podemos
y debemos dejar como legado este rico patrimonio
natural.
Cumpliremos esta
responsabilidad compartida por el bien de Chiapas
y por el bien de nuestro querido México.
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