| Las
Margaritas, Chiapas, 17 de marzo de 1999. Versión estenográfica
de las palabras del presidente Ernesto Zedillo,
durante la ceremonia en la que inauguró el
Hospital Integral de Las Margaritas.
Amigo gobernador
del estado de Chiapas, Roberto Albores Guillén;
Amigo presidente municipal de Las Margaritas,
Carlos Martín León Suárez;
Amigas y amigos de Las Margaritas y de todo
Chiapas:
Me da mucho gusto
estar de nuevo en el muy querido estado de
Chiapas, y especialmente iniciar esta nueva gira
de trabajo aquí, en Las Margaritas.
Esta es mi segunda
visita a su estado en lo que va de 1999, y en los
pasados 12 meses he tenido el gusto de estar
aquí, en Chiapas, 12 veces.
Vengo a reafirmar
el compromiso del Gobierno de la República con
la superación de los rezagos y las carencias que
se viven en Chiapas y que son muy graves en las
comunidades indígenas.
Sabemos que esos
rezagos y esas carencias son origen de las
situaciones de conflicto que por varios años han
afectado a los chiapanecos, y sabemos que la
solución a fondo a las inconformidades es
remediar el atraso, la marginación y el abandono
en que han estado varias regiones de Chiapas, por
muchas décadas, incluso por siglos.
Esto exige que en
pocos años hagamos lo que no se hizo en mucho
tiempo. Exige que dediquemos una atención
extraordinaria y recursos juiciosamente
invertidos, donde han faltado por años y por
décadas.
Exige también que
sumemos voluntades y mantengamos un esfuerzo muy
especial, hasta sentar las bases de auténticas
oportunidades para todos y de justicia social
para Chiapas.
Por eso, he venido
y seguiré viniendo con frecuencia a su estado,
para trabajar al lado de ustedes, para trabajar
al lado de su Gobernador, para trabajar al lado
de las autoridades, de cada comunidad que quiera
abrirse nuevos caminos, donde se conjuguen el
respeto a sus tradiciones y el afán de
superación.
Ustedes recuerdan
que al inicio de mi Gobierno nos propusimos un
objetivo fundamental para Chiapas: lograr que los
indicadores sociales del estado alcanzaran el
promedio del país. No es tarea pequeña, pero
con la participación de todos ustedes estamos
avanzando.
Una prueba de
nuestro avance es este Hospital de Las
Margaritas. Con este hospital se cumple una muy
antigua demanda de los habitantes de la cabecera
municipal y de casi 140 comunidades de la zona, y
se cumple también con el compromiso que hice
aquí mismo durante mi visita anterior. Nos
comprometimos y hoy estamos cumpliendo.
Ahora ustedes y
sus familias tienen aquí, cerca de donde viven,
un lugar bien equipado para recibir la atención
que su salud merece.
Este hospital es
una muestra de lo que trabajando unidos podemos
avanzar para que los chiapanecos tengan mejor
salud.
Para lograrlo, en
los últimos cuatro años se ha puesto en
servicio un nuevo Centro de Salud cada 10 días.
Ahora operan más de mil unidades médicas y más
de dos mil consultorios en el estado. Nunca antes
se había avanzado tan rápido en la
construcción de la infraestructura de salud en
Chiapas.
En cuatro años
hemos llevado los servicios de salud a 690 mil
personas que antes no los tenían. De este modo,
nueve de cada 10 habitantes ya tienen alguna
forma de atención médica, un porcentaje más
cercano a la media nacional; pero nuestra meta es
que en el año 2000 toda la población de Chiapas
esté cubierta por alguna institución de salud
pública.
Gracias a que
ahora contamos con más servicios de salud en
Chiapas la mortalidad entre los niños menores de
cinco años, por infecciones intestinales, se ha
reducido 40 por ciento.
Un avance muy
importante es que con la participación de las
madres hemos ampliado la vacunación entre los
niños de uno a cuatro años de edad. Gracias a
ello, se han erradicado enfermedades como polio,
sarampión y difteria, que antes causaban muchas
muertes infantiles.
A la vez, mientras
que en 1995 se presentaron mil 500 casos de
cólera, el año pasado ya no se presentó
ninguno, aun cuando enfrentamos condiciones
climáticas muy adversas y propicias para el
cólera.
Además, los casos
de paludismo disminuyeron en más de una tercera
parte y también se redujeron sensiblemente los
casos de tosferina, tuberculosis y tétanos
neonatal.
No bajaremos los
brazos hasta que en Chiapas las niñas y los
niños, las mujeres y los hombres, cuenten con
una atención oportuna, cercana y eficiente para
su salud.
En la educación,
que puede significar tanto en la vida de una
persona y de una familia, también estamos
avanzando.
En los últimos
cuatro años los servicios educativos en Chiapas
son los que más aceleradamente han crecido en el
país.
Entre 1995 y 1998
hemos construido más de cuatro mil 500 nuevas
escuelas, un promedio de tres escuelas por día.
Gracias a que en
ese lapso se han incorporado 10 mil 450 maestros
más, ahora la matrícula total en Chiapas ha
aumentado a cerca de 200 mil alumnos, un
incremento de casi 20 por ciento, en menos de
cinco años.
Para darnos cabal
cuenta del avance que el trabajo de todos va
logrando, recordemos que en 1995, de cada 100
niños chiapanecos que entraban a la primaria, la
terminaban 45; hoy la están terminando 65, y no
aflojaremos el paso hasta llegar, por lo menos, a
los promedios nacionales.
De hecho, el
número de egresados de las escuelas de Chiapas
ha aumentado en 26 por ciento para primaria y en
casi 32 por ciento para secundaria.
En Chiapas hemos
hecho un esfuerzo especial para que los niños
reciban sus desayunos escolares. El año pasado
más de la mitad de los niños inscritos en
preescolar y primaria recibieron diariamente su
desayuno.
Al mismo tiempo,
se repartieron cerca de 400 mil Libros de Texto y
materiales de apoyo didáctico, en diversas
lenguas indígenas, para más de 195 mil alumnos
y más de siete mil maestros.
Los alumnos de
primero y segundo de secundaria ya cuentan con
sus Libros de Texto Gratuitos para esos grados.
A partir del
próximo ciclo escolar también los tendrán los
de tercero de secundaria; a fin de que los niños
y jóvenes de Chiapas cuenten con los textos para
cursar toda su educación básica.
Por otra parte, el
ritmo de avance que se ha alcanzado en Chiapas en
dotación de agua potable, es mucho más rápido
que en el resto del país. En los últimos cuatro
años se ha dotado de agua potable a un promedio
de 250 personas más cada día en todo el estado.
Hoy, 356 mil personas más tienen ya este
servicio fundamental.
Un problema que
por muchos años provocó división,
enfrentamientos, y aun muertes en Chiapas, es el
de la tenencia de la tierra. Por eso, nos
propusimos hacer en pocos meses lo que no se
había hecho en muchos años, y que todos
debíamos a los chiapanecos: una Reforma Agraria
verdadera y completa.
En cuatro años el
Gobierno Federal adquirió más de 227 mil
hectáreas para repartirlas entre más de 54 mil
familias. En ninguna administración anterior se
había dotado de tierra a tantas familias
campesinas en Chiapas.
Además, los
acuerdos agrarios que sustentaron este reparto de
tierra demostraron que dialogando y trabajando se
pueden resolver las demandas más sentidas de las
familias y las comunidades; que sí es posible
llegar a acuerdos con organizaciones políticas
de cualquier ideología y preferencia política,
por radical que sea; que respetando la ley,
respetándonos unos a otros y queriendo de veras
solucionar problemas, lo podemos hacer.
Hoy la discusión
agraria en Chiapas ya no es sobre la tenencia de
la tierra, sino sobre cómo hacerla más
productiva y cómo diversificar las fuentes de
empleo en el campo.
Ahora, por
ejemplo, estamos dedicando nuevos esfuerzos a
extender y modernizar la infraestructura
agrícola.
De 1995 a 1998,
obras de riego, drenado, tecnificación y
revestimiento de canales han beneficiado a más
de 53 mil familias campesinas en todo el estado,
que ahora ganan más con lo que producen.
Desde 1996, con la
Alianza para el Campo, más de 73 mil productores
están recibiendo asistencia técnica,
capacitación y nuevas tecnologías para mejorar
la producción en 305 mil hectáreas.
Otros 111 mil
pequeños productores han recibido apoyos para
comprar equipos y ganado menor.
Entre 1995 y 1998,
la superficie cultivada con semilla mejorada casi
se duplicó, al pasar de 245 mil hectáreas en
1995, a cerca de 450 mil hectáreas.
Adicionalmente, se
han rehabilitado 82 mil hectáreas de cafetales
con 97 millones de plantas más resistentes.
Para apoyar a los
campesinos con tierras de temporal y de alta
siniestralidad, en estos cuatro años se han
otorgado 293 mil créditos a la palabra, para el
cultivo de 427 mil hectáreas, especialmente de
maíz y frijol.
Con el PROCAMPO,
en cada uno de los últimos cuatro años, se ha
apoyado a medio millón de productores para el
cultivo de 930 mil hectáreas.
Trabajando con los
campesinos más pobres de Chiapas, estamos
logrando el uso de mejores tecnologías para
proteger los bosques y selvas y para obtener
mejores rendimientos de la tierra.
En las regiones
Norte, Selva y Palenque, se está cambiando ya la
técnica de roza, tumba y quema, por la de roza y
pica, en quince mil hectáreas, con la meta de
llegar pronto a 35 mil. Esto disminuirá
notablemente los riesgos de incendios forestales
que tanto daño han causado.
Chiapas tiene una
de las extensiones de bosques y selvas más ricas
en plantas y animales no solamente de todo
México, sino de todo el mundo. Para conservarlas
en buen estado, de acuerdo con la población y
las autoridades locales, se ha ampliado el
número de hectáreas protegidas.
Las hectáreas
protegidas han pasado de menos de 720 en 1994, a
cerca de un millón 160 mil en 1998. Esto,
representa casi 16 por ciento de la superficie
total de Chiapas.
Otro problema que
por años ha incidido en la pobreza, el
aislamiento y la falta de oportunidades en muchas
regiones de su estado, es la insuficiencia de
carreteras y caminos. Por eso, nos hemos
propuesto dar un gran paso adelante para integrar
ciudades, poblados y comunidades, y trabajando
con ustedes estamos avanzando.
En los pasados
cuatro años, hemos emprendido un esfuerzo
extraordinario para que Chiapas cuente con las
carreteras, los puentes y los caminos que se
necesitan.
Se han construido
cerca de 240 kilómetros de carreteras nuevas.
En 1995 se inició
la construcción de la autopista Las
Choapas-Ocozocoautla-Raudales, que comunicará a
Chiapas con el centro del país y reducirá en
100 kilómetros y dos horas y media el recorrido
entre Sayula, Veracruz y Tuxtla Gutiérrez.
A la vez, se han
pavimentado cerca de 400 kilómetros de la
carretera Fronteriza del Sur, que significará un
importante cambio en la vida de más de 100
pequeñas localidades, con 150 mil habitantes.
La Fronteriza del
Sur permitirá que les lleguen los servicios
básicos de los que carecen; permitirá que
consigan insumos para sus tierras de cultivo, al
tiempo que facilitará el establecimiento del
circuito turístico que comprende Palenque,
Bonampak, Montebello, Chincultic y las ciudades
de Comitán y San Cristóbal.
Además, estamos
ahora acompletando el eje carretero Ocosingo-San
Quintín-Comitán, que incluye el tramo de Las
Margaritas a Ocosingo, cuya conclusión también
me solicitaron ustedes.
Y también estamos
terminando la carretera de Angel Albino Corzo a
Siltepec.
Hemos seguido
trabajando en la conservación y el mantenimiento
de más de tres mil kilómetros de la red
carretera en el estado y hemos construido más de
450 kilómetros de caminos rurales, con lo que
Chiapas tiene ahora 11 mil 650 kilómetros, que
ya representan 10 por ciento de todos los caminos
rurales del país.
Con ello, Chiapas
se convierte en el primer estado de la República
en extensión de caminos rurales.
Otro tipo de obras
a las que hemos dado la mayor importancia, son
las de electrificación. En cuatro años se ha
ampliado la red de suministro eléctrico a 620
mil personas. Así, 85 de cada 100 habitantes del
estado tienen ya energía eléctrica, cuando hace
cuatro años la recibían 77 de cada 100.
También en la
vivienda estamos avanzando. De 1995 a 1998 se
otorgaron más de 115 mil créditos para vivienda
a favor de las familias chiapanecas.
Y algo muy
importante en lo que también estamos avanzando
es el empleo. En estos cuatro años se han creado
en Chiapas 250 mil empleos permanentes y 184 mil
empleos temporales.
Por otra parte, se
han redoblado los apoyos al abasto y al consumo
de productos básicos para la población más
vulnerable.
En estos cuatro
años, se han abierto 188 nuevas tiendas de
DICONSA, con lo que ya se atiende a un millón
960 mil personas, más de 90 por ciento de la
población rural de Chiapas.
A su vez, LICONSA
distribuye 433 mil litros de leche cada día, en
beneficio de 66 mil familias, y 60 mil familias
son apoyadas con dotación gratuita de tortilla.
En Chiapas nuestra
mayor deuda es con los pobres, y aquí viven
algunos de los más pobres de todo México. De
ahí que en Chiapas estemos haciendo un esfuerzo
muy especial a través del PROGRESA.
Con el PROGRESA
estamos dedicando atención especial a los
niños, apoyándonos en las madres de familia,
para articular la adquisición de alimentos
básicos con los servicios de salud y la
asistencia a la escuela.
Este año, el
PROGRESA estará atendiendo a más de 240 mil
familias de Chiapas, que viven en cinco mil 300
localidades, de 111 municipios.
Estoy seguro de
que el PROGRESA dará oportunidades a niños de
muchas familias chiapanecas, que nunca las
habían tenido.
Al lado de
ustedes, estamos trabajando para levantar juntos
las bases de una nueva época para Chiapas; una
época de derechos efectivos, auténticas
oportunidades y mucho mayor equidad social.
¿Qué significan,
amigas y amigos, los avances que he señalado?
Significan que lo que en verdad hacía falta en
Chiapas, es que todos nos pongamos a trabajar
juntos, y es lo que ahora estamos haciendo.
Significa que
cuando hay unidad, cuando hay suma de voluntades
y esfuerzos, de veras podemos lograr lo que nos
proponemos.
Trabajando unidos,
de veras podemos superar cualquier reto o
cualquier problema que enfrentemos.
Al inicio de mi
Gobierno, ofrecí avanzar a una nueva relación
entre el Estado mexicano y las comunidades
indígenas; una nueva relación que garantice
plenamente sus derechos y sea base firme para
atender la pobreza y el atraso que han acumulado
por tanto tiempo.
Ofrecí una nueva
relación con las comunidades indígenas, a
partir de una reforma constitucional que precise
sus derechos, que asegure una educación
bilingüe y pluricultural, que reconozca sus
formas de representación social, para
incorporarlas a nuestra organización municipal;
que reafirme los compromisos del Estado con sus
comunidades y que les garantice que al acudir a
la justicia se tomarán en cuenta su lengua, sus
usos y sus costumbres.
Ciertamente, mi
ofrecimiento fue para los indígenas de Chiapas,
pero ciertamente también lo hice pensando en
todas y cada una de las comunidades indígenas de
México, porque como Presidente de la República,
mi compromiso es con todas ellas, sin excepción.
De ahí que, con
gran convicción y con gran entusiasmo, el Poder
Ejecutivo, conjuntamente con el Poder
Legislativo, organizó una Consulta Nacional
sobre Derechos y Participación Indígena.
En esa consulta,
se celebraron 33 foros estatales, 120 encuentros
con pueblos y comunidades indígenas en 18
estados de la República y cientos de reuniones,
seminarios y coloquios, donde tomaron parte con
absoluta libertad miles de ponentes,
especialistas y comentaristas.
Sin ninguna
consigna, sin ninguna manipulación, se
escucharon las voces auténticas de hermanas y
hermanos de todas las etnias del país.
Recordemos que en
un marco de total apertura, los participantes
presentaron más de cuatro mil ponencias, con
cerca de 12 mil propuestas de diverso orden y
magnitud.
Recordemos
también que en las reuniones de la consulta se
expresaron todas las posiciones, se reflejaron
todas las opiniones, se escucharon todos los
reclamos y todas las respuestas y propuestas, que
responden a una amplia y vigorosa pluralidad.
De ahí que, con
base en esa consulta nacional y con base en los
acuerdos suscritos en San Andrés, el Gobierno de
la República formuló una Iniciativa de Reformas
Constitucionales en Materia de Derechos y Cultura
Indígena. Dicha iniciativa fue enviada al
Congreso de la Unión, que es instancia superior
del debate nacional.
Como nunca antes,
en nuestra historia nacional esta iniciativa de
reformas constitucionales propone esa nueva
relación entre los pueblos indígenas, el Estado
y la sociedad; esa nueva relación para atender
demandas, subsanar rezagos y remediar carencias,
con pleno respeto a la identidad, la cultura y
las formas de organización social indígenas.
La iniciativa
concilia los derechos sociales, económicos,
políticos y culturales de los mexicanos
indígenas, con los principios que sustentan a
México como Nación libre y soberana, como
República democrática y representativa, como un
Estado nacional unido por un pacto Federal.
La iniciativa
propone alcanzar la efectividad de esos derechos
sociales, económicos, culturales y políticos de
los mexicanos indígenas con respeto a su
identidad.
La iniciativa
preserva sin ambigüedades la soberanía y la
unidad nacionales, en las que creemos todos y que
también demandan los pueblos indígenas;
refrenda la vigencia de nuestras leyes e
instituciones esenciales, parte del principio
jurídico fundamental de la igualdad de todos los
mexicanos ante la ley y ante los órganos
jurisdiccionales, y de la no creación de fueros
especiales en privilegio de persona alguna,
respetando el principio de que la nación
mexicana tiene una composición pluricultural,
sustentada originalmente en sus pueblos
indígenas.
La iniciativa del
Ejecutivo propone reconocer y consagrar derechos
para la preservación y el libre desarrollo de
las culturas indígenas, con el respeto absoluto
que merecen.
Destaca el apoyo a
la educación indígena, con la participación
directa de las comunidades, pues la educación es
el instrumento más poderoso y eficaz para
alcanzar verdaderamente la igualdad.
El derecho para
que las comunidades decidan por ellas mismas su
organización social, con plena libertad en lo
que respecta a sus asuntos internos, es
reconocido sin más limitación que el respeto a
las otras formas igualmente libres y legítimas
de organización interna en un Estado de Derecho.
Por primera vez,
se propone corregir la insuficiente
representación de los indígenas en el Congreso
de la Unión, en las legislaturas estatales y en
los ayuntamientos, alentando a las autoridades
competentes a tomar en cuenta la ubicación de
las comunidades indígenas en el establecimiento
de los distritos electorales, federales y
locales, así como en la creación de municipios.
Por primera vez,
también se propone que la Constitución consagre
el derecho de las comunidades indígenas a
asociarse libremente en cada municipio, con el
fin de que puedan participar en la promoción de
su desarrollo económico y social.
Con estas y otras
medidas que contiene la iniciativa, quedaría
plasmada en nuestra Constitución la autonomía,
que legítima y genuinamente reivindican las
comunidades indígenas para superar la
desigualdad.
La autonomía que
se propone, reconoce y respeta las diferencias,
las identidades y su sustento cultural, así como
las formas propias de organización social y las
autoridades que dirigen y representan a los
pueblos indígenas.
El concepto de
autonomía propuesto, excluye cualquier forma de
discriminación, repudia aislamientos o fueros
anacrónicos, rechaza cualquier pretensión de
separar a los indígenas, incluso con la
justificación de protegerlos.
De ahí que la
autonomía que se propone, sea congruente con las
normas e instituciones del Estado mexicano, pero
exija mayor atención a las comunidades
indígenas.
Estoy convencido
de que la iniciativa, que ya está en manos del
Congreso de la Unión desde hace ya un año, es
una buena iniciativa que debe debatirse con
espíritu abierto y constructivo, que debe
analizarse y debatirse, incluso con todas las
demás propuestas que se han presentado y deseen
presentarse.
En una democracia
no hay que temer a la discusión.
De ahí que, con
todo respeto, exhorto al Congreso de la Unión a
que examine libre y abiertamente, y a que
perfeccione la iniciativa presentada, mirando
siempre por el bien de la Nación y asumiendo su
responsabilidad legislativa.
Amigas y amigos:
Aquí en Las
Margaritas, como en todas partes de Chiapas,
estamos constatando que si nos unimos para
trabajar, logramos buenos avances. Esos avances
de ningún modo deben conducirnos a triunfalismos
vanos, que resultan inaceptables y aun ofensivos
ante las carencias que todavía se viven en
Chiapas.
Pero esos avances
ponen de relieve que todo aquel que ha querido y
quiere ponerse del lado de las soluciones, hace
más, mucho más por Chiapas, que quienes se
empeñan en evitar el diálogo, la negociación y
el acuerdo.
El pueblo de
Chiapas, como todos los mexicanos, identifican
bien a quienes rehuyen el diálogo y las
soluciones, saben perfectamente que su
intransigencia está condicionada por intereses y
cálculos políticos, que nada tienen que ver con
Chiapas, ni con la democracia, ni con la dignidad
de las comunidades indígenas.
Los chiapanecos,
como todos los mexicanos, están poniendo su
confianza en el trabajo, en la suma de esfuerzos,
en proyectos, programas y acciones que
verdaderamente nos den resultados.
El Gobierno de la
República seguirá trabajando para darle a las
familias y a las comunidades chiapanecas esos
resultados, que con justa razón demandan. A la
vez, mantenemos y siempre mantendremos abiertas
las puertas para el diálogo, que es la base de
la política y es lo que clara y expresamente
exigen los mexicanos.
Pero para avanzar
en el remedio de los rezagos y las carencias que
aquí se acumularon en tanto tiempo, no hay más
que trabajar con ahínco, con el esfuerzo de
todos, con la perseverancia de todos. Así
seguiremos trabajando, al lado de ustedes y de
las autoridades de Chiapas.
Este ha sido mi
compromiso hasta ahora y seguirá siendo el
compromiso inquebrantable del Gobierno de la
República.
Juntos vamos a
seguir trabajando por una nueva época para
Chiapas, por una nueva época para ustedes y para
los hijos de todos los mexicanos.
Gracias por
recibirme.
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