Tapachula, Chiapas, 17 de mayo de 1999.

Versión estenográfica de las palabras del presidente Ernesto Zedillo, al inaugurar la Planta Torrefactora de Café Orgánico, Tostado y Molido, y en la que tomó protesta al Consejo de Administración de la Sociedad de Solidaridad Social "Indígenas de la Sierra Madre de Motozintla" (ISMAM) 1999-2001, en este municipio.

-Moderador: Solicitamos respetuosamente al ciudadano Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, lleve a cabo la toma de protesta al Consejo de Administración de la Sociedad de Solidaridad Social "Indígenas de la Sierra Madre de Motozintla" 1999-2001.

-Presidente Ernesto Zedillo: Amigos integrantes del Consejo de Administración de la Sociedad de Solidaridad Social "Indígenas de la Sierra Madre de Motozintla":

¿Protestan ustedes cumplir y hacer cumplir los reglamentos y estatutos de su sociedad, y trabajar con eficacia y entusiasmo para conseguir los objetivos de su organización?

-Voces a Coro: ¡Sí, protesto!

-Presidente Ernesto Zedillo: Si así lo hacen, que los socios de su organización se los reconozcan; si no, que se los reclamen.

(A continuación el Presidente de la República les dirigió el siguiente mensaje):

Señor Gobernador;
Señor Presidente municipal de Tapachula;
Señor Obispo;
Amigas y amigos:

Me da mucho gusto estar nuevamente en esta querida ciudad de Tapachula y encontrarme, una vez más, con mis amigos de ISMAM.

En verdad que los felicito por la inauguración de esta Planta Torrefactora, que significa un nuevo paso adelante en la organización de los indígenas de la Sierra Madre de Motozintla.

Me da gusto confirmar cómo una organización, orgullosa de sus raíces indígenas, ha logrado construir una nueva forma de trabajo y de vida en plena armonía con el medio ambiente.

Ustedes han probado que se puede producir y ser competitivos, conservando, al mismo tiempo, los recursos naturales que son de ustedes, y que también forman parte del patrimonio de todos los mexicanos y de la humanidad entera.

Al mismo tiempo, han probado que es posible abrirse un camino propio en la economía mundial, con inteligencia, con visión empresarial y, por supuesto, con mucho, mucho trabajo.

El trabajo de ustedes, al localizar y entrar en los mercados más favorables a sus productos, como ha sido el caso del de Europa, ha contribuido a que México sea hoy el primer productor de café orgánico en el mundo. Ha sido un esfuerzo ejemplar que mucho les reconocemos.

Por su firmeza y seriedad, el esfuerzo de ustedes comenzó a cosechar éxitos al poco tiempo de iniciado.

Así ocurrió en 1995, a dos años de integrada ISMAM, cuando ganaron el Premio Nacional de Exportación y que tuve mucho gusto, por cierto, en entregarles en Acapulco. Así lo recuerdo.

El mercado externo también ha sabido premiarlos. Por eso el café de la ISMAM vale hasta 50 dólares más por quintal, que el promedio que alcanzan otros productores.

Y si su ejemplo de calidad y éxito en precios es extraordinario, también lo es el que nos dan en cuanto a productividad, pues con su forma de trabajar han conseguido rendimientos de más de 30 quintales por hectárea.

Yo los felicito porque con todos estos elementos han conseguido ser sujetos de crédito de los bancos, incluso de los bancos internacionales.

Los felicito porque sus resultados compiten con los mejores que han conseguido los inversionistas privados.

Esta magnífica Planta Torrefactora para Café Orgánico, es una prueba más de lo que puede lograrse cuando se trabaja con eficacia y en unidad con sus autoridades, como ustedes han sabido hacerlo.

Este es precisamente el propósito principal de nuestra Alianza para el Campo: contribuir a que los productores agrícolas y ganaderos puedan obtener mejores ingresos con su trabajo.

Nuestra Alianza funciona porque se finca en el esfuerzo de ustedes y en el respeto a sus decisiones.

Nuestra Alianza, así como los otros programas gubernamentales, varios de los cuales han sido utilizados por ustedes, nunca imponen soluciones.

Si ustedes han decidido que el cultivo de café bajo sombra y con prácticas orgánicas es la mejor solución, nuestra Alianza y nuestros otros programas han trabajado, y lo seguirán haciendo con ustedes en esa misma dirección.

Por eso mismo, en los tres años que lleva funcionando en Chiapas, la Alianza para el Campo ha logrado producir, al lado de muchos campesinos como ustedes, 107 millones de plantas de café de variedades superiores, que han servido para rehabilitar y mejorar cerca de 83 mil hectáreas.

Con nuestra Alianza y los otros programas gubernamentales se está agregando valor al café que se produce en el estado con nueva y mejor infraestructura. Esto es lo que significa la dotación de más de siete mil patios de secado, 630 tanques de fermentación, mil 600 despulpadoras, 21 secadoras, nueve tostadoras, diez molinos, y la rehabilitación de 21 beneficios secos y 20 bodegas durante los últimos tres años aquí, en Chiapas.

Quiero destacar que también ha sido muy importante el esfuerzo para hacer más variadas las actividades productivas de los cafeticultores. Y aquí nuevamente la ISMAM ha sido ejemplo.

Junto con el esfuerzo por impulsar el cultivo de café, ustedes se han preocupado por hacer que las familias produzcan los alimentos que consumen y realicen otras actividades que les proporcionen más ingresos.

Como bien lo dice la sabiduría popular, "nunca es bueno guardar todos los huevos en la misma canasta", como tampoco es bueno depender siempre de un solo producto.

Las condiciones del clima en los últimos tres años han sido difíciles y extremosas aquí, en Chiapas, para muchos cafeticultores; sin embargo, gracias al esfuerzo unido, en el ciclo que acaba de concluir, la producción de café no va a ser menor que la de la última temporada.

Lo que ustedes están haciendo es un ejemplo a seguir que, estoy seguro, sabrán aprovechar muchos otros productores.

Resultados como los que ustedes han obtenido nos impulsan a seguir trabajando para que cada vez más organizaciones sociales tengan en sus manos el control de sus procesos productivos.

Será muy importante que muchos de nuestros hermanos indígenas puedan desarrollar proyectos viables y duraderos, que les permitan dejar atrás sus condiciones de pobreza, como ustedes lo han venido haciendo.

Sé que con frecuencia los visitan productores de otras partes, no sólo de México, sino también de otros países. Esto habla todavía mejor de ustedes. Les pido que los sigan recibiendo, ya que, por nuestra parte, seguiremos difundiendo lo que están haciendo y seguramente serán más los productores que quieran venir a verlo.

Y, por supuesto, tal como me lo planteó el compañero, ahora que esté en California, incluso estaré allá con muchos paisanos, voy a promover el café de ustedes, el café de Chiapas, el café de México, para que sepan lo que es bueno.

Ustedes son una prueba viva de que México puede superar antiguos rezagos, uniendo talentos, recursos y voluntades.

El respeto a los demás y el fortalecimiento de las propias capacidades, nunca el rencor ni el resentimiento, es lo que permitirá a cada persona, a cada familia y a cada comunidad vivir mejor, a partir del esfuerzo propio.

Una vida productiva, una vida armoniosa, en la que cada familia y cada comunidad puedan mejorar sus condiciones de vida, sólo puede lograrse a partir de la tolerancia.

La tolerancia significa que cada persona es libre de elegir su forma de vida y sostener convicciones y creencias propias. Y al mismo tiempo, acepta que los demás tengan la misma libertad.

La tolerancia es aun más importante en una sociedad plural como la mexicana y como la chiapaneca.

Las diferencias étnicas, culturales, religiosas y políticas nos enriquecen y no deben ser motivo de pleitos, de conflictos, ni de odios.

Afortunadamente, los mexicanos hemos sido siempre un pueblo tolerante, pues en México no se persigue a nadie por su origen étnico o por sus convicciones y creencias.

Es por eso que nos entristece mucho y debe preocupar a todos que existan divisiones y enfrentamientos en algunas comunidades de Chiapas, especialmente comunidades indígenas.

Es muy triste que, por la intolerancia política, étnica o religiosa, sigan dándose divisiones y enfrentamientos entre hermanos indígenas.

Las diferencias entre vecinos y entre hermanos deben respetarse siempre.

Nadie tiene derecho a obligar a los demás a que piensen igual que uno, que crean en lo mismo, que vivan como uno. Lo único que se puede exigir a los demás es que cumplan las leyes, que son iguales para todos y que respeten las libertades que también otorgan nuestras leyes.

El respeto y la tolerancia deben existir siempre entre las personas, entre las familias, entre las comunidades.

El respeto y la tolerancia deben estar animadas siempre por la disposición al diálogo y a la búsqueda de acuerdos. Sólo así es posible convivir en paz y en armonía con los demás; sólo así es posible resolver las diferencias y los conflictos; sólo así es posible superar las carencias, superar la pobreza.

Por eso, a través de ustedes, amigas y amigos de la ISMAM, quiero llamar a todos los chiapanecos y chiapanecas, a todas las comunidades del estado, a fortalecer el respeto mutuo, a fortalecer la tolerancia, a fortalecer el diálogo entre quienes piensan diferente.

Porque donde no hay diálogo, donde no hay tolerancia, donde no hay respeto, surge inevitablemente la violencia. Y la violencia o la simple amenaza de la violencia --como lo he dicho muchas veces--, no sirve para resolver ningún problema; por el contrario, la violencia o la amenaza de la violencia agrava todos los problemas.

Y si algo está quedando muy claro aquí en Chiapas, como lo demuestra el ejemplo de ISMAM, como lo demuestra el ejemplo de muchas otras organizaciones sociales y productivas de Chiapas, es que los problemas sólo se resuelven con mucho trabajo y uniendo los esfuerzos de todos, aunque se piense diferente.

Porque dentro de una misma comunidad, dentro de una misma organización, es natural que haya distintos puntos de vista, distintas formas de vida e incluso distintas creencias.

Los problemas, amigas y amigos de Chiapas, sólo se resuelven mediante el diálogo.

Por eso, quiero decir una vez más aquí en Chiapas que el Gobierno Mexicano ha estado siempre dispuesto al diálogo, para llegar a los acuerdos que sean necesarios para que todos trabajemos y vivamos con tranquilidad.

Los problemas de Chiapas sólo pueden resolverse con la política, el diálogo y el acuerdo; nunca con la amenaza de la violencia.

El Gobierno nunca actuará con la violencia, ni con la represión frente a quienes se han inconformado. El Gobierno quiere el diálogo, quiere la negociación.

Nunca ha sido el Gobierno el que ha dejado la negociación. Nunca ha sido el Gobierno el que se ha retirado de ella, porque nos comprometimos a no hacerlo y sabemos que el diálogo es el único camino hacia la tranquilidad que todos queremos.

Y al mismo tiempo que seguimos listos para la negociación, seguiremos trabajando con las organizaciones sociales, con las comunidades indígenas, con los trabajadores del campo y de las ciudades, con las autoridades locales, para resolver los problemas de fondo.

Los problemas de fondo son los de la injusticia social, los de la pobreza y aún los de la discriminación.

Estos son los problemas que se habían acumulado por muchos, por muchos años.

Por eso, no pueden acabarse estos problemas de un día para otro, ni por arte de magia ni con soluciones radicales, ni mucho menos con violencia. Quien diga lo contrario, se está engañando o quiere engañar a los demás.

Resolver los problemas sociales no es fácil, pero con mucho trabajo, con buena organización, con acuerdos claros y con la unión de esfuerzos de la gente y las autoridades, es posible superarlos.

Así lo estamos haciendo en Chiapas; así lo estamos haciendo en todas sus regiones.

Al avanzar con la participación de las comunidades y las organizaciones en la solución de los problemas de fondo, que son los problemas del atraso social, estamos consiguiendo dos cosas:

La primera, estamos dando respuesta directa a las demandas de la gente, estamos creando mejores condiciones de vida para las familias y las comunidades.

Y de este modo, estamos creando también mejores condiciones políticas para el diálogo, para la negociación, para lograr los acuerdos que necesitamos para una tranquilidad completa, con dignidad y con justicia.

Yo les pido, amigas y amigos de ISMAM, amigas y amigos de Tapachula, amigas y amigos de Chiapas, que lleven este mensaje de paz, de tolerancia y de trabajo conjunto a todos los rincones del estado.

Queremos que Chiapas sea un estado grande en oportunidades de trabajo y de vida digna para su habitantes.

La grandeza de Chiapas está en la dignidad de su población y en el enorme esfuerzo que aquí se está haciendo para dejar atrás necesidades ancestrales.

Trabajando unidos, respetándonos unos a otros, escuchando al que piensa diferente, más pronto que tarde Chiapas habrá de levantarse como un lugar de amplias posibilidades para el desarrollo completo y equitativo de sus habitantes y de sus regiones.

Los felicito nuevamente por los éxitos que han venido alcanzando.

Para el Gobierno de la República es muy satisfactorio ser parte de ese esfuerzo, estar con ustedes, haberlos apoyado y seguirlos apoyando.

Les reitero, hoy como ayer, que en el esfuerzo por la superación productiva y social de Chiapas, el mejor de sus aliados es y seguirá siendo el Gobierno de la República.