Cintalapa de Figueroa, Chiapas, 19 de abril del año 2000.

Versión estenográfica de las palabras del presidente Ernesto Zedillo al inaugurar el Hospital Integral en este municipio.

Amigo Gobernador;
Amigo Presidente municipal;
Amigas y amigos de Cintalapa:

Me da mucho gusto venir, una vez más, al muy querido estado de Chiapas para seguir trabajando con sus autoridades estatales, con sus autoridades municipales, con todos ustedes, para que a partir de esa voluntad, de ese trabajo, logremos alcanzar en su estado la justicia y el desarrollo que merece su gente.

En especial, para mí es motivo de gran satisfacción iniciar esta visita con la inauguración de este magnifico Hospital Regional Integral de Cintalapa. Los felicito por esta nueva obra que el Gobierno de la República y el gobierno del estado ponen en sus manos. (Aplausos).

Esta obra, como las muchas que hemos construido durante los últimos años, y que seguimos construyendo en este año 2000, muestran que seguimos avanzando para lograr el objetivo que nos trazamos hace cinco años: el objetivo de que el estado de Chiapas alcanzase en este año 2000 una cobertura de salud equivalente a la de otros estados de la República.

Y quiero decir a ustedes, con mucho orgullo, que aquel propósito que parecía difícil de alcanzar hace pocos años, hoy ya no es únicamente un propósito, sino que estamos muy cerca de que sea una plena realidad.

Si en Chiapas hace poco más de cinco años tenían acceso a servicios de salud institucionales sólo 77 de cada 100 personas, quiero decirles que, gracias al trabajo de todos, ya hemos alcanzado 98 de cada 100 personas que tienen acceso a alguna forma de servicio institucional de salud. Eso prueba que la palabra que empeñamos a los chiapanecos hace cinco años, ¡es una palabra que estamos cumpliendo! (Aplausos).

Y aquí, amigas y amigos, estamos avanzando gobierno del estado, gobiernos municipales y Gobierno de la República, en todos los frentes importantes de la política social.

Queremos más y mejor educación para los chiapanecos; queremos más y mejores servicios en todas las ciudades, en todas las comunidades rurales del estado de Chiapas; queremos seguir combatiendo con decisión, frontalmente, con eficacia, la pobreza extrema en la que viven todavía muchos, muchos chiapanecos.

Y esto quiere decir que en Chiapas seguimos trabajando para combatir sus problemas profundos; los problemas profundos que son los de la marginación, el atraso y la pobreza; el de la débil presencia del Estado y sus instituciones democráticas; el problema de la injusticia y la acumulación de profundos agravios y rencores seculares.

Reafirmo mi convicción ante ustedes, amigas y amigos, que el problema de Chiapas no es un conflicto que estallase hace poco más de seis años; el problema profundo de Chiapas se gestó durante muchas décadas, incluso durante siglos.

El problema profundo de Chiapas es producto de la historia, de esta parte de nuestra patria que muchas veces, durante mucho tiempo estuvo en el olvido, estuvo alejada de las acciones del Gobierno, de las instituciones, para enfrentar los problemas del desarrollo.

Por eso, desde el primer día del Gobierno que presido nos abocamos en atender el problema de Chiapas a partir de esta concepción.

Nunca pensamos que el problema de Chiapas era la solución de uno sólo de sus conflictos, porque Chiapas tiene muchos conflictos, como otros estados de la República, y esos conflictos se llaman injusticia, se llaman atraso, se llaman pobreza, y esos son los conflictos que tenemos que seguir resolviendo para resolver entonces el problema profundo de Chiapas.

Se equivocan quienes piensan que Chiapas es sólo un conflicto, Chiapas es una tierra de oportunidades, pero es una tierra que sólo va a convertir esas oportunidades en realidades vigentes si somos capaces de enfrentar con éxito los problemas del atraso, los problemas de la injusticia, los problemas de la pobreza. (Aplausos)

De ninguna manera debemos aceptar esa visión simplista de las cosas. Se nos dice que todo quedará resuelto si logramos darle solución, cualquier cosa que ello significa a un conflicto que, repito, arrancó hace poco más de seis años, pero que afortunadamente muy pronto dejó su perfil de amenaza de violencia, su perfil de amenaza a la tranquilidad de los chiapanecos.

Ciertamente, amigas y amigos, podemos afirmar que hemos avanzado, que estamos poco a poco, pero firmemente, superando carencias ancestrales; pero de ninguna manera nos podemos declarar satisfechos, de ninguna manera nos podemos declarar complacidos, porque todos reconocemos que el camino por recorrer es todavía muy largo.

No estamos donde queremos estar, no estamos donde merece el pueblo chiapaneco estar.

Los avances, es cierto, son evidentes en varios aspectos, pero, insisto, hay que recorrer todavía un largo camino para enfrentar todas las carencias, todos los retrasos que se han acumulado históricamente.

Queremos oportunidades equitativas para los chiapanecos, y sabemos que lo alcanzado hasta ahora debe ser un estímulo grande para seguir trabajando duro.

Además de los avances en la atención de la salud, con los que Chiapas ha dejado de ser un estado mucho más rezagado que los demás de la República, quisiera poner otro ejemplo que tiene que ver con la gira que hoy realizamos el gobernador Albores y yo, que es la supervisión de importantes obras carreteras que habrán de significar enormes oportunidades para el desarrollo futuro de Chiapas en los próximos años. (Aplausos) Me refiero a las carreteras de Ocozocoautla a Tuxtla y de Tuxtla a San Cristóbal.

Como ustedes lo saben ya, en este estado, en este querido estado hemos hecho el mayor esfuerzo de mi Gobierno en materia de construcción de carreteras.

Así lo ameritaba el rezago que había en el estado en materia de telecomunicaciones. Y este año 2000 no será la excepción, y por eso será muy importante para la comunicación de Chiapas con el resto del país.

Este año, tal como lo ofrecimos, terminaremos la autopista de Chiapas y lo haremos a tiempo. (Aplausos)

Esta autopista nos permitirá comunicar a la capital del estado con el centro del país y se tendrá no solamente un ahorro de más de dos horas y media, sino que ganaremos en seguridad.

En seguridad para la gente, en seguridad para quienes producen en Chiapas, no solamente productos agropecuarios, sino que se empiezan a producir ya productos industriales y que quieren estar comunicados bien y rápido con los otros mercados regionales del país, pero también con los mercados del extranjero.

Asimismo, se tendrán ahorros considerables para quienes vienen a Chiapas desde Villahermosa y otros puntos del sureste.

Esta autopista, estoy convencido, amigos y amigas, que será un gran elemento detonador del desarrollo de su estado. También terminaremos este mismo año la nueva carretera de San Cristóbal a Chiapa de Corzo, con lo que tendremos autopista desde San Cristóbal hasta Tuxtla Gutiérrez.

Quiero decirles que al concluir estas autopistas de altas especificaciones, habremos dado un paso muy importante en la solución de esos problemas profundos de Chiapas. Cuando se logran las comunicaciones, se abren ampliamente las posibilidades de desarrollo, y además de desarrollo con justicia.

En ambos casos, como decía yo, se logrará un gran ahorro de tiempo, se logrará mayor seguridad pero, sobre todo, se lograrán esas oportunidades de desarrollo y justicia que con toda razón reclama la gente de Chiapas.

Y así como vamos a terminar estas autopistas, también me dará mucho gusto volver el mes que entra, o a más tardar el próximo mes de junio, a inaugurar la carretera fronteriza del sur, que estará, entonces, totalmente terminada.

La experiencia que hemos tenido, amigas y amigos en la salud, y en caminos y carreteras, de superación de rezagos profundos y ancestrales, se repite en los avances que con el esfuerzo de todos hemos logrado en la educación, en la electrificación, en la demanda agraria, en el combate a la pobreza, en la impartición de justicia.

Con la misma voluntad, con la misma perseverancia, con el mismo esfuerzo y aún más esfuerzo, trabajamos también para enfrentar el desastre natural de enormes dimensiones que significaron las lluvias y las inundaciones de 1998 sin precedentes en la historia de la tierra y la costa de Chiapas.

Los daños que se sufrieron, más allá de las vidas humanas que lamentablemente perdimos, fueron total y definitivamente reparados, incluso mejorando condiciones previas como lo acreditan las casi 10 mil nuevas viviendas con las que se repusieron las viviendas destruidas o inutilizadas.

Con cada una de estas acciones hemos trabajado, insisto, amigas y amigos, en resolver el problema profundo de Chiapas. Como lo he dicho muchas veces, sabemos que el problema verdadero de Chiapas no puede resolverse de la noche a la mañana; sabemos que requiere perseverancia y la participación de todos; no es un problema que pueda resolverse en un periodo sexenal de Gobierno, es un problema, es un asunto en el que debemos trabajar por muchos años, nunca bajando la guardia, siempre manteniendo un gran esfuerzo.

Insisto, la solución de Chiapas no reside en vencer la intransigencia de quienes han optado por la amenaza de la violencia, tomando por cierto como excusa la defensa de los más débiles, la solución consiste en trabajar duro, sin descanso para vencer la miseria, la exclusión y la injusticia, eso es lo que he hecho como Presidente de la República al lado del gobernador Albores.

Estoy convencido que esta es la estrategia correcta, nunca la violencia, ni mucho menos caer en la provocación de quienes disfrutarían convertir al Gobierno de la República en represor de hermanos indígenas.

Sigamos trabajando, sigamos poniendo todos la parte que nos corresponde en la construcción del Chiapas justo y próspero que merecen los hombres y las mujeres de este estado querido de nuestra patria.

Gracias por recibirme.