San Cristóbal de Las Casas, Chis., 19 de mayo de 1998.

Versión estenográfica de las palabras del presidente Ernesto Zedillo, durante el acto "Proceso de Conclusión de los Acuerdos Agrarios. La Producción, el Nuevo Reto", que encabezó en la Casa de la Cultura de este municipio.

Muy apreciado señor gobernador del estado de Chiapas, Roberto Albores Guillén;
Señores representantes de las organizaciones campesinas, agrarias y productivas aquí presentes;
Amigas y amigos de Chiapas:

Una vez más vuelvo con gran entusiasmo al gran estado de Chiapas, a trabajar con sus habitantes y con sus autoridades en la solución de los problemas que enfrenta esta región tan querida por todos los mexicanos.

Hace tres semanas tuve la gran satisfacción de hacer una gira de trabajo por su estado, y entonces dije que vendría con más frecuencia porque es necesario redoblar el esfuerzo de todos, empezando por mi esfuerzo, para superar el atraso que afecta todavía a Chiapas. El trabajo por el desarrollo de su entidad es muy grande, y en él caben todos los chiapanecos del campo y de la ciudad.

Hoy he venido a San Cristóbal para que juntos revisemos el avance de las acciones con las que se está resolviendo el problema de la tierra; para que juntos revisemos cómo hemos cumplido todos, aquel Acuerdo que suscribimos en Palacio Nacional, en marzo de 1996, y creo que el balance que aquí se ha hecho debe dejarnos a todos satisfechos.

Hemos escuchado, con todo detalle, el grado de cumplimiento de las metas. Hemos escuchado, de parte de los compañeros, cómo estamos avanzando; cómo, si bien es cierto, falta todavía algún camino por recorrer, aunque en realidad hemos recorrido ya buena parte del camino que nos propusimos en marzo de 1996.

Afortunadamente en éste, como en otros capítulos de la estrategia para resolver el problema de la tierra, estamos avanzando aquí en Chiapas. En los últimos años todos hemos hecho un gran esfuerzo en esta materia. Se concluyó el rezago agrario conformado por 800 expedientes que causaban incertidumbre y confrontación entre los campesinos chiapanecos. Como resultado del abatimiento del rezago agrario, se están entregando casi 235 mil hectáreas a 24 mil campesinos en cerca de 300 nuevos núcleos en el estado.

Por otra parte, con el Procede estamos avanzando, de manera muy importante, en la regularización de las tierras ejidales: ya han sido regularizados 435 ejidos; 30 mil ejidatarios; 6 mil posesionarios y 20 mil avecindados ya tienen en sus manos los certificados y títulos que les dan seguridad legal sobre más de 400 mil hectáreas.

Al mismo tiempo, se están titulando las tierras que trabajan más de 5 mil nacionaleros. Pero el esfuerzo más especial que hemos emprendido en materia agraria en los últimos años, es el que se expresa en los acuerdos firmados con casi 60 organizaciones campesinas del estado y con 96 núcleos independientes; organizaciones y núcleos todos ellos representados aquí.

Es muy satisfactorio que, gracias a estos acuerdos que partieron de nuestra reunión en Palacio Nacional en marzo de 1996, y cuyo avance estamos revisando en esta reunión, estemos apoyando de manera especial la adquisición de casi 250 mil hectáreas para 60 mil trabajadores del campo. Hoy estamos comprobando que este esfuerzo lleva un 86 por ciento de avance del total pactado.

Como aquí se ha recordado, para lograr estos acuerdos se analizaron más de 2 mil asuntos con todas las organizaciones que aceptaron sumarse a este Acuerdo. Para todos los que presentaron una demanda justa, ha habido una solución.

Los acuerdos se sustentaron en principios firmes e invariables, que son, el apego a la ley, la participación directa de los hombres del campo en la solución de sus demandas, el diálogo de buena fe para encontrar soluciones de conciliación en lugar de enfrentamientos, y el respeto --y subrayo esto--, el respeto a la pluralidad democrática, sin distingos ni preferencias, sin exclusiones por razones políticas, étnicas o religiosas.

En materia agraria se firmó un acuerdo con todos aquellos que aceptaron dialogar. Con el diálogo plural logramos que 60 mil jóvenes campesinos chiapanecos tengan hoy acceso a la tierra, pese a que ya no había tierras afectables. Ya no hay razones para el enfrentamiento entre formas diferentes de la propiedad. En la tierra no debe sembrarse la división ni el rencor, debe sembrarse el maíz, debe sembrarse el café, debe sembrarse el cacao, hay que establecer agroindustrias.

El gran esfuerzo agrario que estamos haciendo debe contribuir a la conciliación y a la renovación de la confianza entre vecinos y hermanos.

Las tierras que compraron campesinos, no el gobierno, y esto es muy importante porque el gobierno no ha comprado tierras, sino quienes están comprando las tierras son los propios campesinos, y lo están haciendo al amparo de acuerdos agrarios que deben ser respetados por todos.

Desde luego --como dijeron los compañeros que han hecho uso de la palabra--, tenemos claro que la tierra por sí misma no resuelvé los problemas de la pobreza y el atraso; esta solución al problema de la tierra sólo debe verse como el primer paso.

Aquí hemos escuchado cómo al resolver el problema de la tierra, necesaria y afortunadamente surgen otros retos, otros retos que debemos enfrentar y que vamos a superar, son los retos, por una parte, de la producción, de la comercialización de los productos, el crédito y también de la apertura de nuevas opciones productivas en el propio campo.

Por eso, para superar estos retos, apoyaremos a quienes han adquirido la tierra a partir de estos acuerdos agrarios, para que puedan hacer producir esa tierra, porque --como bien dijo un compañero-- una tierra que no produce, es una tierra que no vale nada.

Por eso, quienes han adquirido y están adquiriendo tierras, podrán incorporarse a los Programas de la Alianza para el Campo; podrán incorporarse a los Programas de Café, de Cacao y Otros Cultivos; al Programa de Kilo por Kilo, para obtener semillas de alta calidad; al Equipamiento Rural, a la Asistencia Técnica y a la Producción, a los diversos programas, para mejorar la ganadería.

También otros programas, como los que han sugerido los compañeros, los tomaremos muy en cuenta para poder integrar los programas existentes a estos nuevos planteamientos. Sabemos que con estos programas vamos a aumentar la producción; con estos programas lograremos lo que más nos importa --y que aquí señalaba algún compañero--, no es solamente la tierra, sino lo fundamental es que quienes viven en la tierra tengan una vida digna.

Por eso, qué bueno que está aquí el Secretario de Agricultura, el Secretario de Reforma Agraria y habré de instruir al Secretario de Desarrollo Social, para que ahora demos seguimiento ya no al problema agrario en la parte que hemos concluido, sino que podamos establecer con las mismas organizaciones, programas que nos permitan lograr ese impulso productivo.

Pero no es solamente con el impulso productivo como vamos a lograr esa vida digna, tenemos que poner gran énfasis a los programas sociales, tenemos que atender otras demandas que, con toda razón, están planteando. De poco nos servirá la tierra, de poco nos servirían los Programas de la Alianza para el Campo, si no podemos avanzar más clara y decididamente en el frente social.

Necesitamos que quienes vivan en el campo tengan acceso a la educación, que quienes vivan en el campo tengan acceso a la salud, tengan acceso a otros servicios básicos e indispensables.

Estoy seguro que a partir del espíritu que ha prevalecido en esta tarea exitosa que nos ha permitido un avance notable en estos acuerdos agrarios, también podamos llegar a los acuerdos que nos den ese impulso productivo y que nos den ese avance decidido hacia la justicia social.

Tenemos que cuidar la tierra que sirvió a nuestros ancestros y que nos sirve hoy a nosotros. Esto lo lograremos trabajando por un desarrollo integral como el que ustedes están demandando; pero sólo juntos y hablando claro podemos lograrlo; podemos lograrlo si se hace realidad la legalidad y la justicia, la participación democrática y la conciliación en la pluralidad, normas invariables para el diálogo.

Repito que estos principios son el fundamento de la acción del Gobierno de República, esta es la hora en que todos deben compartir estos principios para iniciar una nueva época que traiga progreso, desarrollo y bienestar, algo que no ha conocido nunca el estado de Chiapas; esta es la hora de compartir estos principios para construir el nuevo Chiapas que México quiere y necesita, el nuevo Chiapas al que aspiran todos los chiapanecos.

Señor Gobernador;
Amigas y amigos:

Los acuerdos agrarios de Chiapas que aquí se han evaluado, constituyen una gran lección, se trata de una gran lección que todos debemos aprovechar para avanzar en la solución de otros problemas que por mucho tiempo ha sufrido este estado.

Los acuerdos agrarios son una buena lección de que en el marco de la ley, a través del diálogo y a través de la política, se pueden resolver, incluso, los problemas más difíciles y las demandas más sentidas de las comunidades, de las familias y de las personas, son una buena lección de que sí es posible llegar a acuerdos con organizaciones sociales de cualquier ideología política y de cualquier tendencia social, siempre y cuando predominen la buena fe, la confianza mutua y el respeto a la ley.

Son una buena lección de que hablando se entiende la gente, de que sólo con el diálogo se da a cada quien lo que es suyo, respetando el derecho de cada uno; esta buena lección, en la que todos ustedes han participado, debe ser atendida por todos, debe ser atendida dejando atrás recriminaciones estériles y suspicacias, para crear un nuevo clima de confianza que nos permita dialogar, que nos permita ventilar directamente nuestras diferencias y construir los acuerdos que necesita Chiapas y que necesita México.

La buena lección que ustedes le están dando a Chiapas y a todo México debe ser atendida para dejar atrás sospechas y recelos, y poder dialogar con claridad, con honestidad, con buena fe, velando por el interés de Chiapas y por el interés de México, que es el interés de todos.

Para realizar ese diálogo, debemos combinar el apego a la ley que protege a todos con la tolerancia democrática, que es base de respeto entre todos.

Hoy, vuelvo a repetir que el Gobierno de la República ha estado siempre y estará siempre a favor del diálogo, a favor de la política en la ley, a favor de los acuerdos que den certidumbre a todos y que permitan sumar esfuerzos para remediar rezagos y edificar aquí una vida justa y digna para cada hombre, para cada mujer, para cada familia y para cada comunidad.

Vuelvo a repetir que el Gobierno de la República está preparado para atender, como aquí se ha dicho, los puentes que propicien el diálogo y que lo sostengan hasta conseguir los acuerdos que nos exigen todos los chiapanecos y todos los mexicanos; el gobierno está preparado para superar la desconfianza que obstaculiza el diálogo.

Ahora bien, para dialogar se requiere por lo menos la disposición y la voluntad de dos, una vez más aquí está la disposición y la voluntad invariable del Gobierno de la República. Si compartimos esta disposición y esta voluntad, podremos trabajar unidos en bien de nuestra vida democrática, podremos trabajar unidos por una mejor atención a las causas profundas del atraso y la pobreza, podremos trabajar unidos en bien de todo Chiapas y de todo México.

Si compartimos esta disposición y esta voluntad, podremos avanzar en otros temas que son de especial interés para los chiapanecos y que pueden contribuir a la solución de los problemas, podemos hacerlo incluso mientras se resuelve el examen y el debate de la Iniciativa de Reforma Constitucional sobre Derechos y Cultura Indígena.

Un tema fundamental, señor Gobernador, en el que podemos y debemos avanzar: es la legítima demanda de algunas comunidades de tener una mejor representación política, a través de la creación de nuevos municipios. Por eso señor Gobernador, quiero hacerle a usted, al Honorable Congreso del Estado, y a todos los chiapanecos, un muy respetuoso llamado a que se avance más firme y rápidamente en la remunicipalización.

Para que todas las comunidades estén amparadas por la ley, para que sus autoridades, libre y democráticamente electas, cuenten con la necesaria legitimidad para que cada municipio disponga de recursos, con el fin de atender los requerimientos de la población.

Estoy convencido de que se puede avanzar en la remunicipalización para que, donde hoy se vive división y encono, haya respeto y convivencia productiva; para que, donde hoy se vive insatisfacción e incertidumbre, haya tranquilidad y certeza.

Se debe avanzar en la remunicipalización para que, quienes aspiran a representar a sus comunidades y a trabajar por ellas, cuenten con la representación legal y política para hacerlo, si así lo decide el pueblo, a través de la democracia.

Y ahí que reiteró, con todo respeto: exhorto al Congreso, al señor Gobernador, a las autoridades municipales, a las comunidades de Chiapas, a sumar sus esfuerzos a fin de que pronto contemos con una nueva distribución municipal, a partir del más amplio y sólido consenso social; una nueva distribución municipal que atienda a la realidad geográfica social y política del estado; una nueva distribución municipal que sea base de concordia, de respeto y de integración productiva.

Yo sé muy bien, que el gobernador Albores reiteradamente ha expresado su voluntad para impulsar la remunicipalización, para generar nuevas condiciones de estabilidad, armonía y gobernabilidad, siempre en un marco democrático, siempre en un marco de legalidad.

Y sepan bien, que el Congreso del Estado tiene la misma voluntad y que, incluso, ha contado con una comisión, formada para ese propósito.

Sé que existen muchas organizaciones sociales que están interesadas, genuinamente sinceras en impulsar este proyecto. Por eso estoy convencido que sumando voluntades, contando con el apoyo del Gobierno de la República en lo que los chiapanecos dispongan, podremos lograr superar lo que hasta ahora ha sido causa de diferencias y conflictos, y lograr, por tanto, acuerdos y trabajo conjunto.

Estoy convencido, como usted, señor Gobernador, que la remunicipalización debe realizarse en el marco de la Ley, tomando siempre en cuenta el punto de vista de las comunidades. Debe hacerse con una nueva base jurídica, política y social, siempre transparente.

La definición de nuevos municipios requiere un trabajo participativo, abierto, de acercamiento, de diálogo y formación de consensos, para llegar a acuerdos que satisfagan aspiraciones y que no lastimen derechos igualmente legítimos de otras comunidades.

Por ello, también mediante el consenso y el acuerdo, deben establecerse reglas claras y legales para la integración de las nuevas demarcaciones políticas, con base en las demandas existentes, con participación democrática y con instancias de observación y seguimiento de todo el proceso.

Para lograr este propósito, lo más importante es que todos reconozcamos la legitima voluntad de las comunidades para darse una mejor representación; que todos estemos dispuestos a acompañar este proceso, sin exclusiones, sin dogmatismos, y mirando siempre por el interés de Chiapas y por las metas que más nos importan, que son las de la justicia social.

Quiero decirle, señor Gobernador, que de ser así el deseo de los chiapanecos, el Gobierno Federal apoyará sin descripciones, esta voluntad de los propios chiapanecos, alentando en todo momento el diálogo, el entendimiento y el acuerdo.

Con pleno respeto a la Soberanía del Estado y al Municipio Libre, el Gobierno Federal apoyará en los términos de ley, a cada municipio legalmente constituido. Lo haremos convencidos de que una remunicipalización fundada en la ley, el diálogo y el consenso, contribuye a honrar los principios de todos, la soberanía del pueblo, la democracia representativa, la organización federal, basada en municipios libres.

Lo haremos convencidos de que la remunicipalización ayudará a resolver el conflicto y a sentar bases para una vida realmente incluyente, participativa y respetuosa de los demás.

Sigamos trabajando como lo hemos hecho, para llegar a estos acuerdos agrarios. Muchas gracias.