Motozintla de Mendoza, Chiapas, 21 de julio de 1999.

Versión estenográfica de las palabras del presidente Ernesto Zedillo, durante la conclusión del Programa Emergente de Vivienda "Nuevo Milenio" de Chiapas, en la plaza cívica del predio Nuevo Motozintla Nuevo Milenio, de este municipio.

Amigo Gobernador;
Amigo Presidente municipal;
Amigas y amigos:

Primero que nada, gracias por recibirme, ¡muchas gracias! (Aplausos).

Hoy es un día muy especial para mí. Regreso, una vez más, a Motozintla; pero, además, lo hago por una razón muy importante: hoy les vengo a decir que la palabra que empeñamos el Gobernador, el Presidente de la República, todos los servidores públicos que tenemos el compromiso de trabajar por ustedes, es una palabra cumplida. ¡Empeñamos nuestra palabra y estamos cumpliendo nuestra palabra! (Aplausos).

Hace diez meses vivimos aquí, como en la costa de Chiapas, una tragedia muy lamentable.

Nunca se me va a olvidar aquel sábado, después de las tormentas, cuando llegué aquí a Motozintla, a conocer directamente qué era lo que les había ocurrido a ustedes.

Nunca olvidaré la destrucción que se sufrió.

Nunca olvidaré aquella caminata en la que tuve oportunidad de hablar con muchos de ustedes, de escuchar directamente la tragedia que estaban viviendo.

Nunca olvidaré la tristeza que muchos sentimos ante aquel panorama tan desolador.

Nunca olvidaré la tristeza que todos sentimos por las tragedias personales y especialmente la pérdida de vidas que sufrimos.

Pero tampoco nunca olvidaré que en muchos de ustedes vi ese gran espíritu, esa gran voluntad, que siempre nos dice a los mexicanos que nunca nos damos por vencidos.

Aquí en Motozintla vi la tragedia, pero también vi la gran voluntad de los mexicanos, la gran voluntad de los chiapanecos para nunca darnos por vencidos y, por el contrario, salir adelante.

Y hoy puedo decir, con gran orgullo, que aquella voluntad, que aquel espíritu no era un engaño, era una realidad que ustedes ahora han transformado en esto que es Nuevo Motozintla. ¡Por eso, mi homenaje a todos ustedes!

Tal como se los dije entonces, primero íbamos a atender lo muy urgente, y así lo hicimos: darle auxilio a las personas que se habían quedado sin un techo, para que pudieran tener albergue, pudieran tener asistencia médica, pudieran tener comida para sus familias.

Teníamos también que romper el aislamiento de la zona. Se había destruido la carretera hacia Tapachula, hacia la costa, y con un gran esfuerzo, con un gran trabajo, yo diría que incluso con un gran heroísmo de nuestro Ejército, pudimos abrir esa carretera mucho tiempo antes de lo que otros pensaban. Lo hicimos con ganas, con fuerza, con trabajo, pero sobre todo con gran voluntad. Y en eso también cumplimos.

Les dije también, entonces, que teníamos que reparar nuestras escuelas; que teníamos que reparar las unidades médicas que se nos habían dañado; que teníamos que hacer los desazolves.

Y ahí también quiero rendir homenaje a nuestro Ejército, porque trabajando al principio con las manos, después con la maquinaria que llegó y con muchos hombres, con un gran trabajo y esfuerzo, se pudo hacer el desazolve que era urgente para evitar muy pronto otra tragedia.

Pero no nos podíamos olvidar de sus viviendas, no nos podíamos olvidar de esas 691 familias que perdieron todo. Tenía que manifestarse, una vez más, la solidaridad de los mexicanos que, antes que nada, sabemos ser solidarios con nuestros hermanos, con nuestros amigos, con nuestros vecinos, incluso con mexicanos que no conocemos y que viven muy distantes, y así lo hicimos.

Utilizando los recursos que el pueblo ha puesto en las manos del Gobierno para servir al propio pueblo, nos abocamos a planear, a convenir y a ejecutar este gran proyecto de "Nuevo Milenio".

Y hoy, gracias a la participación, gracias al trabajo de ustedes, gracias a la gran voluntad de ustedes, aquí estamos para decir que "Nuevo Milenio" ya no es un proyecto, que "Nuevo Milenio", y Nuevo Motozintla, que es la forma concreta que toma aquí "Nuevo Milenio", es una realidad. Y por eso les digo: gracias a ustedes.

Ya tenemos las viviendas. Yo sé que ustedes seguirán trabajando a partir de su gran voluntad y con su esfuerzo para ir haciendo esas viviendas todavía más dignas de lo que ya son.

Yo, a mi vez, con el señor Gobernador, nos comprometemos a que seguiremos trabajando para acabar de introducir todos los servicios necesarios.

Como se los dije entonces, no queremos que las cosas vuelvan a ser como antes de la tormenta, queremos que las cosas sean mejor que antes.

Y hoy puedo decir, después de lo que he visto aquí, que efectivamente sus casas serán y son mejor que antes, ¿o no? ¿Les gustan sus casas? ¿Están orgullosos de sus casas? ¿Van a trabajar para que sus casas todavía sean mejor?

-Voces a coro: ¡Sí!

-Presidente Ernesto Zedillo: Claro que sí. Y para eso seguirán contando con el apoyo del Gobernador y, por supuesto, con el apoyo de su Presidente.

Aquí, en Nuevo Motozintla, tenemos un ejemplo claro de lo que podemos y debemos hacer los mexicanos para enfrentar y superar nuestros problemas.

Aquí se han superado las divisiones; aquí se ha respetado la forma de pensar de cada quien; aquí se han dejado atrás los enconos; aquí ha habido unidad, no ha habido enfrentamiento; aquí nos hemos juntado pueblo y Gobierno para sacar adelante un objetivo común. Esta es la gran lección que una vez más debe ser escuchada.

Los problemas no se resuelven con odio; los problemas no se resuelven con enfrentamientos; los problemas no se resuelven dividiendo a los mexicanos, por razones políticas, por razones económicas o incluso por razones religiosas.

Los problemas se resuelven sólo cuando sabemos unirnos, cuando sabemos trabajar juntos, cuando sabemos, a la vez, respetar la forma de pensar y de ver las cosas de cada quien.

Por eso esta lección, que ustedes ahora nos brindan, debe ser una lección que sea escuchada en todos los rincones de Chiapas. Esta también es una muestra de cómo el Gobierno de la República, cómo el gobierno del estado, cómo los gobiernos municipales vienen trabajando para superar los problemas ancestrales de Chiapas.

Yo sé que ustedes portarán con gran orgullo esta lección y que, además más pronto que tarde, esta lección será aprendida, escuchada y asimilada por todos.

Así que, gracias por recibirme y felicidades por sus viviendas.

¿Ya les dieron los papeles? Muy bien. Papelito habla.

Gracias.