Ocosingo, Chiapas, 21 de julio de 1999.

Versión estenográfica de la entrevista que concedió el presidente Ernesto Zedillo al periodista Abraham Zabludovsky, de Televisa, al concluir su gira por el estado de Chiapas.

-Pregunta: ¿Cuál es la importancia de esta reforestación de la biósfera, de las Montañas Azules?

-Respuesta: Es algo muy importante porque esta zona se ha estado dañando durante muchos años y especialmente en 1998 tuvimos incendios muy fuertes, graves, muy intensos. Y el daño, de no abocarnos a repararlo, sería un daño permanente e irreversible.

Esta zona que nutre cuencas hidrológicas muy importantes para el país, como es la cuenca del Río Grijalva y el Usumacinta. Aquí hay una cantidad de vida silvestre extraordinaria. Aquí está parte de la riqueza natural que tiene la humanidad, en términos de especies vegetales y de especies animales.

Por eso, el año pasado, después de los incendios, le ordenó a la secretaria Carabias que hiciera un trabajo especial para identificar las zonas prioritarias, muy estratégicas, que habían sido afectadas por los incendios. Dentro de eso está ésta.

Y por eso hemos montado esta campaña de reforestación en la que están participando muchachas y muchachos de las escuelas militares, también personal de tropa y, por supuesto, jefes y oficiales de nuestro Ejército.

Tenemos más de 10 mil personas trabajando constantemente, como lo acaban de ver ustedes, en esta tarea de reforestación.

Los muchachos van a estar aquí prácticamente tres semanas, trabajando duro y viviendo a la intemperie, con un gran esfuerzo; pero, también con una gran alegría y con una gran satisfacción, que acabamos de ver, en los rostros de todos ellos.

-Pregunta: Señor Presidente, usted ha venido, a lo largo de su Gobierno, en 25 ocasiones al estado de Chiapas. ¿Cuál es el propósito de estos desplazamientos hacia acá tan frecuentes?

-Respuesta: El propósito es el que me anima a ir, cada semana, a dos o tres estados de la República, en primer lugar estar en contacto con la gente; conocer directamente los problemas y ver que se está avanzando en las soluciones.

En particular, en el estado de Chiapas, he dicho que la solución a cualquier conflicto, más allá de cualquier acuerdo político, de cualquier encuentro, de cualquier diálogo, está en las raíces profundas de la inconformidad, de la inquietud, del desasosiego, que han detectado las comunidades chiapanecas.

Y por eso vengo frecuentemente a trabajar con el señor Gobernador para verificar que estamos avanzando en los campos que nos hemos propuesto avanzar, en los campos de la política social, venir a ver si se están construyendo las escuelas; si se están construyendo los centros de salud, si se están introduciendo los servicios asistenciales a las comunidades; si estamos cuidando, cada día mejor, la selva y el bosque de Chiapas, y atender los problemas de manera directa.

Creo que ahí está la solución de esa inquietud y de esa cuestión tan sentida, para todos los mexicanos, que hemos vivido los últimos años aquí en el estado de Chiapas.

-Pregunta: Señor, usted señaló que es la primera vez que un Presidente en funciones visita el Municipio de La Trinitaria, por ejemplo, a una comunidad pequeñita que es La Nueva Jerusalén. No hay punto del estado de Chiapas que el Presidente no pueda visitar.

-Respuesta: El estado de Chiapas es muy grande, yo quisiera poder estar en todo el territorio, es físicamente imposible; pero, efectivamente, he estado en todas las zonas del estado.

Había esta idea de que había una zona de conflicto donde no estaban las instituciones de la República, o que era impenetrable para las instituciones de la República, donde no podía estar el Presidente de la República.

Yo he estado en toda entidad, incluyendo, claro, lo que se conoció durante 1994 como la zona de conflicto.

Y en todos lados lo que he encontrado es el deseo de la gente de lograr la concordia, lograr la armonía, de vivir en tranquilidad, en condiciones que les permitan trabajar y salir adelante a partir de su propio esfuerzo.

-Pregunta: Señor Presidente, en su discurso en el Municipio de La Trinitaria señaló usted que por encima de diferencias políticas o religiosas, hay un objetivo común, que me imagino que es el desarrollo del estado. En este llamado al diálogo ¿incluye nuevamente al EZLN?

-Respuesta: Ellos o cualquier persona que se quiera sumar a esta tarea, que no es nada más de los chiapanecos sino de todos los mexicanos, pues, siempre el Gobierno estará en esa actitud.

He dicho y lo he repetido muchas veces, de manera muy sincera: nosotros no queremos la violencia, con la que se nos ha amenazado, como estado. Nuestra respuesta a cualquier amenaza, pues, es el trabajo, es el llamado a la concordia, el llamado a la unidad.

Pero, yo sé que no basta el llamado del Presidente de la República, porque hay un llamado más importante y es el llamado de la gente. Y ése es el llamado que yo he escuchado, otra vez.

Una vez más, aquí en el estado de Chiapas. Ustedes lo han visto: la gente quiere trabajar, la gente quiere progresar, a partir de su propio esfuerzo y no quiere que esté de por medio la amenaza de la violencia, pues, que lamentablemente ha prevalecido por parte de quienes se han inconformado.

El Gobierno siempre estará dispuesto a abrir otras vías, otros caminos, que están abiertos además, pero que, si se quiere, hacerlos todavía más anchos para que se transite con mayor velocidad, y con mayor eficacia hacia la meta común de los mexicanos. Es decir, vivir en armonía y tener oportunidades de progreso.