Ocosingo, Chiapas, 23 de julio de 1998.-

Versión estenográfica de las palabras del presidente Ernesto Zedillo, durante la reunión de trabajo sobre el "Avance del Programa de Desarrollo Regional Sustentable de la Selva Lacandona y Marqués de Comillas", que encabezó en el ejido "Quiringuicharo", perteneciente a este municipio.

Muy apreciado señor gobernador del estado de Chiapas, Roberto Albores;
Amigos, amigas de Marqués de Comillas, de la Selva, de este gran estado de Chiapas:

Me da mucho gusto regresar, creo que por sexta ocasión tan sólo este año, al muy querido estado de Chiapas, y me da todavía más gusto que esta visita de trabajo comience precisamente aquí, en este extraordinariamente bello lugar de Marqués de Comillas.

Me satisface también que esta reunión, de alguna manera, sea continuación de una que tuvimos hace ya, prácticamente, dos años, reunión en la que nos propusimos algunos de los que estamos aquí presentes, el tratar de iniciar una nueva forma de trabajo.

Una nueva forma de trabajo conducente a lograr dos objetivos fundamentales:

Por una parte, tener para las familias, para las comunidades de esta región de nuestra patria, mejores oportunidades de ingreso, que quiere decir también, mejores oportunidades para un mejor nivel de vida.

Pero al mismo tiempo que nos planteamos ese objetivo, nos planteamos otro que sé que es muy importante para ustedes, pero que, además, tiene un enorme valor para todos los mexicanos: el objetivo de cuidar nuestros recursos naturales, señaladamente aquí, donde esos recursos naturales son de una gran diversidad, de una gran riqueza y constituyen, sin duda, un patrimonio de todos los mexicanos, pero, debo decirlo, incluso, un patrimonio de toda la humanidad.

Ustedes me plantearon entonces, que sí era posible encontrar fórmulas que pudiesen conciliar esos objetivos.

Después de todo, pues, debemos recordar que han sido ya muchos años, desde que se inició la colonización de esta parte de nuestra patria, y en donde las fórmulas tradicionales de tirar el bosque, la selva, para introducir unas cuantas cabezas de ganado o sembrar algo de maíz, casi siempre con muy baja productividad, no había sido la respuesta a los problemas de pobreza, a los problemas de marginación. Y que, además, en el camino, en ese camino equivocado había ocurrido una grave depredación de nuestras selvas, de nuestros suelos, y eso es inaceptable para ustedes y debe ser inaceptable para el Gobierno de la República.

Pero ustedes han ido encontrando, poco a poco, las respuestas adecuadas. Yo distingo una enorme sabiduría en lo que aquí nos han explicado José Luis, José Guadalupe y Manuel.

Hay una gran sabiduría que refleja la experiencia de muchos años de trabajo, que refleja la experiencia de ir buscando respuestas específicas para lograr ese mejor ingreso, pero, al mismo tiempo, cuidar ese recurso natural tan valioso.

Hoy podemos decir que sabemos por dónde está el camino. El camino, ciertamente, no está en pedirle a la gente que no aproveche el recurso natural.

Después de todo, ustedes, muchos de ustedes, lo único que tienen es la tierra que la nación les ha encomendado para su usufructo. No podemos ni debemos pedirles que renuncien a luchar por la subsistencia de sus familias.

Pero lo que sí pueden pedir ustedes, y lo que sí debemos hacer con ustedes, es el trabajar para encontrar formas que sean más productivas, que sean más redituables y que, al mismo tiempo, nos permitan cuidar y reproducir los recursos naturales.

Ya escuchábamos aquí muchas respuestas que ustedes mismos han encontrado.

Es posible introducir algunos productos hablaba el compañero, por ejemplo, del chile jalapeño, productos que tienen mucho más productividad, que ustedes pueden generar con mucho mejores resultados y que tienen un valor comercial mucho más elevado que la simple carne de ese ganado o el maíz, que difícilmente se da en rendimientos adecuados en tierras desmontadas en la selva.

Hemos escuchado cómo, incluso, no es necesario satanizar a la ganadería.

Si tenemos técnicas adecuadas y los apoyos adecuados del Gobierno, entonces, como decía el compañero, en una hectárea dedicada a ese propósito se puede crear no una cabeza de ganado, sino cinco cabezas de ganado.

¿Dijo cuatro? No, yo quiero cinco. Bueno, así que pónganse abusados. ¿Por qué no cinco, no? Si se puede cuatro, ¿por qué no cinco, o no? (Aplausos).

Y los ejemplos, pues, se repiten. Pero, finalmente, esos ejemplos magníficos que ya tenemos y que nos dicen que sí es posible tener un desarrollo sustentable, requiere que unamos esfuerzos.

Sus compañeros nos han planteado, con mucha razón, que debe haber más apoyos por parte del Gobierno, y que ahora tenemos buenas razones para canalizar esos apoyos adicionales.

Y el Gobierno requiere que estos ejemplos que ya podemos ver, que ya podemos evaluar en una reunión como en la que estamos ahora participando todos, son ejemplos que deben reproducirse a través del convencimiento, a través del diálogo, a través de convencer a la gente que por aquí nos va a ir mejor a todos.

Y en ese sentido, pues, yo quiero decirles que bajo el estímulo de los resultados que hemos obtenido en estos últimos dos años, por supuesto que el Gobierno de la República reafirma ese compromiso. Pero, además, vamos a reforzar nuestra acción y vamos a reforzar nuestros apoyos.

En el trayecto de Copalar, aquí, hablábamos el señor Gobernador, la secretaria Carabias, el secretario Moctezuma, de lo mucho que nos preocupa el hecho de que a pesar del esfuerzo que se está haciendo, seguimos perdiendo todavía mucha más selva de la que estamos recuperando.

Hay partes de La Lacandona y de otras partes --regiones del estado de Chiapas--, donde las condiciones son verdaderamente dramáticas. Estamos perdiendo algo que tendrá consecuencias mucho muy dramáticas para los chiapanecos, para los mexicanos y para toda la humanidad, porque de aquí, de esta Selva y de estos bosques, se generan recursos que son vitales para la subsistencia de toda la humanidad y, por lo mismo, estamos obligados a actuar más enérgicamente, con más eficacia, todavía con mucho mayor decisión, para frenar y revertir ese deterioro y recuperar lo que hemos perdido.

Por eso, hemos acordado el señor gobernador y yo, que a partir de las experiencias que ya tenemos, a partir de los ejemplos que ustedes mismos nos están dando, a partir de los resultados que ya podemos ver, debemos intensificar nuestro esfuerzo y debemos plantearnos un proyecto mucho más ambicioso de desarrollo sustentable, a fin de defender y de recuperar los recursos naturales.

Hemos acordado que a más tardar en un mes, el Gobierno de la República y el gobierno del estado estaremos planteándoles a ustedes, y a los otros chiapanecos, y a los otros dueños del bosque y de la Selva qué es lo que vamos a hacer, eso sí, a partir de la corresponsabilidad, a partir de la participación y, por supuesto, siempre a partir de escuchar y dialogar con la gente.

En este caso, en esta revisión de experiencias --que a mí mucho me motiva a decirles a los compañeros que, por supuesto, vamos a continuar y aumentar los apoyos--, creo que podemos recibir el mejor estímulo para seguir tratando muchos de los problemas que todavía aquejan a su estado.

Muchos son los rezagos y carencias que por mucho tiempo se han padecido en Chiapas. Aunque falta muchísimo por hacer, en la generalidad del estado estamos avanzando en llevar más y mejores servicios de salud; estamos avanzando en mejorar la escolaridad de los niños y jóvenes del estado, estamos avanzando, poco a poco, en la vivienda y en la introducción de otros servicios básicos, como los que planteaban aquí sus compañeros.

Y a mí me satisface mucho que estos avances en el estado de Chiapas se están dando particularmente en las comunidades indígenas. Pero debo decir también, con la misma franqueza, que desafortunadamente hay comunidades indígenas, hay comunidades campesinas donde los rezagos siguen creciendo, y no es difícil encontrar cuáles son esas comunidades donde los rezagos siguen creciendo.

Donde los rezagos siguen creciendo es, precisamente, en las comunidades donde todavía tenemos conflictos.

Donde hay conflicto hay más rezago, donde hemos encontrado la manera de resolver el conflicto, estamos avanzando en la solución de los problemas.

Por eso es muy importante que yo les diga que el Gobierno de la República está absolutamente resuelto para seguir trabajando con todas las ganas y resolver, uniendo fuerzas con el gobierno del estado, con los gobiernos municipales y con los habitantes del estado, resolver los problemas de la marginación y la injusticia y, además, seguiremos trabajando incansablemente para resolver los conflictos donde todavía subsisten.

Reitero enfáticamente ante ustedes, amigas y amigos, que el Gobierno de la República sólo cree en la vida política para la solución de los conflictos. Esta es la vía que el Gobierno quiere y esta es la vía en la que hemos venido trabajando y en la que hemos venido avanzando.

Lo he dicho, y lo repito aquí con ustedes: el Gobierno de la República quiere, ha ejercido, propone el diálogo directo para la solución de los conflictos.

Un diálogo directo, sin condiciones, sin evasivas, sin dilaciones y sin pretextos.

El Gobierno de la República quiere y propone un diálogo directo, en el marco de la ley, y como se ha propuesto con la coadyuvancia de la Cocopa; un diálogo que mantenga la continuidad que pactamos hace ya más de tres años en San Miguel.

El Gobierno de la República quiere y propone el diálogo como base esencial para construir acuerdos, acuerdos que se cumplan objetivamente, efectivamente y de buena fe.

Pero el Gobierno de la República quiere y propone más: quiere y propone el diálogo ya.

Si en verdad todos queremos el diálogo, no hay justificación para postergarlo.

En México la inmensa mayoría quiere el diálogo: en primer lugar, las propias comunidades indígenas de Chiapas y, por supuesto que el Gobierno de la República, por supuesto que el gobierno del estado.

Asimismo, quieren el diálogo los hombres y las mujeres de todo el país. Quieren el diálogo los partidos políticos. Quieren el diálogo quienes integran el Congreso de la Unión. Quieren el diálogo las organizaciones sociales.

La voluntad de diálogo, la disposición para dialogar no puede ni debe quedarse en las declaraciones. Esa voluntad de diálogo hay que probarla con los hechos.

Y yo quiero decirles, con absoluta certeza, que el Gobierno que yo presido ha probado con hechos su voluntad de diálogo, y por eso rechazamos como falsas aquellas opiniones que dicen que el Gobierno de la República no quiere el diálogo.

Con el diálogo y hablando con la verdad es que logramos una reforma constitucional que sentó las bases para iniciar la normalidad democrática en nuestro país.

Con el diálogo y hablando con la verdad es que avanzamos en fortalecimiento de un equilibrio republicano entre los Poderes de la Unión.

Con el diálogo y hablando con la verdad es que impulsamos una mayor capacidad de decisión y de ejercicio de recursos de los gobiernos estatales y municipales de todo el país.

Con el diálogo y hablando con la verdad es que conseguimos superar una emergencia económica que algunos pensaron que postraría a los mexicanos por muchos años.

El Gobierno Federal no rehuye el diálogo, lo ha venido practicando no solamente en relación al conflicto en Chiapas, sino en relación a muchos problemas de Chiapas que no tienen que ver con el conflicto. Pero también lo ha venido practicando en todo el país y lo seguirá haciendo.

Aquí mismo, en Chiapas, ha sido dialogando y hablando con la verdad que estamos avanzando en la salud de las familias, en la escolaridad de los niños y jóvenes chiapanecos, que estamos avanzando en el desarrollo productivo de las comunidades.

Para ello, el Gobierno Federal, al lado de las autoridades locales y de decenas de organizaciones campesinas de todo signo político, incluso algunas de ellas en alguna época, organizaciones muy radicales, trabajamos para adquirir y distribuir 240 mil hectáreas para 60 mil nuevos sujetos agrarios, y esto tan sólo en los últimos dos años y medio.

Adicionalmente, se cumplieron las resoluciones de los tribunales agrarios, para concluir efectivamente el reparto de 235 mil hectáreas en beneficio de 24 mil campesinos de cerca de 300 núcleos agrarios.

Este esfuerzo, que es de todos, sólo pudo realizarse ¿cómo?, dialogando. Hubiera sido imposible si no hubiésemos dialogado, si no hubiésemos tenido acuerdos que culminaron en aquella reunión en Palacio Nacional.

¿Quiénes se han quedado fuera de estos acuerdos agrarios? ¿Quiénes se quedaron fuera de este reparto de tierras? Los que le hicieron caso a los que no quieren dialogar, y esto hay que subrayarlo porque es muy importante, porque tiene consecuencias que son muy graves.

Dialogando también y hablando con la verdad es que en Chiapas se ha comenzado a avanzar en la remunicipalización y en la reconciliación entre las comunidades.

Y a mí me entusiasma mucho que un proceso que empezó apenas hace algunas semanas, ahora sea un proceso vivo, y escuchemos opiniones como las que hemos escuchado aquí del compañero, cuando con toda seguridad de que está hablando en nombre de la comunidad, nos dice: "Queremos que Marqués de Comillas sea un municipio". Y en pocas palabras nos dice por qué tiene razón la gente de aquí, en pedir que Marqués de Comillas sea municipio.

Y eso que está haciendo él, expresarse, la autoridad de escucharlo y ser receptivo a ese planteamiento, pues tiene toda la razón, se llama diálogo, y a través de ese diálogo es como vamos a encontrar la solución a un problema muy viejo, pero muy grave que ha sufrido Chiapas por una inadecuada división municipal.

En Chiapas, como en todo México, el Gobierno ha practicado y seguirá practicando el diálogo, porque yo y todo mundo estamos convencidos de que el diálogo, en el marco de la ley, es la única manera de resolver problemas y superar desafíos.

En todo momento nuestro ejercicio del diálogo ha sido incluyente, nunca, ninguna persona, ningún grupo, ninguna organización, han sido excluidos del diálogo por el Gobierno.

Han sido otros los que, a partir de su propia decisión, se han excluido del diálogo. Pero nadie puede decir que el Gobierno ha pretendido excluir a persona u organización alguna del proceso del diálogo.

Siempre el Gobierno ha estado en disposición para dialogar sobre cualquier asunto, sobre cualquier problema, por delicado que sea. De ahí que seamos nosotros los que, con hechos y no con declaraciones, hemos probado la voluntad del diálogo.

Esa voluntad y esa disposición han estado acompañadas de la mayor tolerancia. Los únicos límites a esa tolerancia tienen que ser la ley, las obligaciones constitucionales del Gobierno y además --esto muy importante--, su responsabilidad con todos los mexicanos.

A nadie debe olvidársele que el Gobierno de la República, interesado como está en escuchar y atender los problemas de algún grupo específico, no puede olvidarse en la atención de ese grupo específico de los derechos y los intereses legítimos del resto de los mexicanos.

Pero además, el Gobierno está convencido de que el diálogo y la negociación no son irreconciliables con el cumplimiento de sus obligaciones con todos los mexicanos.

Si hay verdadera voluntad y verdadera disposición, se puede dialogar sin afectar los derechos de los demás.

El Gobierno también está convencido de que el diálogo y la negociación no son contradictorios, no son irreconciliables con la presencia de las instituciones de la República. Es la presencia de las instituciones de la República en todo el territorio nacional lo que protege los derechos de todos los mexicanos y garantiza, por cierto, la viabilidad del diálogo.

El Gobierno Federal ha insistido y seguirá insistiendo en que ni cree en guerras entre mexicanos, ni mucho menos planearía provocarlas.

Quienes han hecho las provocaciones, que tristemente han conducido al deceso de mexicanos y de chiapanecos son otros. El Gobierno no planea ni ejecuta provocaciones.

Quienes persisten en esa percepción de que el Gobierno quiere o planea guerras, están totalmente equivocados.

Quienes propalan esa apreciación lo hacen con la pretensión de convertirla en una profecía autocumplible, pero están equivocados o están bordando en el vacío de sus propias fantasías.

Las guerras entre mexicanos pertenecen a una etapa muy dolorosa de nuestra historia que, afortunadamente, ha quedado atrás para siempre.

En Chiapas, y esto hay que decírselo a todo el mundo, a todos los que escriben sobre la guerra en Chiapas, hay que decirles que en Chiapas no ha habido ni habrá guerra.

Hablar de guerra en Chiapas es hablar de falsedad, es una falsedad, y si no que le pregunten a la gente de Chiapas si ha habido aquí guerra.

Lo que ha habido aquí, es cierto, un conflicto, ha habido una amenaza de la violencia, pero todo ello tiene solución.

Porque hemos encontrado la solución de otros problemas; también vamos a encontrar la solución a este problema por la vía de la política y por la vía del diálogo.

Lo que sí hay, lo que invariablemente debe haber, es la suma de esfuerzos y la unidad para superar más pronto y eficazmente nuestros retos, como ustedes lo están probando.

Ahora bien, como también ustedes lo están probando, la suma de esfuerzos y la unidad requiere del diálogo, y de ahí que el gobierno quiere el diálogo para lograr y para cumplir acuerdos. Y eso es muy importante porque también se ha dicho que el Gobierno no cumple acuerdos, eso no es cierto. El Gobierno ha cumplido todos los acuerdos que ha suscrito.

Por ejemplo, a lo que se comprometió el Gobierno fue a enviar a las instancias de debate nacional un Proyecto de Ley sobre Derechos y Cultura Indígena, y el Gobierno ya cumplió, esa iniciativa está a consideración del Congreso de la Unión, una iniciativa de reformas constitucionales que cumple lo pactado; una iniciativa que se sustenta en los acuerdos de San Andrés y que también --y esto es muy importante--, se sustenta en una extensa consulta nacional, una auténtica, y lo subrayo, consulta nacional.

Una consulta que fue acordada entre todos los partidos políticos, con el Gobierno Federal y una consulta que fue realizada conjuntamente, es decir, trabajando como uno solo por el Poder Legislativo y por el Poder Ejecutivo.

Se hizo en 33 Foros Estatales, en 120 encuentros con pueblos y comunidades indígenas en 18 entidades del país, y con 4 mil ponencias que expresaron todas las posiciones, todas las opiniones y todas las demandas.

Y quiero decirles que la iniciativa del Ejecutivo, desde nuestro punto de vista, por supuesto, rebasa incluso lo acordado y por su amplitud y alcances no tiene precedentes en nuestra historia.

La Iniciativa del Ejecutivo, además, está abierta, porque así lo establece la Constitución de la República, al examen, a la discusión y al perfeccionamiento, como debe ser en toda la democracia.

Los únicos límites que el Ejecutivo se ha fijado en esa, como en cualquier otra iniciativa y tarea, son el respeto y la soberanía nacional; la preservación de la integridad en nuestro territorio y de la unidad nacional; la observancia de las garantías y los derechos de todos los mexicanos; y que cada persona y cada comunidad tengan la oportunidad de integrarse plenamente en el desarrollo del país, si así lo deciden.

Consecuente con lo anterior, el Gobierno ha sido el primero, en insistir, con todo respeto, en que se debatan en el Congreso de la Unión la iniciativa enviada por el Ejecutivo Federal, pero también la iniciativa presentada por un respetable partido político, y por qué no, la iniciativa que un grupo de legisladores formuló en consulta con el EZLN.

El Gobierno Federal es el primer convencido de que esta es la hora de la democracia. Así lo expresé desde que era candidato a la Presidencia de la República; y la ciudadanía está probando con su participación y sus decisiones, que esta es también su convicción.

Con su participación cada día más intensa, la ciudadanía ha dicho sí al diálogo y a la negociación, y ha dicho no a la discordia y a la violencia.

Con su fe y su contribución a una democracia cabal, la ciudadanía ha dicho sí al camino de la ley y los derechos, y ha dicho no a la amenaza y a la ilegalidad.

Con su voto libre y secreto en cada nueva elección, la ciudadanía ha dicho sí al diálogo y a la solución política, y ha dicho no a la salida falsa de las armas y de la autoexclusión.

De tiempo atrás los mexicanos han venido exigiendo el diálogo serio, constructivo y sin protagonismos.

Enfáticamente, reitero que el Gobierno de la República también está a favor del diálogo y, repito, nosotros lo hemos demostrado con hechos y estamos dispuestos en cualquier momento a resolver el conflicto en Chiapas a través de ese diálogo.

Pero reitero, el conflicto que tanto ha afligido a los chiapanecos y a todos los mexicanos, no es el único problema de Chiapas.

Aquí hemos escuchado problemas fundamentales que nos han expresado los compañeros, y a lo largo y a lo ancho del territorio chiapaneco, en cada una de mis visitas, escucho de problemas y de retos que tenemos por delante.

El Gobierno de la República se tiene que ocupar con las autoridades estatales y municipales de contribuir a la solución de todos esos problemas y en la solución de todos esos problemas.

Con fundamento en la ley y a partir de las instituciones de la República, y aprovechando el extraordinario recurso que es el diálogo, es que estamos enfrentando y resolviendo paulatinamente todos esos problemas.

En esta reunión dimos avances concretos y hemos apreciado enormes retos que todavía tenemos por delante, pero lo vemos con la confianza de que a partir del diálogo es posible resolverlos.

Ustedes creen en el trabajo efectivo y quieren multiplicar las oportunidades para labrarse una vida digna para ustedes y sus familias.

Ustedes quieren esa vida digna para sus hijos y sus comunidades, y por eso están participando activamente.

Quiero decirles que yo estoy con ustedes y seguiré viniendo a Chiapas y seguiré viniendo a esta extraordinaria región de Chiapas a trabajar al lado suyo, hasta lograr con ustedes que lleguen esas oportunidades que con toda razón ustedes demandan.

Y trabajemos juntos para renovar ese orgullo de ustedes de ser chiapanecos y de ser mexicanos.

Gracias.