Los Pinos, 24 de julio de 1999.

Versión estenográfica del mensaje del presidente de la República, doctor Ernesto Zedillo, durante el programa radiofónico "Pláticas del Presidente".

Muy buenos días a todos.

La mayor riqueza de todo país son sus niños y sus jóvenes.

Los mexicanos hemos hecho un gran esfuerzo por la niñez a lo largo de muchos años, y en los últimos cuatro y medio estamos haciendo más, sobre todo en los lugares en que se tienen más carencias.

El martes precisamente, hicimos una evaluación del Programa de Acción en Favor de la Infancia, ante altos representantes de la Organización de las Naciones Unidas para la Infancia, la UNICEF.

Este programa consiste en una muy amplia serie de acciones de protección y de atención a los menores en los aspectos de salud, educación y saneamiento básico, y de cuidado de los niños y niñas que viven en situaciones especialmente difíciles.

Al trabajar en estos aspectos, México cumple también los compromisos que asumimos hace casi nueve años en la Cumbre Mundial en Favor de la Infancia, en la que participaron casi 160 países.

La UNICEF reconoce que México ha cumplido, antes de los tiempos programados, varias de las metas propuestas en la Cumbre.

Desde luego, los mexicanos mantenemos el compromiso de cumplir las metas que se fijaron para el año 2000, para que nuestros hijos crezcan más sanos y mejor preparados.

Un lugar en el que se están logrando avances importantes para la infancia es Chiapas, donde estuve el miércoles en una gira de trabajo.

En tres de los cinco lugares que visité, los habitantes se mostraron satisfechos porque ésta es la primera vez que llega ahí un Presidente de la República. Así, en el ejido Jerusalén, del municipio Las Margaritas, con el señor Gobernador del estado inauguramos un centro de salud.

Uno de los habitantes de esa comunidad, que tiene 30 años de haber sido fundada, nos dijo que desde entonces querían tener ese centro de salud, y que por fin estaban contentos porque ya lo tienen.

Ese mismo día se inauguraron otros 16 centros de salud en once municipios chiapanecos. Desde 1995 a la fecha, cada diez días en promedio hemos puesto en servicio una nueva unidad médica en Chiapas.

También tuve el gusto de asistir a la presentación del programa de protección de una zona muy importante de bosques y selva, que se llama El Triunfo, en la que vive una gran variedad de especies de animales y plantas, y es una de las fuentes de agua más importantes del país.

En ese programa participan las comunidades que viven en la zona, pues la idea más importante de la conservación en las áreas protegidas es que la gente que vive en ellas pueda obtener provecho de los recursos naturales, cuidando al mismo tiempo, la riqueza que es de todos los mexicanos.

Estuve también en la Selva Lacandona, en la reserva de Montes Azules, donde se está realizando la plantación de siete millones y medio de arbolitos para reponer las áreas que se quemaron el año pasado.

La plantación la están haciendo 7 mil cadetes de las escuelas militares y 3 mil soldados de nuestro Ejército, que es la institución que más árboles produce y planta en todo el país.

De veras que da gusto ver la alegría con la que esos jóvenes están participando en una causa tan noble e importante para el futuro de México.

Estuve también en Motozintla, uno de los municipios que más sufrieron los efectos destructivos de las terribles inundaciones de septiembre del año pasado.

Ahí el señor Gobernador y un servidor terminamos de entregar las casas del Programa Nuevo Milenio, con el que se construyeron 10 mil quinientas viviendas para quienes se quedaron completamente sin hogar. También se ayudó a casi 15 mil familias a reparar sus casas dañadas por las mismas tormentas.

Ahí un beneficiario contó con mucho orgullo cómo las familias afectadas se esforzaron mucho para poder unirse, organizarse y participar en la construcción de sus casas.

Asimismo estuve en el municipio de La Trinitaria, donde evaluamos con organizaciones sociales y de productores el programa que estamos aplicando en la región de Las Cañadas desde 1995.

En esa región se han hecho desde entonces más obras de salud, de educación, de electrificación y de agua potable que nunca en toda su historia, y como nunca se está impulsando la nutrición de las familias y los niños, y se están apoyando proyectos productivos.

En La Trinitaria la gente me dijo que en Chiapas puede haber diferencias políticas y diferencias religiosas, pero también hay objetivos comunes en los que todos están de acuerdo y en los que todos deben colaborar para conseguirlos.

Para lograr las metas que son de todos, es preciso dejar atrás la amenaza de la violencia, el rencor y la intolerancia.

Reafirmé lo que he sostenido siempre: que el Gobierno de la República sigue y seguirá llamando a quienes todavía no se incorporan al trabajo común a dialogar con respeto, a proponer medidas que beneficien a todos y que sirvan para lograr en definitiva la armonía y la concordia entre los chiapanecos.

Recordé que se debe participar pacífica y constructivamente en la democracia, porque esta es la voluntad de la inmensa mayoría de los mexicanos y, desde luego, de los chiapanecos.

En Chiapas encontré, como siempre, ánimo de trabajo para lograr la justicia social que todos queremos que vivan los niños y jóvenes chiapanecos, como los niños y jóvenes de todo México.

Muchas, muchas gracias por escucharme.