Aldama, Chiapas, 25 de enero del año 2000.

Versión estenográfica de las palabras del presidente Ernesto Zedillo, al inaugurar las instalaciones del Ayuntamiento, del Juzgado de Paz y Conciliación Indígena y la plaza principal de Aldama.

Muy apreciado señor gobernador de Chiapas, Roberto Albores;
Muy apreciado señor presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado, magistrado Noé Castañón;
Señor Presidente de la Comisión Permanente del Congreso de Chiapas;
Señor Presidente del concejo municipal de Magdalena Aldama;
Señores Presidentes de otros concejos municipales de los recién constituidos municipios de este estado;
Amigas y amigos:

Agradezco al señor Gobernador que me haya invitado a regresar nuevamente al tan querido estado de Chiapas.

Me da gusto reunirme con los concejos de los 7 nuevos municipios de este gran estado, con sus autoridades tradicionales y también estar aquí con los representantes de los otros Poderes del estado.

Sobre todo, me siento muy contento de reunirme con los hombres y las mujeres de las comunidades que integran el nuevo municipio de Magdalena Aldama. A todos ustedes les digo, ¡gracias por recibirme! (Aplausos).

Quiero felicitarlos por muchas razones:

Primero, pues, alguna razón material. Sé que ustedes tienen ahora un nuevo edificio para la presidencia municipal de su nuevo municipio.

Sé también que ustedes tendrán ahora instalaciones nuevas de su Juzgado de Paz.

Ahora, sin embargo, lo más importante es que con mucho orgullo --y hemos escuchado ya la historia que nos ha relatado el Presidente del Concejo municipal-- cómo después de muchos años de lucha, ustedes tienen de regreso a su querido municipio. Por esas razones, mi reconocimiento y mis felicitaciones a todos ustedes. (Aplausos).

Y qué bueno que ahora se cuenta con este nuevo municipio, porque la democracia necesita gobiernos cercanos, necesita autoridades cercanas, que conozcan las necesidades y las demandas de las comunidades y de la población.

La democracia necesita gobernantes que se identifiquen con la población que gobiernan.

La democracia produce normalmente buenos gobiernos, pues un gobierno democrático está hecho para servir al pueblo.

Por eso, yo confío en que, gracias a la creación de este nuevo municipio; gracias a esa nueva presidencia municipal, ahora ustedes tendrán autoridades que estén cerca del pueblo y que realmente sirvan al pueblo.

Desde luego, sé que todo esto que ha sido hecho en relativamente poco tiempo, no hubiera sido posible sin la voluntad de todos ustedes.

Queremos ahora que sus autoridades salgan a trabajar con la gente. Yo sé que el Presidente del concejo municipal no se va a quedar en la presidencia municipal, va a salir a visitar las comunidades, va a salir a platicar con la gente, va a salir a escuchar las demandas de la gente, como lo hacemos el señor Gobernador, como lo hago yo con mucho gusto como Presidente de la República, como Presidente de los chiapanecos: estar cerca de la gente, para escuchar a la gente y para atender a la gente. (Aplausos).

Me da también gusto saber que ahora tienen aquí ustedes su Juzgado de Paz y Conciliación Indígena. Este Juzgado, lo sé, responde al anhelo de ustedes de contar con una justicia oportuna, completa y más cercana.

Me da gusto que con estas instalaciones, más de 4 mil habitantes de 21 localidades, muchos de ustedes de la etnia tzotzil, ya no tendrán que recorrer grandes distancias para encontrar el amparo de la ley.

Me da gusto, porque la justicia que aquí se va a impartir, es la justicia que por mucho tiempo ustedes han anhelado. Una justicia, además, que se apegue a los usos y costumbres que ustedes tienen, para que los derechos y las obligaciones se cumplan.

Por eso, me da gusto saludar en este acto a sus autoridades tradicionales. ¡Mucho gusto! (Aplausos).

Queremos para ustedes una justicia sí, que se ampare; sí, que se corresponda con los usos y costumbres, pero también una justicia que se corresponda con las leyes de su estado y con las leyes de nuestra nación. Eso es lo que vamos a lograr aquí.

Juzgados como éste existen para eso, para armonizar sus usos y costumbres muy de ustedes y, por lo mismo, muy respetables con los derechos humanos y las garantías individuales que asisten a cada mexicana, a cada mexicano, y que están claramente definidos en nuestra Constitución.

Juzgados como éste obedecen a la reforma del sistema de justicia, emprendida desde 1996 por las autoridades de su estado. Ha sido una reforma para abrir nuevos cauces a la justicia, ahí donde antes no existía o era muy limitada; y por ello también los felicito.

La reforma promovida por el señor Gobernador ha sido apoyada en la voluntad de nuestras hermanas y nuestros hermanos indígenas, y en el Estado de Derecho, que protege a todos por igual.

Con la reforma, el pueblo de Chiapas y sus autoridades demuestran su aprecio por las leyes como el mejor instrumento para apoyar su esfuerzo y su lucha por la justicia social.

Ya lo dije hace algún tiempo en Zinacantán cuando inauguramos un juzgado como éste: los mexicanos indígenas de Chiapas quieren justicia, pero no quieren una justicia ciega; quieren una justicia que escuche, que vea y sobre todo una justicia que sienta.

Para que la justicia escuche, para que la justicia vea, para que la justicia sienta, quienes la imparten tienen que comprender las lenguas locales, tienen que tener a su lado el auxilio de las autoridades tradicionales y deben atender sus consejos, para resolver, de acuerdo con los usos y costumbres, al mismo tiempo sin pasar por encima de las leyes y la Constitución.

Para que la justicia vea, escuche y sienta, los jueces y abogados deben estar aquí, al lado de ustedes, como en el juzgado de este municipio.

Al estar cerca de ustedes y de sus necesidades, se consigue también que la justicia sea sensible a los sentimientos del pueblo y que se identifique con la realidad de cada comunidad indígena.

Y esa justicia, estoy seguro que es la que se impartirá aquí, como ya se imparte en los juzgados que han sido creados durante los últimos dos años.

Así estamos esforzándonos todos para dar cumplimiento a la muy justa demanda de justicia de los indígenas chiapanecos.

Esta nueva manera de hacer las cosas corresponde a la nueva relación que estamos construyendo entre el Estado mexicano y los indígenas de Chiapas y de otros estados de la República; una nueva relación que reconozca el derecho que tienen las comunidades indígenas a preservar su cultura y a decidir por sí mismas sus formas de organización.

Aquí en Magdalena Aldama, hoy podemos comprobar que ya se está cumpliendo el Programa de Remunicipalización de Chiapas.

Con este programa, cuyas etapas han sido descritas de manera muy clara por una persona que ha encabezado en buena medida este esfuerzo, el presidente del Tribunal Superior de Justicia, se está poniendo remedio a la insuficiente representación de las comunidades indígenas en los ayuntamientos.

Una representación municipal mejor fundada en la realidad geográfica y social facilita el acceso de la población a los servicios básicos, facilita programas como los que ya estamos viendo y viviendo aquí en su municipio.

Hace un rato el señor Gobernador me mostraba el Programa de Vivienda. Me da mucho gusto ver que junto a esas viviendas de adobe, que tanto servicio le han dado, pero que también son viviendas que deben mejorarse, se están construyendo ya viviendas de materiales muy resistentes.

Me da mucho gusto ver que a esta cabecera municipal han llegado otros servicios muy importantes.

Pero ahora, gracias a que tenemos este nuevo municipio, habrán de seguir llegando las cosas, que son muchas, que todavía nos hacen falta aquí.

Para el ejercicio de sus tareas de gobierno, tengan la seguridad que el Gobierno de la República seguirá apoyando al gobierno del estado y al gobierno municipal.

Seguiremos trabajando para responder al anhelo de justicia de los habitantes de Magdalena Aldama, y así ocurrirá también con los nuevos municipios de Benemérito de las Américas, Maravilla Tenejapa, Marqués de Comillas, Montecristo de Guerrero, San Andrés Duraznal y Santiago el Pinar. (Aplausos)

Así lo seguiremos haciendo con todos y cada uno de los municipios de Chiapas, porque es nuestra convicción y porque además, qué bueno, que esa sea nuestra obligación.

El buen gobernante debe servir a todos por igual, sin distinciones de partido, de grupo étnico, y óiganme, sin distinciones de religión.

El buen gobernante debe promover la concordia y el trabajo productivo, la unidad y el respeto a la pluralidad.

La unidad fortalece; la unidad hace más provechoso el esfuerzo de cada uno; la unidad, en lo fundamental, en lo esencial, con respeto a las diferencias, con respeto a todos los mexicanos.

Participación, diálogo y respeto a la ley son los mejores instrumentos para que cada autoridad pueda conducir la energía del pueblo hacia el progreso, el bienestar y la justicia, que son derecho de todos los mexicanos.

Por eso quiero felicitarlos. Quiero felicitar también a los integrantes de la Comisión de Remunicipalización y, de manera muy especial, quiero felicitar al señor Gobernador, porque está cumpliendo la palabra empeñada con los chiapanecos. Por eso mi reconocimiento, señor Gobernador. (Aplausos)

Gracias a todos ustedes. Mi reconocimiento y trabajen duro para hacer de Magdalena Aldama el gran municipio que todos ustedes quieren y merecen.

Gracias.