Salto de Agua, Chis., 28 de abril de 1998.

Versión estenográfica de las palabras del presidente Ernesto Zedillo durante la reunión "Programa de Ecoturismo", que encabezó en el Centro de Ecoturismo "Mishol-há", en este municipio.

Muy apreciado señor Gobernador de Chiapas;
Señor Presidente municipal de Salto de Agua;
Amigas y amigos:

Me da mucho gusto concluir este día de trabajo aquí en su querido estado, visitando este hermoso sitio, que es "Mishol-há".

Es muy satisfactorio, es muy estimulante ver cómo ustedes no solamente han podido preservar la riqueza y la belleza natural de este sitio, sino que han podido hacer de él una fuente de sustento para sus familias.

Nosotros, como Gobierno de la República, estamos muy satisfechos de estar apoyando varios de estos proyectos en el estado de Chiapas.

Hablaba también el compañero de la Sociedad "Escudo Jaguar", una experiencia aún más reciente que ésta, y ya nos decía él los magníficos resultados que se están obteniendo.

Estos proyectos de Ecoturismo son muy importantes desde varios puntos de vista: en primer lugar, porque ofrecen una fuente de sustento, por lo mismo una fuente de vida, a quienes viven y trabajan en los mismos; son muy importantes, porque nos permiten que ustedes mismos guarden, preserven, cuiden la riqueza biótica que, como decía Julia Carabias, es una riqueza que no solamente pertenece a los chiapanecos, sino que pertenece a todos los mexicanos y a toda la humanidad; y esto es especialmente importante en su estado, porque es un estado con una gran riqueza natural, pero también, debemos reconocerlo, es una riqueza natural, ciertamente, frágil.

Quiero decirles que hoy, esta visita a su estado, ha sido extraordinariamente satisfactoria y útil, pero no ha dejado de tener algunos aspectos, señaladamente uno: a mí en particular me deja muy preocupado y aún entristecido.

Hemos estado volando buena parte del día, el señor Gobernador y yo, por un territorio bastante amplio de su estado y hemos podido ver, de manera muy directa, lo que está causando --por una parte-- la quema y --por otro lado-- el desmonte de muchos bosques y de amplios sectores y superficies de la selva.

Es realmente un espectáculo triste, yo me atrevería a decir que un espectáculo deprimente, no solamente por la bruma de humo a lo que eso da lugar, sino que sobre todo puede uno observar, desde el aire, la erosión del suelo, la destrucción del bosque, la destrucción de las selvas. Y es una destrucción que en muchos casos es permanente.

Se tira el bosque para abrir nuevas áreas de cultivo. Esa superficie que se le roba al bosque y a la selva habrá de servir, cuando mucho, para una, dos o tres cosechas; y después, poco tiempo después, lo único que aparece es la roca, la entraña de esa tierra y evidentemente eso tardará muchos años, en el mejor de los casos, para poder ser recuperado como bosque o como selva.

Eso quiere decir que estamos matando la vida; que estamos matando no solamente la vida vegetal, sino la vida animal, y estamos, así, dañando para siempre un patrimonio que es nuestro y que es de toda la humanidad.

Naturalmente que quienes hacen eso, lo hacen por una razón de subsistencia, porque si no lo hiciesen, no tendrían aún lo más elemental para poder subsistir.

Es por eso que es obligación del Estado, es obligación de la propia sociedad civil, contribuir a que encontremos opciones productivas, a que encontremos alternativas a la destrucción del bosque y de la selva. Y naturalmente el ejemplo que aquí tenemos, en este lugar, es un ejemplo de las muchas otras cosas que podemos hacer para ofrecerle a esos compatriotas, a esos hermanos y a esas hermanas que se ven en la necesidad de destruir el bosque, de destruir la selva, que puedan obtener un ingreso que no solamente sea igual al que obtienen a partir de la agricultura, sino --como aquí se nos ha explicado--, sea un ingreso mucho más alto.

Me ha impresionado mucho el dato que nos daba el compañero de la Sociedad de "Escudo Jaguar", que nos decía, que si logramos emplear a una persona en un proyecto como este, ¿cuántas hectáreas salvamos?: ¡10 hectáreas!

¿Esto qué quiere decir?

Que vale mucho más un árbol vivo, un árbol erguido, que un árbol derribado. Vale mucho más para quien vive en ese pedazo de tierra, pero además su valor se multiplica, el valor de ese árbol erguido, por los beneficios que significa para nuestra atmósfera, para nuestro medio ambiente.

Y por eso les quiero decir que el Gobierno de la República, trabajando con el gobierno del estado seguirá apoyando este tipo de proyectos, como lo hemos hecho en los últimos años y lo vamos a intensificar.

También quiero decirles que habremos de trabajar, con toda seriedad, con el señor Gobernador, para ir encontrando otros usos alternativos de la tierra, distintos a los de la agricultura y la ganadería que hoy resultan, en ciertas zonas, sumamente dañinos para la naturaleza; lo haremos con todo cuidado, a partir de la concertación, a partir del acuerdo; pero sí es nuestra responsabilidad encontrar respuestas muy urgentes a la triste situación que hoy mismo pude, yo, verificar.

Tenemos que encontrar fórmulas para que la gente, lejos de destruir el bosque y la selva tenga como ocupación --y ocupación remunerativa--, cuidar, restaurar el bosque y la selva. Debemos hacernos este propósito; debemos hacerlo por nosotros, pero, sobretodo, por los que vendrán después de nosotros.

Quiero felicitar a las compañeras y a los compañeros que han venido con una gran voluntad, con una gran capacidad y con un gran esfuerzo, desarrollando centros ecoturísticos como éste, y decirles que su ejemplo habrá de ser un ejemplo que ojalá podamos reproducir a lo largo y a lo ancho de nuestro territorio; no sólo del territorio chiapaneco, sino el de muchos otros estados de la República, que han sido beneficiados generosamente por esa naturaleza que todos debemos preservar, que todos tenemos que restaurar, que todos tenemos que cuidar.

Me da mucho gusto estar con ustedes.