San Cristóbal de Las Casas, Chis., 28 de abril de 1998.

Versión estenográfica de las palabras del presidente Ernesto Zedillo durante la ceremonia en la que suscribió, junto con el gobernador Roberto Armando Albores Guillén, el Convenio de Desarrollo Social 1998, en el Teatro de la Ciudad "Hermanos Domínguez", en este municipio.

Muy apreciado señor gobernador del estado de Chiapas, Roberto Albores Guillén;
Muy apreciados señores Presidentes municipales de los ayuntamientos de este gran estado;
Amigas y amigos:

Me da mucho gusto regresar, una vez más, al querido estado de Chiapas. Me da mucho gusto que la primera parada, en esta gira de trabajo de dos días, sea aquí, en San Cristóbal de las Casas.

Quiero agradecerle al señor Gobernador la invitación para realizar esta visita; quiero agradecer a todos ustedes y a todo el pueblo de Chiapas que me reciban una vez más; y quiero agradecer, también, a los señores Presidentes municipales de Bochil, de Ocozocoautla, de San Cristóbal de Las Casas, sus expresiones y su compromiso de servir con toda su fuerza, con todo su entusiasmo, a las comunidades que representan.

Y quisiera iniciar, respondiendo de manera clara y directa a algo muy importante que dijo el señor Presidente municipal de Bochil, al final de su intervención. El me hizo un planteamiento, un llamado, que cuando él lo dijo, sentí que lo estaba diciendo toda la gente de Chiapas, él me dijo: "Presidente, que no decaiga su ánimo en relación a los problemas, al presente y al futuro de Chiapas". Yo quiero decirles, con absoluta franqueza y convicción, de que si hay un asunto de la República en el cual no decaerá mi ánimo hasta que lleguemos realmente a resolverlo, es precisamente en el asunto de Chiapas. (Aplausos).

Y a eso es a lo que he venido en esta ocasión a su estado: a reafirmar, con absoluta convicción, el compromiso del Gobierno de la República, el compromiso de quien encabeza el Gobierno de la República, un servidor, el Presidente, con el desarrollo de su estado, pero también con el logro de las condiciones que nos lleven a la armonía, a la reconciliación, a la paz social, a la tranquilidad, a la justicia social entre los chiapanecos.

Todos estos aspectos no podemos verlos de manera separada. No vamos a tener reconciliación, no vamos a tener tranquilidad, no vamos a tener paz social en el estado de Chiapas si todos y cada uno de los chiapanecos no perciben con claridad que hemos emprendido, realmente, por primera vez en la historia de este gran estado, el camino de la justicia social. Y no vamos a poder lograr esa justicia social, si no logramos los acuerdos que nos permitan desterrar el odio, el enfrentamiento, la división y la violencia entra los chiapanecos. Esto es muy importante, porque no podemos renunciar, de modo alguno, a trabajar en alguno de los frentes que supone la lucha por el progreso de Chiapas.

Hoy no es posible pensar que los otros problemas, los problemas políticos, los problemas de la violencia, se van a resolver únicamente si ponemos más recursos en el estado de Chiapas, para que, poco a poco, se vaya dando el desarrollo social; ni es posible, tampoco, pensar que vamos a avanzar en la solución de los problemas económicos, de los problemas sociales, si no logramos que todos, a partir del convencimiento, entendamos la importancia de que prevalezca el Estado de Derecho.

Pero, repito, no podemos ir solamente por un camino; no podemos ir únicamente por el camino de hacer valer el Estado de Derecho, si desatendemos las cuestiones sociales. No podemos ir solamente por el camino de la justicia social, porque si no hay respeto al Estado de Derecho, entonces no puede haber tranquilidad entre los chiapanecos y no se darán las condiciones para que construyamos esa justicia social. Y no puede haber la justicia jurídica ni la justicia social, si no existe, también, una genuina, una sólida democracia entre los chiapanecos.

Y por eso es que, yo hoy aquí, con ustedes, quiero reafirmar ese compromiso: venimos en este acto, y más adelante detallaré lo que significa la acción de gobierno este año aquí en el estado de Chiapas, pero vengo también a insistir en la importancia de que cada quien ponga su parte para que, en Chiapas, podamos superar el enfrentamiento y la amenaza de la violencia. Yo sé que esto no es fácil, porque resolver un conflicto requiere, siempre, el acuerdo de las partes que se sienten parte de ese conflicto. No basta la voluntad, no basta la disposición de una sola de las partes; y sé también que cuando se vive un conflicto como el que hemos vivido aquí, prevalece, siempre, la desconfianza.

Los otros no creen lo que dice el gobierno, y el gobierno también, por muchas circunstancias, ha acumulado razones de duda, ha acumulado razones de desconfianza y, en ocasiones, eso también impide que demos más pasos que son necesarios para la reconciliación; pero creo que si al final prevalece la buena fe y la convicción de que el ánimo que nos impulsa a todos es resolver los problemas de la gente y, señaladamente, los problemas de los que menos tienen, entonces, al final, encontraremos los caminos del entendimiento y los caminos de la reconciliación.

Y en ese sentido, pues, no quisiera avanzar más en este acto y en esta gira de trabajo, para reiterar algunos puntos que he expresado, una y otra vez, y que es muy importante que los escuchen quienes se han inconformado, y que todavía continúan atribuyéndole al Gobierno de la República motivaciones, propósitos, intenciones que no se corresponden, de modo alguno, con los propósitos, con los objetivos del Gobierno de la República.

En primer lugar, debo dejar, una vez más, claramente sentado, que ni el Gobierno de la República ni el Presidente de la República piensan que un conflicto, como el de Chiapas, pueda resolverse por la vía de la fuerza, por la vía de la violencia. La violencia sólo engendra más odio, sólo engendra más violencia y, por supuesto, lo único que deja es el dolor humano y por eso vuelvo a insistir en que nunca el Gobierno de la República acudirá a la represión de hermanos indígenas, para darle solución a este problema.

Es muy importante que esto lo escuche todo mundo, porque, con frecuencia, pareciera ser que la apuesta es a la desesperación; que la apuesta es a que se pierda la calma y que entonces se busque la solución fácil, pero inexistente, pero engañosa, de acudir a la fuerza, a la represión y a la violencia; y quiero subrayar que nunca, al menos durante mi mandato como Presidente de la República, optaremos por ese camino. Esto, por supuesto, no está reñido con la responsabilidad constitucional irrenunciable que tenemos todas las autoridades, empezando por el Presidente de la República, de hacer valer el Estado de Derecho. (Aplausos). Pero, haremos valer ese Estado de Derecho, insisto, sin caer en la represión, y menos aún en la represión de nuestras y de nuestros hermanos indígenas.

También quiero decir que otro principio de nuestra conducta, en atención al conflicto chiapaneco, uno muy simple, es que el Gobierno de la República no quiere vencer a nadie. Entre mexicanos no puede haber derrotados ni vencedores.

Si queremos preservar la unidad nacional, si queremos seguir viéndonos como una nación íntegra, como una nación indivisible, entonces no puede haber derrotados ni vencedores entre los mexicanos.

El Gobierno de la República no cree en la exclusión, no cree en la marginación; el Gobierno de la República no está apostando a erosionar las bases sociales de nadie. En este país nuestro, en el que estamos construyendo una democracia real, efectiva y perdurable, nadie puede ser excluido.

En México existe libertad de expresión; en México, cada mexicano tiene derecho a tener su propia ideología, la única restricción es el derecho de los otros a vivir en tranquilidad y sin la amenaza de la violencia. Y si aceptamos ese principio, entonces, creo que podremos ir encontrando soluciones a los otros problemas que nos dividen.

En tal virtud, amigas y amigos, vuelvo a insistir: tenemos que marchar por muchos caminos a la vez, no podemos renunciar a ninguno de ellos; todos tenemos que hacer un esfuerzo para que prevalezca el Estado de Derecho, pero no podemos apostarle a una justicia ciega; no podemos apostarle a una justicia represiva. Tenemos que apostarle a una justicia que vea, a una justicia que escuche, a una justicia que sienta. Y eso es lo que podemos construir aquí, en Chiapas, reconociendo el origen de los problemas y haciendo prevalecer la buena voluntad de todos.

Tenemos que dar un gran impulso, también, al desarrollo social --ese es el tema central de esta reunión-- y necesitamos crear una base material genuina para ese desarrollo social, creando nuevas oportunidades de progreso económico para las personas, para las familias y para las comunidades.

Para seguir avanzando hacia la justicia, en Chiapas es necesario reconocer lo que ya hemos conseguido; pero sobre todo, es necesario tener claras las injusticias que todavía se cometen, las carencias que aún subsisten.

Es necesario tener muy clara la magnitud de los problemas que enfrentamos y debemos decirlo con toda franqueza: la pobreza persiste todavía en prácticamente todo el territorio chiapaneco.

La pobreza existe, sobre todo, en cientos de comunidades indígenas; miles de familias carecen de lo más indispensable. Tenemos que reconocer, sin cortapisas, las condiciones de profunda injusticia y desigualdad, de miseria y abandono que han contribuido al surgimiento de la inconformidad.

Pero, vuelvo a insistir: la inconformidad que se expresa con violencia no se justifica, pues, con violencia, venga de donde venga, nunca se han resuelto ni nunca se van a resolver los problemas.

Sólo con el acuerdo, sólo con la tolerancia, sólo con el respeto a las diferencias y con mucho trabajo, se van a resolver los problemas.

Estoy convencido, como estoy seguro de que todos ustedes lo están, de que es posible llegar a acuerdos fincados en la concordia, la democracia y la mayor apertura de oportunidades de desarrollo con equidad para todos. Por eso quiero expresar mi reconocimiento a las iniciativas que han tomado ustedes, los propios chiapanecos, bajo el liderazgo de su Gobernador, para alcanzar ese Acuerdo para la Paz y la Reconciliación.

En verdad es conmovedor saber que más de un millón 800 mil chiapanecos han suscrito ese acuerdo. E insisto: esa voz la tiene que escuchar todo mundo, pero sobre todo los que todavía le apuestan a la desunión, los que todavía le apuestan a la violencia.

Hoy en día nada, nada, nada, puede justificar esa amenaza de la violencia y estoy seguro que ese Acuerdo que ustedes han hecho, que ustedes han logrado, tendrá que ser un Acuerdo exitoso.

Para que Chiapas siga avanzando en la justicia social, frente a todas esas carencias, por cuarto año consecutivo la Federación está destinando a su estado el presupuesto más alto para el fortalecimiento municipal y la superación de la pobreza. Presupuesto más alto en todo el país.

El Convenio de Desarrollo Social que acabo de firmar con el señor Gobernador, tiene recursos federales por mil 500 millones de pesos, que afortunadamente ya han empezado a ejercerse.

Como nunca antes, estos recursos se están destinando a fortalecer la capacidad de gestión municipal y ya hemos escuchado los testimonios de los señores Presidentes municipales en ese sentido y ya empezamos a ver los primeros resultados de esta decisión, de trasladar más recursos y responsabilidades a los gobiernos municipales.

Este año los 112 ayuntamientos del estado van a recibir casi mil millones de pesos, más de 900 millones de pesos, como ya lo señalaba el presidente de Ocozocoautla: por una parte, en un fondo 685 millones para llevar a cabo esas obras elementales pero tan importantes para la vida y el progreso de las comunidades; las obras de agua potable, de caminos rurales, de calles, de educación y salud, que son las obras que más se necesitan para atender los niveles mínimos de bienestar de la gente.

También son parte de esos recursos --casi 265 millones de pesos-- para fortalecer las finanzas municipales, lo que a su vez le dará un margen de acción en las obras que decidan los municipios y también para apoyar la seguridad pública.

Estoy convencido que no solamente más recursos, sino más responsabilidades, hacen mejores gobiernos. En el futuro, tal como aquí se ha planteado, daremos nuevos pasos para reforzar a los ayuntamientos y para que éstos representen mejor a las comunidades. Lo haremos respetando siempre el marco de la ley y respetando la voluntad de las mayorías en las comunidades.

Además, de los recursos destinados a su ejercicio directo por los ayuntamientos, el convenio incluye una inversión por 444 millones de pesos, para impulsar el desarrollo social y productivo de las regiones de Chiapas.

Con esa cantidad, entre muchas otras cosas, podremos otorgar créditos a la palabra a cerca de 44 mil productores del campo que cultivan tierras de temporal; crearemos con esos recursos, también, 93 mil empleos temporales.

Dentro del Convenio también incluimos recursos para mejorar el desarrollo urbano de ciudades, como Comitán, como Palenque, Tapachula, Tuxtla Gutiérrez y, por supuesto, San Cristóbal de Las Casas.

En todo México, el combate a la pobreza, requiere de acciones que lleguen, efectivamente, a las familias que viven bajo las condiciones más agudas de marginación; en Chiapas tenemos que hacer un esfuerzo muy especial en ese sentido.

Por eso, es muy satisfactorio anunciarles a ustedes que, a partir del mes próximo, se pondrá en marcha aquí en Chiapas el Programa Progresa. Un programa con el cual vamos a atender a muchas de las familias más pobres del estado; con apoyos para que los niños y los jóvenes puedan terminar su primaria y su secundaria, a pesar de las dificultades familiares; apoyos para la salud, becas educativas, apoyos para la nutrición y así lograremos atraer no solamente a los niños y a las niñas a las escuelas, sino lograr que la terminen.

Ustedes saben muy bien que el desarrollo social en Chiapas pasa necesariamente por el desarrollo del campo. Por eso, aprovechando este acto, quiero mencionar, señor Gobernador, que este año destinaremos a los programas productivos de nuestra Alianza para el Campo, 221 millones de pesos de recursos federales y estatales, que ya hemos pactado con el señor Gobernador, y que esta cantidad es 25 por ciento más alta en términos reales de la que dispusimos en 1997.

Como en los dos años anteriores, tres cuartas partes de estos recursos serán para los 8 programas de la Alianza, que en Chiapas están orientados a los grupos de menores ingresos. Además, 290 mil productores agropecuarios recibirán, este año, apoyos del Procampo por más de 565 millones de pesos, para el cultivo de más de 900 mil hectáreas.

Si a los recursos de la Alianza y del Procampo añadimos los recursos del Programa de Empleo Temporal y los recursos de Banrural, este año el campo chiapaneco recibirá recursos por mil 124 millones de pesos.

Como en ningún otro estado de la República, en Chiapas se necesitan, cada vez más, mejores caminos y carreteras para romper las condiciones de aislamiento en que se encuentran muchas comunidades. Por eso, entre 1995 y 1998, Chiapas es el estado que ha recibido más inversión federal para carreteras. Tan sólo este año se tiene programada una inversión por 872 millones de pesos en este renglón.

Una de las obras más importantes que estamos realizando es la carretera fronteriza del sur, en la cual ya se han pavimentado 380 kilómetros. Este año vamos a invertir 70 millones más, para terminar este año esta obra tan importante, como lo prometimos. ¿Si la vamos a terminar este año? Sí. (Aplausos)

A la par de los trabajos que se realizan en esta vía también se ha integrado un eje carretero de Ocosingo a San Quintín y de ahí a Comitán; una carretera de especial importancia para la región del Xoconusco es la que va de Xiltepec a Angel Albino Corzo, de la que se lleva un avance en pavimentación de 46 kilómetros.

También se terminaron tres obras que mucho van a beneficiar a los habitantes de la región de las Cañadas. La carretera de Margarita a San Quintín, la que va de San Quintín a Ocosingo --como decía--, pasando por el Carmen Pataté, y la tercera es el puente de San Quintín.

Además, en 1998, tal como lo ofrecí en mi visita anterior, vamos a seguir avanzando en la construcción del tramo Raudales-Ocozocoautla, de la autopista de altas especificaciones, que esperemos, antes de que termine este gobierno, nos lleve en esa carretera de altas especificaciones de Tuxtla Gutiérrez a la Ciudad de México.

Además, este año estamos destinando 133 millones de pesos para la reconstrucción y conservación de la red carretera federal en Chiapas y más de 220 millones, arriba del doble de 1997, para impulsar la apertura y conservación de caminos rurales.

Creo que es importante también mencionarles que en 1998 las instituciones nacionales de vivienda van a invertir más de 950 millones de pesos, para financiar más de 8 mil 400 créditos de vivienda y, además, con eso estaremos generando 42 mil empleos directos.

De este modo, el Gobierno Federal sigue cumpliendo y seguirá cumpliendo su compromiso con toda la población chiapaneca, de trabajar sin descanso, para cerrar la brecha que existe entre los indicadores sociales de Chiapas y los del resto de la República.

Señor Gobernador;
Amigas y amigos:

Frente a los conflictos que, desafortunadamente, han derivado en hechos muy lamentables en algunas comunidades de Chiapas, el Gobierno Federal está decidido a impulsar con firmeza el desarrollo social de su estado.

Con acciones claras para construir un desarrollo con justicia, alentando acuerdos y consensos entre las comunidades y los municipios de Chiapas, estamos demostrando y vamos a demostrar que sí es posible superar las dificultades, por difíciles que sean.

Estoy seguro que sumando el esfuerzo de todos, avanzando por el camino de la justicia jurídica, por el camino de la justicia social, por el camino del progreso económico y por el camino de la democracia, lograremos construir ese Chiapas que merecen sus hijos. Muchas gracias.