Campeche, Campeche, 18 de abril del año 2000.

Versión estenográfica de las palabras del presidente Ernesto Zedillo, durante la ceremonia conmemorativa de Declaratoria de la UNESCO para la Ciudad de Campeche, como Patrimonio Cultural de la Humanidad, que encabezó en el Centro Histórico de esta ciudad.

Muy apreciado señor gobernador de Campeche, amigo Antonio González Curi;
Muy distinguida señora de González Curi;
Muy apreciado señor presidente municipal de Campeche, Víctor Méndez Lanz;
Amigas y amigos de esta muy hermosa ciudad y del muy querido estado de Campeche;
Señoras y señores:

Con gran emoción, con gran alegría, estoy aquí con ustedes para felicitarlos y compartir su muy legítima satisfacción.

El primero de diciembre pasado, el Centro Histórico de Campeche, junto con los barrios originales de San Román, Guadalupe y San Francisco, fue declarado por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Creo que esta denominación es por demás justa.

Hace ya más de una década tuve la oportunidad de venir por primera vez a esta ciudad de Campeche, y desde esa primera visita yo --y pienso que todos los mexicanos que han tenido la oportunidad de estar aquí-- hemos quedado cautivados por la belleza de este sitio.

Poco tiempo después tuve la oportunidad de visitar la ciudad, cuando lució sus mejores galas, en ocasión de la celebración de los 450 años de haber sido fundada.

En aquella ocasión tuve el altísimo honor de ser el representante del Gobierno de la República, en aquellas celebraciones.

Y desde entonces se decía, se mencionaba, que era justo que Campeche, al igual que otras hermosas y señoriales ciudades mexicanas, recibiese esa distinción por parte de la UNESCO.

Desde que en 1540, Francisco de Montejo, El Mozo, fundó San Francisco de Campeche, en el lugar de la antigua Ah Kim Pech, esta noble ciudad --ustedes lo saben-- ha tenido una muy rica historia.

Algunos momentos de esa historia fueron agitados, como en las ocasiones en las que Campeche debió resistir los embates de fuerzas depredadoras.

Los restos de sus obras de fortificación construidas a lo largo de muchas décadas, guardan la memoria de una turbulenta época de resistencia contra los piratas.

Más adelante, con el enriquecimiento de formas culturales propias, se fue forjando en los campechanos una conciencia especialmente aguda sobre su identidad, como parte de un pueblo nuevo y diferente.

Es significativo que haya sido un campechano, Pedro Sáenz de Baranda, quien en 1825 derrotó y expulsó a las tropas colonialistas que se habían parapetado en su último reducto, El Fuerte de San Juan de Ulúa.

También campechano fue Jacinto Canek, el caudillo maya que lo sacrificó todo, incluso la vida, en aras de la libertad.

Pero no ha sido solamente en las luchas por la defensa de su tierra y por la libertad donde la gente de Campeche se ha distinguido.

Campechanos fueron, por citar sólo dos ejemplos señeros, el eminente historiador Francisco Sosa y el humanista Justo Sierra, en quien encarnó el afán liberal de consolidar nuestra identidad a través de la obra educativa.

De la riqueza cultural de la ciudad dan muestra sus templos, como la Catedral y San José, donde hoy en día se alberga el Museo de Campeche; sus dos puertas, sus grandes edificios civiles, como la Casa del Teniente del Rey, la Mansión Carbajal y el ex Cuartel de Baranda; sus más de mil 500 casas y calles antiguas que se mantienen fieles a sus diseños originales.

Conservar vivo nuestro pasado no significa vivir de espaldas al futuro. Campeche es una gran joya histórica y, al mismo tiempo, una ciudad dinámica, abierta a las oportunidades del porvenir.

Ya el señor Gobernador, hace un momento, daba cuenta del enorme esfuerzo que están desplegando el pueblo y el gobierno de Campeche para que esta hermosa entidad pueda ver con seguridad, con optimismo hacia el futuro.

El pueblo y el gobierno de Campeche han comprendido la importancia de conciliar el cambio productivo y el crecimiento económico con el respeto al patrimonio cultural y el aprovechamiento racional de nuestros recursos.

Los habitantes todos de la ciudad de Campeche son merecedores del reconocimiento y la gratitud de los mexicanos, porque han sabido ser guardianes de este patrimonio cultural, que hoy lo es también de la humanidad.

Asimismo, merecen nuestra felicitación todos aquellos que han participado en el rescate y la preservación de los tesoros arquitectónicos de la ciudad, así como en la construcción del nuevo Campeche, que tan bien representado está por su espléndido malecón.

Felicito de manera muy especial al señor Gobernador por su empeño en la preservación del valor histórico de Campeche y por la declaratoria emitida recientemente por la UNESCO.

Sé que usted seguirá encabezando el esfuerzo de todos los campechanos para conservar y enriquecer sus múltiples manifestaciones culturales.

Todos los mexicanos, y en especial los campechanos y los habitantes de esta ciudad, tenemos ahora una mayor responsabilidad en la preservación de este tesoro de nuestra historia, de nuestra cultura.

No tengo duda de que cumpliremos con orgullo, con dedicación y constancia esta responsabilidad.

Los felicito en verdad, señor Gobernador, amigas y amigos, de Campeche.

Tienen ustedes una gran razón para estar profundamente orgullosos de esta joya, su belleza y su historia.

Muchas gracias.

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