México, D.F., 26 de abril de 1999.
Versión estenográfica de las palabras del presidente
Ernesto Zedillo, al dar la bienvenida, acompañado de su esposa,
señora Nilda Patricia Velasco de Zedillo, al excelentísimo
señor Jean-Luc Dehaene, primer ministro del Reino de Bélgica y
a su esposa, señora Celie Dehaene, en el patio central, de
Palacio Nacional.
Señoras y señores:
En nombre del pueblo y del Gobierno de México, es para mí un
muy grato y alto honor dar la más cordial bienvenida al
excelentísimo señor Jean-Luc Dehaene, primer ministro del Reino
de Bélgica.
Me da mucho gusto hacer extensiva nuestra bienvenida a su muy
distinguida esposa, la señora Celie Dehaene, así como a los
integrantes de su comitiva.
En la ya larga historia de nuestras relaciones diplomáticas,
ésta es la primera visita oficial de un Jefe de Gobierno de
Bélgica a México, por lo que su presencia en nuestro país,
señor Primer Ministro, es motivo de mayor alegría para los
mexicanos.
Su visita constituye una espléndida oportunidad para
estrechar la amistad y los vínculos productivos y de
cooperación que unen a nuestras naciones.
Lo recibe un pueblo celoso de su soberanía a la que
consideramos el valor más alto de la nación.
Lo recibe un pueblo orgullo de sus raíces milenarias, de su
rico legado humano, de su diversidad social y cultural que nutren
la unidad esencial de los mexicanos.
Lo recibe también un pueblo amante de la libertad, que está
construyendo una democracia vigorosa y edificando una economía
sólida y dinámica, como medio indispensable para conseguir
nuestro objetivo más importante que es la justicia social.
Sabemos que el pueblo y el Gobierno belgas comparten estos
mismos valores y aspiraciones, y esta afinidad que explica el
sincero sentimiento de amistad entre nuestras naciones.
En los últimos años las relaciones entre México y Bélgica
se han intensificado notablemente.
El interés creciente de nuestros países por alentar una
política de acercamiento, se ha reflejado en una serie de
visitas recíprocas de muy alto nivel.
Entre ellas, quiero destacar las que ha hecho a México el
Príncipe Felipe, en mayo de 1997 y en junio de 1998, en
compañía del Vice Primer Ministro, Ministro de Finanzas y de
Comercio Exterior, y de una importante delegación empresarial.
Los mexicanos conservamos un gratísimo recuerdo de la
presencia del Príncipe Felipe en nuestro país, del mismo modo
que recordamos, con emoción y afecto, la visita que, tiempo
atrás, hicieron a México Sus Majestades, los Reyes Balduino y
Fabiola.
El mutuo acercamiento que hemos tenido recientemente nos ha
permitido identificar nuevas oportunidades de inversión,
comercio y cooperación, que tienen un enorme potencial de
beneficio para belgas y para mexicanos.
A partir de lo que hemos conseguido, pero sobre todo de lo que
todavía podemos hacer, estoy seguro de que edificaremos una
relación cada vez más rica, amplia y diversificada en ámbitos
tan importantes, como la economía, la educación, la cultura, la
tecnología y el turismo.
Junto al fortalecimiento de nuestra relación bilateral, los
intercambios y la cooperación entre nuestros dos países
tendrán un marco aún más favorable en la nueva relación que
México y la Unión Europea estamos construyendo.
En ese sentido, quiero expresarle, señor Primer Ministro,
nuestro más sincero reconocimiento al Reino de Bélgica por el
apoyo que ha brindado al Acuerdo de Asociación Económica,
Concertación Política y Cooperación entre la Unión Europea y
México.
Asimismo, expreso a usted nuestra satisfacción por la
aprobación hace unas semanas de este mismo Acuerdo, por el
Senado y la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de
Representantes del Parlamento Federal de Bélgica.
México tiene entera confianza en que, en su oportunidad, el
Pleno de la Cámara Baja aprobará la ratificación del Acuerdo.
En este momento, cuando nos aproximamos a la quinta ronda de
negociaciones del componente comercial del Acuerdo, confiamos en
que contaremos nuevamente con el apoyo de su Gobierno.
Contar con un mecanismo que facilite el intercambio económico
entre la Unión Europea y México, redundará en grandes
beneficios para los pueblos belga y mexicano, y contribuirá a
iniciar una nueva etapa en las relaciones entre América Latina y
Europa.
Estoy seguro, señor Primer Ministro, de que las
conversaciones que sostendremos durante su visita constituirán
un paso firme en favor de nuestros intereses mutuos.
En su persona, México saluda al noble y laborioso pueblo de
Bélgica.
Los mexicanos recibimos al Primer Ministro Jean-Luc Dehaene
con los brazos abiertos.
Bienvenidos a México.
-oooooo-