Mexicali. B.C., 20 de agosto de 1997.

Versión estenográfica de las palabras del presidente Ernesto Zedillo, durante el inicio de servicios de distribución de gas natural en Mexicali, por la Empresa Distribuidora de Gas Natural de Mexicali, S. de R.L. de C.V. (ECOGAS), hoy en la mañana, en el parque industrial Mexicali I, en esta ciudad.

Muy apreciado señor gobernador de Baja California, licenciado Héctor Terán Terán;
Señor presidente municipal de Mexicali, Eugenio Elorduy;

Amigas, amigos de Mexicali, de Baja California:

Es para mí motivo de profunda satisfacción regresar, una vez más, a mi querido Mexicali; regresar a esta ciudad, de pujante presente, pero de todavía más promisorio futuro. Me da gusto porque, una vez más, vengo a constar la energía, la voluntad, la capacidad de los bajacalifornianos para sacar adelante a su estado, para seguir contribuyendo al desarrollo de nuestra patria.

El motivo se convierte aún más especial porque, entre otras razones, estamos aquí en la inauguración, en el inicio formal de operaciones de esta empresa que, en buena medida, simboliza el inicio de una nueva etapa del desarrollo del Valle de Mexicali, y por eso deseo poner en contexto el significado de esta ceremonia.

Hace dos años y medio nuestro país se encontraba sumido en una profunda crisis financiera; una crisis financiera que, ciertamente, tuvo enormes costos sociales y económicos para la nación; una crisis financiera que muchos pensaron le tomaría a México años, muchos años el poder superarla: En aquel entonces expresé mi confianza que a partir del trabajo y, sobre todo, de la unidad de los mexicanos, seríamos capaces de superar aquella emergencia económica y muy pronto avizorar la recuperación, que ésta se tradujese en la creación de empleos y oportunidades para todos los mexicanos.

Para enfrentar aquella circunstancia tuvimos que tomar decisiones muy difíciles, decisiones que, por su naturaleza, resultaba para muchos difícil de entender; pero fueron decisiones que consideramos necesarias no solamente para enfrentar aquellos problemas de corto plazo, sino para sentar las bases para un mejor futuro.

Ciertamente, tomamos medidas para que la economía se ajustase en el corto plazo a la escasez de recursos externos que de manera tan lacerante y tan dramática se nos presentó en aquellos meses. Aquello era importante para evitar que la secuela del fenómeno devaluatorio fuese un desempleo aún más grave y una quiebra generalizada de nuestro aparato productivo. En efecto, teníamos que enfrentar el corto plazo, pero también era nuestra responsabilidad pensar en el futuro. De tal manera que junto con las medidas de corto plazo que en el ámbito de su responsabilidad emprendió el Ejecutivo Federal, también profundizamos las medidas conducentes al cambio estructural en nuestra economía. Una de ellas --para algunos difíciles de entender en aquel contexto-- fue la iniciativa que promoví para reformar la Ley Reglamentaria del Artículo 27 Constitucional en Materia de Petróleo; animando aquella iniciativa, mi convicción de que era muy importante permitirle al sector privado mexicano y al extranjero participar en proyectos de distribución. Almacenamiento y comercialización de gas natural. Esta iniciativa de Ley, afortunadamente fue aprobada mayoritariamente por el Congreso de la Unión, y a esa aprobación tuvieron que seguir complejos trabajos, desde el punto de vista técnico, desde el punto de vista regulatorio, para crear una normatividad que hiciera posible, con toda transparencia, este tipo de inversiones en nuestro país.

Ahora debo comentar que parte mi interés por promover aquella reforma que consideré, y sigo considerando, muy importante para el desarrollo presente y futuro del país, estuvo inspirada en mi experiencia y en mi conocimiento acerca de Mexicali. En efecto, con algunos amigos --algunos de ellos aquí presentes--, de años atrás habíamos venido analizando y discutiendo las enormes perspectivas que un nuevo desarrollo industrial tendría aquí, en el Valle de Mexicali, a condición de que se reuniesen ciertos factores estratégicos, y uno de esos factores estratégicos que contemplaba aquel modesto, pero al mismo tiempo trascendente documento que se llamaba Mexicali Industrial 2000 --ya ven cómo si hay algunos de los que estaban entonces--, era precisamente el contar con gas natural para propósitos industriales.

La convicción de que eso sería un factor estratégico, ciertamente, para Mexicali, pero para muchos otros lugares de nuestra República, fue lo que me animó en aquellos momentos difíciles a promover este cambio en la ley, entre muchos otros cambios que tuvimos que emprender, para seguir profundizando el cambio estructural en nuestra economía.

Afortunadamente se pudieron concluir esos trabajos, se pudo crear ese marco normativo transparente, y afortunadamente también contamos con el respaldo, con la simpatía de los gobernadores de los estados, señaladamente el señor gobernador Terán, para promover este tipo de proyectos.

Ha sido muy afortunado que precisamente el primer proyecto que fue licitado exitosamente para este tipo de concesiones, haya sido el de Mexicali.

Ha sido muy afortunado que personas como Gastón Luken, que de años atrás habían insistido en la importancia estratégica de esta industria para el desarrollo general del país hayan mantenido su paciencia, hayan mantenido su interés y hayan seguido participando; y a través de un proceso absolutamente legal, absolutamente transparente, sin ventajas especiales para ninguno de los participantes, que un consorcio en el que él participa por la parte mexicana hayan obtenido esta concesión, y que hoy no sea un proyecto sino una realidad.

Se me informa que ya son veintitantas empresas industriales las que ya están suscritas a este servicio. Y sé también que a más tardar en dos años habrá distribución de gas para usos residenciales en gran escala, en la extensión de la ciudad, lo cual será también muy afortunado.

Me da mucha satisfacción que este compromiso que asumimos con los mexicalenses, que asumimos con los bajacalifornianos se esté cumpliendo.

Es un compromiso más del gran conjunto que hemos asumido con el pueblo de México.

Dijimos hace dos años y medio que superaríamos la crisis económica, que lo haríamos, cierto, con mucho esfuerzo, pero que lo haríamos relativamente rápido, pero además lo haríamos sentando bases para un crecimiento sostenido.

Apenas hace dos días el INEGI dio a conocer la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto de nuestra economía para el segundo trimestre del año, la tasa de crecimiento trimestral más alta en más de tres lustros. En el primer semestre del año la economía creció al siete por ciento.

Muy pocos, hace dos años, hubiesen apostado por ese nivel de crecimiento. Pensé, siempre tuve confianza de que lo íbamos a lograr, por la sencilla razón de que siempre he tenido y siempre tendré confianza en la capacidad, en la entereza del pueblo de México.

Y a partir de esas fortalezas nuestra economía seguirá creciendo en los próximos años; seguirá generando los empleos y los mejores salarios que tanta falta nos hacen.

Y en ese nuevo desarrollo que estamos haciendo, formando los mexicanos, Baja California tiene que seguir jugando un papel estratégico, y por eso el Gobierno de la República, como lo ha hecho durante mi mandato, seguirá apoyando firme y decididamente a Baja California.

Así lo hemos venido haciendo en diversos aspectos y proyectos estratégicos. Este es sólo es un ejemplo, pero así lo hicimos al cumplir la terminación de la garita internacional.

Así lo hicimos al transferir con un enorme costo financiero, pero muy necesario, la carretera del Centinela a la Rumorosa.

Así lo hemos hecho, promoviendo el inició de la construcción de la carretera de La Rumorosa a Tecate.

Así lo hicimos, entregando con una gran convicción federalista los terrenos correspondientes a la tercera etapa del Río Tijuana.

Así lo hemos hecho, también, impulsando el desarrollo agrícola del Valle de Mexicali, con nuevas obras para rehabilitar el distrito de riego, y aplicando con gran convicción y con gran vigor la Alianza para el Campo en este valle que tanto significa para la economía agrícola de Baja California y de toda la nación.

Así lo hemos hecho, otorgando apoyos especiales para el desarrollo urbano de las ciudades del estado, pero señaladamente de Tijuana, que vive algunos de los problemas urbanos más agudos de nuestra nación.

Así lo haremos hasta llevar a su término las obras que nos permitan sanear completamente la Bahía de Ensenada.

Así lo hemos hecho, también, licitando la terminal portuaria de Ensenada y abrirle una nueva perspectiva.

De esa manera seguiremos trabajando con el Gobierno del estado, con los gobiernos municipales; seguiremos trabajando con el pueblo de Baja California, porque sabemos que el desarrollo de este estado es muy importante para todos sus habitantes, pero también es muy importante para todos los mexicanos, por la enorme contribución que Baja California hace a todo México ahora, pero sobre todo por la mayor contribución que Baja California podrá hacer al futuro desarrollo de nuestro país.

Por todo eso es muy satisfactorio estar nuevamente con ustedes y venir a refrendar mi compromiso de seguir trabajando al lado de todos ustedes por ese mejor futuro que le debemos a nuestros hijos.

Muchas gracias.

-oooooo-