México, D.F., 12 de agosto de 1998.

Versión estenográfica de las palabras del presidente Ernesto Zedillo, durante la ceremonia en la que inauguró el Año Académico 1998-1999 del Instituto Politécnico Nacional y la Biblioteca Nacional de Ciencia y Tecnología, en la Unidad Zacatenco del IPN, de esta ciudad.

Muy estimado señor ingeniero Diódoro Guerra Rodríguez, director general de nuestro Instituto Politécnico Nacional;
Muy respetados y queridos señores ex Directores Generales de nuestro Instituto;
Maestras, maestros;
Compañeras, compañeros politécnicos:

Es para mí una gran satisfacción tener nuevamente la oportunidad de inaugurar el Año Académico del Instituto Politécnico Nacional.

A esta satisfacción, hoy se añade la de inaugurar esta excelente Biblioteca Nacional de Ciencia y Tecnología, que será, como lo ha explicado el señor Director, uno de los centros bibliográficos y hemerográficos más importantes para el desarrollo científico y tecnológico de nuestro país.

Felicito a toda la comunidad politécnica por este logro y expreso, una vez más, con gran entusiasmo, mi reconocimiento a la labor que, como director general, ha desempeñado el ingeniero Diódoro Guerra.

Esta Biblioteca acrecienta el orgullo de pertenecer a la institución que nació para dar a los hijos de la clase trabajadora, firmes oportunidades de superación.

Con las nuevas instalaciones que se han estado construyendo en los últimos años, se cumple mejor el propósito de impulsar el desarrollo tecnológico y la capacidad productiva de México que animó a los creadores de nuestro Instituto: el presidente Lázaro Cárdenas, el ingeniero Juan de Dios Bátiz, el maestro Luis Enrique Erro.

En las aulas, los talleres, los laboratorios, las bibliotecas del Instituto Politécnico Nacional, a lo largo de ya más de seis décadas, nos hemos formado muchas generaciones de mexicanos.

En el Politécnico nos hemos preparado para trabajar en beneficio de nuestro país.

En el Politécnico hemos aprendido a querer más a México y hemos hecho nuestro el lema que resume, con emotiva sencillez, como bien lo expresó Alejandra, el sentido trascendente de nuestro Instituto: "La Técnica al Servicio de la Patria".

El Instituto Politécnico Nacional es grande por su historia, por todas las importantes tareas que sus alumnos y sus egresados han sabido cumplir en el estudio y en la investigación, en la expansión de la infraestructura social y productiva, en la economía, en la cultura y aun en el deporte.

Este Instituto es grande, por su dinámico presente que sirve de inspiración y modelo a las instituciones de su tipo en todo el país.

El Politécnico es grande, porque jamás ha perdido de vista su compromiso con el futuro, y sigue preparándose para convertir en oportunidades los retos que ya nos plantea el mundo del siglo XXI.

El firme compromiso que tiene el Gobierno de la República con el Instituto Politécnico, es parte del compromiso más amplio con la educación nacional.

Este compromiso comienza con los niños que están iniciando su vida de estudiantes en preescolar y llega hasta los jóvenes que siguen estudios superiores y a los maestros que hacen carreras de excelencia en el postgrado.

En esta gran estructura, de la que forman parte casi 28 millones de estudiantes, todos los niveles requieren atención.

Nunca, como en este momento, la cobertura de nuestro sistema educativo había sido tan amplia, ni se había trabajado con una voluntad y una decisión semejantes para elevar sus niveles de calidad.

La ampliación de los servicios de educación a todos los rincones del país; la atención a las comunidades indígenas; la distribución de libros de Texto Gratuito en primaria y ahora en secundaria; los programas conocidos como compensatorios; los desayunos y las becas para que los niños puedan aprovechar las clases y evitar que dejen los estudios por razones extraescolares, son todas acciones del mismo esfuerzo por construir un México mejor.

La edificación de aulas, bibliotecas y laboratorios; el crecimiento de la educación a distancia; la incorporación de la educación electrónica a las escuelas; la actualización de los maestros, todo forma parte de un mismo y enorme esfuerzo, al que se destina una cuarta parte del gasto federal programable.

Los mexicanos estamos convencidos de que no hay dinero mejor invertido, y por eso seguiremos incrementando esta inversión, en la medida en que nuestra economía se siga fortaleciendo.

En este impulso que estamos dando a la educación, se inscribe el apoyo que merece y que seguirá recibiendo el Instituto Politécnico Nacional.

Con el fin de atender con la mejor calidad posible a los estudiantes inscritos este año, así como para financiar los programas de desarrollo académico y de ampliación de la infraestructura, en 1998 el Gobierno de la República está destinando al Politécnico un presupuesto total por 3 mil 645 millones de pesos.

Se trata de recursos del pueblo de México que contribuirán ciertamente a la superación individual de alumnos y maestros, así como al avance de esta noble institución.

Se trata de recursos del pueblo de México que tendrán un efecto claro en el impulso al desarrollo nacional, pues sin duda el Politécnico es una institución de educación superior que mucho aporta al avance colectivo.

Señoras y señores:

La educación es la palanca más poderosa para elevar el nivel de vida de los mexicanos.

En el sistema educativo mexicano, el Instituto Politécnico Nacional sigue cumpliendo su parte en la edificación de un desarrollo con justicia para todos.

En los últimos tres años y medio, el Instituto ha cumplido con las tareas que le corresponden en la recuperación económica y en la renovación del crecimiento del aparato productivo nacional.

Con el esfuerzo de todos los mexicanos, hemos construido nuevas bases que sustentan el crecimiento económico.

La economía mexicana tiene hoy nuevas condiciones para conseguir un crecimiento del producto y del empleo que sea sostenido durante muchos años.

Gracias a la disciplina fiscal y monetaria que hemos mantenido y habremos de mantener invariablemente, gracias a la perseverancia en el ajuste estructural, gracias a la flexibilidad con que se han operado las variables financieras, nuestra economía está mucho mejor preparada que en el pasado para resistir la inestabilidad financiera mundial que está ocurriendo en estos tiempos.

En particular, la adopción de un régimen de tipo de cambio flexible ha contribuido notablemente a reducir los efectos de las presiones especulativas sobre nuestra economía.

Además, la composición de los flujos de capital hacia nuestro país ha variado favorablemente.

Mientras que en el periodo 1991 a 1994, la inversión extranjera directa representó sólo 23 por ciento de los flujos de capital hacía nuestro país; de entre 1997 y1998, esa inversión extranjera llegará a 60 por ciento de los flujos de capital hacia México.

Asimismo, el Banco de México ha reconstituido las reservas internacionales a niveles considerablemente mayores que los observados antes de la crisis que vivimos en 1995.

Actualmente, estas reservas equivalen a más de seis veces las necesidades de refinanciamiento para 1998 de las obligaciones de deuda pública colocadas en el extranjero, y representan aproximadamente 35 por ciento de la deuda pública externa.

Por otra parte, la tenencia de extranjeros de títulos de deuda pública pagadera en moneda nacional, que fue uno de los factores detonantes de la crisis de hace pocos años, se redujo de un monto equivalente a los 20 mil millones de dólares en 1994, a menos de 470 millones de dólares en la actualidad. Y el vencimiento promedio de la deuda pública interna, aumentó de 288 a 400 días durante el mismo lapso.

Sin duda, hoy todos los países que participamos activamente en la economía global estamos siendo afectados por la inestabilidad financiera internacional.

Pero aquellos que hemos tenido la decisión, la voluntad y la disciplina para construir bases sólidas económicas, saldremos mejor librados de esta situación.

En estas condiciones es cuando más debemos valorar y persistir en una política económica responsable, que no se decide ni se ejecuta con base en el interés político de corto plazo, sino mirando siempre por el interés de las mayorías en el mediano y largo plazos.

En estos momentos de volatilidad económica internacional, serán estas nuevas bases, que seguiremos fortaleciendo, las que nos permitan proteger al máximo posible el crecimiento económico que requerimos para seguir impulsando nuestras metas de política social.

En estos momentos de dificultades económicas internacionales, yo tengo confianza en que los mexicanos seremos capaces de alcanzar los acuerdos necesarios para consolidar la estabilidad económica interna, para brindar al pueblo de México un horizonte de seguridad al término de este siglo.

Confío en que todos coincidiremos en una visión clara del futuro al que todos aspiramos, en que todos pondremos el interés nacional por encima de cualquier interés particular o de grupo.

Todos nos decidiremos, por fin, a dar a la democracia la dimensión constructiva que el pueblo está reclamando.

No tengo duda de que México saldrá fortalecido de las dificultades externas e internas que hoy vivimos.

Con esta convicción y con la seguridad de que los politécnicos sabrán cumplir con la parte que les toca en esta tarea, me es muy grato, hoy miércoles 12 de agosto de 1998, declarar formalmente inaugurado el Año Académico 1998-1999 de nuestro muy querido y muy grande Instituto Politécnico Nacional.


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