Monterrey, N.L., 20 de agosto de 1998.

Versión estenográfica de las palabras del presidente Ernesto Zedillo, durante la ceremonia en la que inauguró obras de la Universidad Autónoma de Nuevo León, en esta ciudad.

Bueno, después de haber escuchado a Isaac, he sentido el alivio de saber que al menos hay un mexicano valioso que aspira a ocupar el puesto que hoy tengo.

Muy apreciado señor gobernador de Nuevo León, licenciado Fernando Canales;
Muy apreciado señor rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León, doctor Reyes Tamez;
Muy estimados maestros, maestras, alumnos, trabajadores de esta gran casa de estudios:

Esta es la segunda vez que regreso con enorme gusto a esta muy querida y muy importante universidad: la Autónoma de Nuevo León.

Me da mucho gusto, como siempre, estar con ustedes, porque llegar a Nuevo León, llegar a Monterrey, llegar a la Universidad Autónoma de Nuevo León, es una forma de cargar baterías, de tomar aliento y recuperar energías. Por eso les digo: muchas gracias por recibirme una vez más.

Aquí en esta tierra se estudia, se trabaja, se disfruta la vida con especial intensidad. Por eso, todos los mexicanos nos sentimos muy orgullosos de Nuevo León, de la agreste belleza de esta tierra, de su dinamismo y de su potencialidad.

Nos llena de orgullo también esta universidad que tanto significa, como lo ha explicado el señor Gobernador, para el desarrollo de Nuevo León y para el desarrollo de México.

En este gran estado, que cuenta con universidades privadas de gran calidad --y acabamos de visitar una el señor Gobernador y yo--, tienen ustedes una universidad pública de excelencia que destaca por el alto nivel de la enseñanza y por sus contribuciones a la investigación.

El alto, altísimo desempeño de los maestros, investigadores y alumnos de la Universidad Autónoma de Nuevo León, pone de relieve la fundamental importancia de las universidades públicas de nuestro país.

En las instituciones públicas de educación superior los jóvenes encuentran oportunidades de superación, independientemente de su posición social y económica.

Las universidades públicas son, por ello, una de las mejores expresiones de la justicia que promovemos en México mediante la educación. Y, en este propósito, como el de elevar la calidad educativa, lo digo absolutamente convencido, esta es una universidad líder en el país.

Hace 6 meses estuve aquí con el señor Gobernador en su universidad, para inaugurar instalaciones diversas, así como para presidir la firma de un convenio de colaboración con la Universidad de Harvard.

En esta ocasión, con las nuevas obras que estamos inaugurando, estamos poniendo al día ese importante frente de estudios, de investigación y de servicios, que es la atención a la salud.

Esto es lo que significa la puesta en funcionamiento de laboratorios y otras instalaciones de la Facultad de Medicina, la Preparatoria Técnica Médica, el Hospital Universitario, el Hospital de Odontología y el Centro de Educación a Distancia.

En conjunto, como ya explicaba el señor Rector, estas obras representan una inversión por casi 50 millones de pesos.

Y déjenme decirles la forma en que se reunieron los recursos necesarios para esta inversión, esa forma es una muestra de cómo debemos unir los esfuerzos del Gobierno y la sociedad, para trabajar en favor de nuestro desarrollo.

Poco más de la cantidad fue aportada por el Gobierno Federal, distintos fondos y dependencias; cerca de dos quintas partes las puso la propia universidad; una parte también fue contribución de instituciones privadas y, por supuesto, el gobierno del estado también ha puesto su parte.

Con enorme satisfacción felicito al señor Gobernador del estado, al señor Rector, a la comunidad universitaria, a la sociedad de Nuevo León, por su muy evidente interés en la ampliación y la mejora de estas instalaciones educativas y de servicios de salud.

Estoy seguro de que ustedes sabrán mantener su universidad a la vanguardia, de que ustedes sabrán preocuparse por seguir elevando la calidad de la educación que se recibe en esta noble institución.

Los felicito, sobre todo, porque la estrecha colaboración que tienen con el sector privado y los sectores sociales del pueblo de Nuevo León, confirma que esta Universidad está efectivamente dedicada a la atención de los problemas de su estado, a la atención de los problemas del país.

En este tiempo de continua innovación tecnológica, esa relación entre los centros de altos estudios y la planta productiva, y la vinculación con la atención a los problemas sociales tiene una importancia estratégica que siempre vale la pena subrayar.

Por una parte, facilita que los sectores agropecuario, industrial, comercial y financiero, se beneficien oportunamente de los adelantos tecnológicos y científicos a medida de que se van produciendo. Por otra, garantiza que los estudiantes universitarios se sumen a la fuerza de trabajo con mayor prontitud y con más beneficio para ellos.

Finalmente, permite ajustar con enormes beneficios prácticos los planes de estudio, las investigaciones y el crecimiento de las instituciones de educación superior.

Es cierto, los tiempos nuevos nos presentan grandes retos, pero también nos brindan una nueva variedad, enorme variedad de nuevas oportunidades.

Para explotar esas oportunidades con provecho, debemos ser capaces de desarrollar nuevos conocimientos, nuevas destrezas, nuevas habilidades.

Es muy satisfactorio advertir que Nuevo León, la comunidad universitaria, está preparándose para hacer frente a esos nuevos retos y sacar ventajas de las nuevas condiciones de nuestro México y del mundo.

Con el sentido práctico que siempre ha caracterizado a la gente de Nuevo León, ustedes se han preocupado de fortalecer la economía de su universidad.

Al Gobierno de la República le satisface mucho el ser parte de esas tareas y, por supuesto, refrendamos nuestro compromiso de seguir apoyando invariablemente a esta gran casa de estudios.

Es importante para seguir garantizando su desempeño académico y por eso también, esta universidad merece nuestro más amplio reconocimiento.

Quiero nuevamente felicitar a las autoridades, a los trabajadores, al personal académico de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Quiero reiterarles que el Gobierno de la República seguirá brindando el más amplio apoyo a esta gran comunidad universitaria.

Los mexicanos sabemos muy bien que no hay mejor inversión que la que hagamos en la educación de nuestra niñez y juventud, y en la capacitación para el trabajo.

Desde la educación preescolar hasta los cursos de posgrado, la estructura de nuestro sistema educativo, constituye el más sólido apoyo a nuestro desarrollo.

Una población bien preparada, una población bien capacitada para el trabajo, es la base más firme para hacer frente a los retos y exigencias que nos depara el porvenir.

La educación de los mexicanos es la mejor garantía de que podremos seguir construyendo con el esfuerzo y con el trabajo de todos, el país en el que queremos vivir.

Un país con universidades más prestigiadas, más productivas, donde haya cabida para todos los jóvenes con una auténtica voluntad de superación.

Quiero pedirles, a ustedes jóvenes estudiantes, que sigan estudiando, que sigan preparándose para disfrutar una vida de trabajo en beneficio de ustedes mismos, de sus familias, de su ciudad, de su estado y por supuesto, de nuestro México.

Amigas y amigos de la Universidad Autónoma de Nuevo León:

El próximo año, los mexicanos como todos los pueblos de la tierra, estaremos celebrando la llegada del Tercer Milenio.

Con el fin de unificar las actividades de celebración del Gobierno de la República, ayer se constituyó el Comité para la Celebración del Tercer Milenio.

Quiero pedir a ustedes, como ya lo hice con el señor Gobernador, con los ayuntamientos y hace un rato, en la Universidad de Monterrey, que se unan con entusiasmo a esta celebración.

Quiero pedirles que contribuyan desde su perspectiva a la reflexión a que nos invita esta fecha simbólica. El fin de un milenio y el inicio de otro, es una gran oportunidad para reflexionar, sobre todo lo que los mexicanos hemos hecho en el último milenio y en el siglo que está por terminar.

Es una ocasión para valorar el lugar que México ocupa en el mundo y para avanzar en la comprensión de nuestra realidad política, económica, social y cultural.

Es un momento propicio para imaginar el futuro que deseamos para nuestra nación y los medios para alcanzar ese futuro.

El fin del milenio debe ser ocasión para refrendar nuestro orgullo por ser mexicanos, para fortalecer nuestra identidad, para destacar lo que nos une y para renovar la esperanza de que el próximo siglo será para México una época de plena democracia, de fuerza económica y de justicia social.

Muchas gracias.


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