Guatemala, República de Guatemala, 29 de diciembre de 1996.

Versión estenográfica de las palabras del presidente Ernesto Zedillo, en nombre del Grupo de Países Amigos de 1a ONU para el Proceso de Paz en Guatemala, durante la ceremonia de firma de paz entre la Comisión de Paz del Gobierno de Guatemala (COPAZ) y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (UPNG), hoy en la tarde, en el Patio Poniente del Palacio Nacional, en esta ciudad.

Excelentísimo señor don Alvaro Arzú, Presidente de la República de Guatemala;

Muy apreciados integrantes de la Comisión de Paz del Gobierno de Guatemala;

Muy apreciados integrantes de la Comandancia General de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca;

Excelentísimos Jefes de Estado y de Gobierno;

Excelentísimo señor Boutros Boutros Ghali, Secretario General de las Naciones Unidas;

Hermanas, hermanos guatemaltecos:

En nombre del Grupo de Países Amigos del Proceso de Paz --Colombia, España, Estados Unidos, México, Noruega y Venezuela--, quiero expresar la enorme satisfacción que hoy compartimos con el Gobierno y el pueblo de Guatemala, un Gobierno y un pueblo amigo, muy apreciado, muy cercano a nuestros afectos.

Con la firma del Acuerdo de Paz Firme y Duradera entre el Gobierno de Guatemala y la URNG culmina un prolongado esfuerzo negociador, un esfuerzo por hacer valer las armas de la política, en vez de las armas de la confrontación; el diálogo, en lugar de la intolerancia; el acuerdo, por encima de la exclusión.

En verdad, el Grupo de Amigos es testigo privilegiado de un proceso complejo, lleno de desafíos, que sólo la voluntad política de las partes, su entrega y su patriotismo pudieron remontar.

En el Grupo de Amigos sabemos bien que desde el Acuerdo Marco firmado en 1994, cada ronda de negociaciones, cada acción pendular de la moderación con una y la otra parte, cada encuentro del Comité Especial puso a prueba la voluntad de paz, la voluntad de forjar un futuro en común.

También reconocemos y valoramos que en los acuerdos sustantivos logrados, partes integrales del Acuerdo de Paz, los distintos sectores de la sociedad guatemalteca debatieron constructivamente y pudieron sumar su parte.

Observamos que cada paso encontró un pueblo ávido de paz y de oportunidades que animaban en meticuloso camino hacia el acuerdo final.

Nos ha conmovido que para lograr este acuerdo, todos han antepuesto la salud de su nación al interés particular. Muchos en Guatemala han contribuido a buscar los consensos sobre las cuestiones esenciales de los guatemaltecos y con ellos, encontrar la paz.

Es por esto que para el Grupo de Amigos, el acuerdo constituye un verdadero triunfo del noble pueblo guatemalteco, y le rinde un especial homenaje.

El Grupo de Amigos también celebra a la Organización de las Naciones Unidas que propició amparó y medió este complejo proceso de paz, y que en adelante habrá de cumplir nuevas tareas de apoyo a la consolidación de la misma paz y al desarrollo de Guatemala.

Mucho honra al Grupo de Amigos haber acompañado a las partes y al mediador de las Naciones Unidas hasta llegar a este momento crucial para Guatemala, para la región y para nuestra América Latina.

El Grupo de Amigos, junto con Guatemala, creemos en la paz; junto con Guatemala, creemos en el diálogo; junto con Guatemala creemos en la solución pacífica de las controversias; junto con Guatemala creemos en la autodeterminación de los pueblos y en la cooperación internacional para el desarrollo.

Sin duda, culminar este Acuerdo es el inicio de una nueva etapa, de nuevos retos; pero, sobre todo, de brillantes perspectivas.

Quienes queremos a Guatemala sabemos que el pueblo y el Gobierno de Guatemala, así como han sabido construir las bases de la paz y edificar los cimientos de la reconciliación, resolverán con igual decisión y sabiduría los desafíos del futuro.

Nos damos cuenta que el carácter y la voluntad guatemaltecos, sabrán también transformar las recursos del enfrentamiento, en recursos para el bienestar; las divergencias irreconciliables, en la pluralidad de la democracia, pluralidad para alcanzar fines comunes, justicia, libertad, legalidad, seguridad y paz.

Los países amigos han acompañado con respeto y con compromiso los esfuerzos guatemaltecos; la suscripción de este Acuerdo pone término al Grupo de Amigos del proceso de paz; sin embargo, nuestro interés de cooperar para el desarrollo de Guatemala, perdurará siempre. Reiteramos que las tareas necesarias por realizar, reclaman el apoyo de la comunidad internacional para Guatemala.

Sea este un exhorto a todas las naciones, a los organismos financieros internacionales para desplegar ahora, respetuosamente, un esfuerzo sostenido para sumarnos a los objetivos de desarrollo y progreso que anhela el pueblo guatemalteco.

Señor Presidente Arzú;

Señoras y señores:

En nombre del Grupo de Amigos y del Gobierno de México, felicito al pueblo guatemalteco, felicito a las partes con las que hemos convivido, felicito a quienes antecedieron el esfuerzo de los signatarios, y sobre todo, deseo honrar el valor, la decisión, el patriotismo y la visión de futuro del Presidente Arzú; la fortaleza de sus convicciones democráticas y pacifistas ha sido decisiva.

El Acuerdo de Paz, señoras y señores, expresa el temple de los hombres y las mujeres guatemaltecos.

Contribuye a la estabilidad de la región y evidencia al mundo el triunfo de la política sobre la violencia; el diálogo sobre la intransigencia, y la racionalidad sobre la sinrazón.

Es un paso más en la construcción de una América Latina democrática, próspera, destinada a hacer justicia y a la vocación libertaria de sus gentes.

Este es, dicho con sencillez, el verdadero espíritu que anida en el alma latinoamericana, alma que hoy tiene el rostro de los guatemaltecos para orgullo de nuestros pueblos. Muchas gracias.