Jalpan de Serra, Querétaro, 5 de febrero del año 2000.

Versión estenográfica de las palabras del presidente Ernesto Zedillo, durante la presentación del Programa de Manejo de la Reserva de la Biósfera de la Sierra Gorda, que encabezó en este municipio.

Muy apreciado señor gobernador de Querétaro, ingeniero Ignacio Loyola;
Muy apreciado señor Presidente municipal de Jalpan de Serra;
Amigas y amigos:

Es motivo de especial alegría el regresar, por segunda ocasión como Presidente de la República, a este hermoso y único municipio de Jalpan de Serra. ¡Gracias por recibirme! (Aplausos).

No podía haber mejor fecha, mejor ocasión para reunirnos aquí para este importante motivo que este 5 de febrero, fecha tan especial para todos los mexicanos, pues conmemoramos la Promulgación de la Constitución que nos rige.

Además de hacer una ceremonia en la que rendimos homenaje a Don Venustiano Carranza y a los Constituyentes que escribieron nuestra Constitución, qué bueno que también honramos a nuestra Carta Magna en la práctica.

En la Constitución está el mandato de proteger nuestros recursos naturales y tomar las medidas necesarias para preservar y restaurar el equilibrio ecológico.

Y éste es precisamente el sentido de haber decretado la creación de una Reserva de la Biosfera, como dijeron Paty y el señor Gobernador, o como otros dicen la biósfera, como esta Reserva de la Sierra Gorda.

Este es, sin duda, un paso muy importante que hemos dado para aprovechar los valiosos recursos naturales con que contamos aquí en la Sierra Gorda.

Por su riqueza y diversidad, la flora y la fauna de esta Sierra, como nos lo ha descrito Paty, son de las más importantes que hay en nuestro querido México.

Ya nos decía el señor Gobernador que aquí hay una riqueza única en cuanto a que tenemos especies animales y vegetales que son endémicas; es decir, originarias y que han evolucionado únicamente en este hábitat de la Sierra Gorda.

Sabemos, como nos lo recordaba Paty, que aquí se encuentra una muestra de bosque tropical; pero, además, que resulta ser uno de los bosques tropicales más norteños, más al norte que existen en todo el mundo, y que también aquí en la Sierra Gorda existe un reducto de bosque de niebla y selva mediana que es realmente único en el centro del país.

También me han dicho que la variedad de flores es muy impresionante y, además, según nos decía también Julia Carabias --y hoy he decidido creerle-- que en esta Sierra habitan cerca del 45 por ciento de las variedades de aves de las que se tiene registro en todo el país.

Y, además, que aquí en esta extraordinaria Sierra, con todos sus distintos sistemas ecológicos, pues se encuentra una extraordinaria variedad de especies animales que están consideradas en riesgo de extinción, y me daba Julia algunos ejemplos, como la guacamaya verde, el águila elegante --¿ven cómo aquí le ponen nombres?-- la tuza real, el águila elegante, el loco faisán, el jaguar, el ocelote, el oso negro, y me dice que hasta en el Río Santa María hay cocodrilos. Ya le dije que me va a llevar a ver esos cocodrilos. (Risas).

Además --esto es muy importante-- la Sierra Gorda es una área de captación de agua. Sin esa captación sería muy difícil tener actividades agropecuarias en La Huasteca Potosina y en la cuenca del Río Pánuco.

Por eso, cuando hace algo más de tres años, Paty me solicitó --en otra reunión-- que decretáramos esta zona como área natural protegida, instruí a Julia Carabias para que se hicieran los estudios necesarios para determinar la viabilidad de dar respuesta a aquel planteamiento concreto.

Yo sabía muy bien que Paty no hablaba sólo por ella, sino que hablaba en nombre de muchos queretanos, hablaba de los que viven en la Sierra Gorda; pero también hablaba a nombre de aquellos que queremos proteger para futuras generaciones tesoros tan extraordinarios como los que encontramos aquí en la Sierra Gorda.

Me comprometí a que, de establecer esa reserva natural, lo haríamos únicamente con la participación de los habitantes de esta zona, de esta Sierra. Y me comprometí además en aquel entonces a que el futuro director de la reserva, si fuese creada, debería de ser una persona con arraigo, con cariño, con conocimiento de este patrimonio natural que es la Sierra Gorda.

Bueno, afortunadamente pudimos cumplir aquella solicitud y en mayo de 1997 se emitió el Decreto de la Reserva --y en el Decreto dice biósfera, no dice biosfera, a lo mejor vamos a tener que hacer una fe de errata-- el Decreto de la Reserva de la Biósfera de la Sierra Gorda.

Con esas más de 380 mil hectáreas que mencionaba Paty, la reserva tiene una extensión que equivale, como ella nos lo decía, a cerca de la tercera parte del territorio de su estado.

Semanas después y en congruencia con lo que había ofrecido yo meses antes, pero sobre todo en reconocimiento a su trabajo, a su devoción, a su entrega a favor de esta Sierra, nombramos a Paty Ruiz Corzo directora de la reserva.

Ustedes estarán de acuerdo conmigo en que este nombramiento fue el mejor para cumplir mi compromiso de tener no un director, sino una directora, con arraigo en la comunidad.

Ya en su intervención Paty nos dio en pocos minutos una muestra muy clara de lo que siente y de lo que sabe acerca de la Sierra Gorda. No solamente tiene un gran amor por esta tierra, sino que tiene un profundo conocimiento de la naturaleza y de su gente.

Estoy seguro que este Programa de Manejo, que hoy hemos entregado al señor Gobernador y que hoy entregamos a todos ustedes, es un buen programa, porque se ha tomado en cuenta la opinión de la gente, la opinión de las comunidades.

Así, el programa cumple el doble propósito de proteger a la naturaleza, pero también aprovechar racionalmente aquellos recursos que son aprovechables y hacerlo de manera sustentable, y hacerlo además en beneficio de la población de la Sierra Gorda.

Con este programa que ahora le entregamos al señor Gobernador, podremos atender muchas de las preocupaciones que expresaba aquí nuestro amigo José Trinidad Briseño.

Si hacemos cumplir el programa, y es lo fundamental, entonces ya no deberán ocurrir las prácticas indeseables que él señalaba. Y claro está, el Programa de Manejo de la Reserva se tiene que complementar con los programas de desarrollo social que venimos impulsando el gobierno del estado, los gobiernos municipales y el Gobierno de la República para dar atención a las demandas legítimas de los habitantes de la Sierra Gorda.

Como ustedes lo saben muy bien, el Decreto de Creación de la Reserva, ni mucho menos este programa, cambia el régimen de propiedad de la tierra, lo que hace es orientar claramente sobre el tipo de uso que es más adecuado para evitar el deterioro de los ecosistemas de la Sierra.

El Programa de Manejo define las reglas para hacer compatible la conservación de los recursos con el desarrollo de las comunidades a partir de proyectos productivos de manejo de flora y fauna, de ecoturismo, de restauración ecológica y de saneamiento básico.

De esta manera, las actividades de conservación y la utilización racional de los recursos contribuirán, en alguna medida, a resolver las necesidades de los cerca de 100 mil habitantes de la reserva. Y subrayo esto, porque también lo subrayó Paty, no es que vayamos a encontrar la solución a todos los problemas económicos en el aprovechamiento de los recursos que aquí se tienen. Tenemos que desarrollar otras actividades económicas, pero todas ellas deberán ser compatibles con el respeto de esos recursos.

Debemos insistir en que este programa no es un programa teórico, el programa es un instrumento que expresa opciones, proyectos y consensos, acuerdos quiere decir eso, alcanzados a lo largo de un proceso en el que se participaron en decenas de reuniones, muchas, muchísimas personas.

Precisamente la amplitud de esta participación es la mayor fuerza y la mejor garantía de éxito que tiene este programa.

La publicación que hoy se presenta es resultado del trabajo de muchas personas como ustedes. Así, juntos, debemos seguir construyendo una nueva cultura ecológica en la Sierra Gorda de Querétaro, como en todo nuestro México.

La Sierra Gorda puede y debe ser una reserva ejemplar, como han sido aquí ejemplares las actividades de reforestación y de educación ambiental, incluso, quiero mencionarlo, fue ejemplar cómo aquí en 1998, cuando sufrimos terribles incendios forestales, se actuó de manera heroica para proteger el bosque, para defender nuestro patrimonio natural.

Lo que ustedes han conseguido hasta ahora lo reconocemos en México y se reconoce también fuera de nuestras fronteras entre la comunidad conservacionista internacional. Así me lo han dicho personas muy importantes que participan en esas organizaciones internacionales.

Este reconocimiento, afortunadamente, ha tenido una expresión práctica y material con el apoyo que se la ha brindado a diversos proyectos en la sierra.

Ustedes están marcando el paso. Lo que podemos ver en la Sierra Gorda es lo que deseamos y estamos impulsando en muchas otras reservas en nuestro país.

Al inicio del Gobierno que presido ninguna reserva tenía Programa de Manejo, es decir, eran reservas que estaban en el decreto, pero que no estaban en la práctica.

Actualmente ya son 12 las reservas que cuentan con este instrumento. Y Julia Carabias me ha ofrecido, y ustedes son mis testigos de calidad, de que antes de que yo deje la Presidencia de la República habremos de concluir otros 20 Programas de Manejo más. Espero que cumplas, Julia. (Aplausos).

Me dice que van a estar terminados los 20, pero publicados ocho. Bueno, pero nos enseñas los otros 12, que esté el engargolado por lo menos, para que el próximo Presidente salude con ese sombrerito, ¿no?

De esta manera nos estaremos acercando a los 13 millones de hectáreas decretadas como áreas naturales protegidas bajo algunas de sus modalidades.

Redoblando nuestros esfuerzos nos hemos puesto la meta de que al menos 85 por ciento de esa extensión cuente con un programa de manejo consensado con todos los grupos interesados, como lo hicimos aquí, en la Sierra Gorda.

Seguiremos trabajando para consolidar en los estados, en los ayuntamientos y las comunidades la responsabilidad de cuidar y desarrollar el ambiente, que no es otra cosa que el cuidado del medio en el que viven y del que se obtiene el sustento.

Por eso también, quiero felicitar muy sinceramente al señor Gobernador, quien ha sido un muy entusiasta promotor de los proyectos de protección ambiental en su estado, como las reglas, como el Programa de Manejo, que hoy presentamos.

Lo que hoy vemos aquí, en la Sierra Gorda, me da confianza de que seguiremos trabajando todos juntos en torno al objetivo común de conservar y proteger nuestra riqueza natural en beneficio de los mexicanos de hoy y de los mexicanos de mañana.

Una vez más, gracias por recibirme en este extraordinario, único, lugar mágico de nuestra patria. (Aplausos).

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