Los Pinos, 12 de julio del año 2000.
Versión estenográfica de las palabras del presidente
Ernesto Zedillo, durante la comida con motivo de la entrada en
vigor del Tratado de Libre Comercio entre México e Israel, en el
salón Adolfo López Mateos, de la residencia oficial de Los
Pinos.
Excelentísimo señor embajador de Israel en México, señor
Moshe Melamed;
Muy querido amigo Ishie Gitlin;
Señor presidente del Consejo Coordinador Empresarial de México,
Claudio X. González;
Amigas y amigos:
Me siento muy contento de reunirme, una vez más, con ustedes,
mis amigos y mis amigas de las comunidades mexicanas de origen
israelita, en esta ocasión para celebrar la entrada en vigor del
Tratado de Libre Comercio entre Israel y México.
Este Tratado, como recordaba el señor embajador, comenzó a
surtir efecto el sábado primero de julio.
Y también, como lo decía el señor embajador, por respeto a
los preceptos religiosos judíos, no fue posible festejar juntos
ese mismo día. Me da gusto que a pocos días podamos hacerlo.
Quiero aprovechar esta ocasión para hacer un reconocimiento
muy especial a las autoridades israelitas que apoyaron la idea
del libre comercio entre nuestras dos naciones y la negociación
para hacer realidad ese libre comercio.
Expreso mi más sincero reconocimiento al presidente Ezer
Weizman, así como al primer ministro Ehud Barak, por su respaldo
a esta iniciativa.
Por cierto, creo que reflejo el sentimiento de todos nosotros
al enviar desde aquí nuestros deseos de solidaridad al señor
primer ministro Barak, por las jornadas que está celebrando en
Campo David, y todos esperemos que ahí se logre un paso más
para la paz en el Medio Oriente.
Quiero, asimismo, extender un sincero reconocimiento al señor
Embajador de Israel en México, el embajador Melamed, quien
siempre estuvo al tanto y contribuyó de manera decisiva al buen
fin de las negociaciones.
Desde luego, reconocemos la muy eficaz labor de los equipos
negociadores de ambos países, así como de los empresarios y
organizaciones sociales que participaron y alentaron la pronta
conclusión del Acuerdo.
Y reconozco de manera muy especial y respetuosa al Senado de
nuestra República, por su actitud abierta y su ánimo
constructivo en la aprobación de este Tratado, que amplía el
horizonte de los intercambios comerciales de México con el
mundo.
El Tratado de Libre Comercio con Israel inaugura una época de
complementariedad entre las economías de ambos países, en
beneficio de nuestros pueblos.
Por experiencia, los mexicanos sabemos que el libre comercio
estimula el crecimiento y la competitividad de las economías
nacionales, y tiene como uno de sus más importantes efectos la
creación de empleos bien remunerados.
Gracias al libre comercio, en relativamente poco tiempo,
nuestro país se ha convertido en una potencia exportadora a
nivel mundial.
Todo indica que este año las exportaciones de mercancías de
nuestro país superarán, por un margen muy considerable, los 150
mil millones de dólares.
El Tratado con Israel es prometedor, porque su economía tiene
un muy importante dinamismo y un notable desarrollo tecnológico.
Además del intercambio de mercancías y servicios, el Tratado
será una muy buena oportunidad para alentar inversiones de
Israel en México, especialmente en algunos sectores como
agroindustria y tecnologías de la información.
Por su parte, Israel podrá beneficiarse de un mercado de
consumo en constante expansión y de las oportunidades de
negocios que existen en México como resultado de los acuerdos de
libre comercio que ya tenemos.
De hecho, Israel y México son los únicos países del mundo
que tienen acuerdos vigentes de libre comercio con los dos
mercados más grandes del mundo, Norteamérica y Europa.
Esto representa una oportunidad privilegiada para que
empresarios israelíes y mexicanos formen alianzas estratégicas
que fortalezcan su presencia en los mercados internacionales.
Con el de Israel suman ya ocho los tratados de libre comercio
que México mantiene vigentes con 24 países.
El próximo primero de enero entrará en vigor nuestro noveno
Tratado de Libre Comercio, con El Salvador, Guatemala y Honduras.
De esta manera, México estará entrando al siglo XXI con
reglas claras para el libre comercio con 27 países, que
representan en conjunto 57 por ciento del producto mundial, y un
mercado de alrededor de 800 millones de consumidores potenciales.
Por cierto, es muy grato comentarles que, adicionalmente, este
mismo mes hemos iniciado negociaciones para un tratado similar al
que ya tenemos con la Unión Europea, con la Asociación Europea
de Libre Comercio, integrada por Islandia, Liechtenstein, Noruega
y Suiza.
Me siento muy reconocido con las comunidades judías de
México por su muy valioso apoyo al establecimiento del Tratado
de Libre Comercio con Israel.
Los felicito doblemente, como mexicanos y por su origen
israelita. Con su respaldo a las negociaciones que concluyeron
este mismo año, se han logrado beneficios concretos para los
pueblos de Israel y de México y, sobre todo, tenemos nuevas
bases para estrechar nuestra amistad.
El apoyo de ustedes se añade a las muy numerosas y muy
valiosas contribuciones que han hecho a través de los años al
desarrollo del arte y la cultura, la educación y la ciencia, el
servicio público y la política, la industria y el comercio de
nuestro país.
Ustedes, la comunidad judío-mexicana han contribuido de
manera muy importante al establecimiento de las nuevas bases,
más sólidas, que hoy tiene nuestra economía, y contribuyen al
nuevo dinamismo con el que ahora está creciendo nuestra
economía y generando empleos.
Este año, se cumplirán cinco en los que el Producto Interno
Bruto de nuestro país habrá crecido a más del 5 por ciento
anual, en promedio, como no lo habíamos visto en más de dos
décadas.
Hoy mismo, el INEGI está informando que en los primeros cinco
meses del año la producción industrial creció 8 por ciento en
relación con el mismo período del año pasado.
El crecimiento de nuestra economía, afortunadamente, está
ocurriendo con una inflación a la baja, que ya se redujo a menos
de 10 por ciento anual.
Esto significa que las empresas tienen mejores condiciones
para planear sus actividades y crecer, y que se tienen también
mejores condiciones para el aumento gradual, pero sólido, de los
salarios reales.
Para dar aún más seguridad a la nueva estabilidad
económica, hace dos días pusimos en marcha el Programa de
Fortalecimiento Financiero Año 2000-2001.
Con este programa se renuevan y amplían líneas de crédito
de las que ahora disponemos, para utilizarlas en caso de que se
presentaran contingencias adversas en los mercados financieros
internacionales.
Adicionalmente, se contempla la reducción de la deuda externa
pública en más de 6 mil 600 millones de dólares, así como
condiciones más favorables en los vencimientos de éste y los
próximos tres años.
Es un programa que mira hacia adelante sin comprometer
presupuestos federales futuros.
Es un programa que se apoya en la confianza de nuestros socios
comerciales y de las instituciones financieras internacionales en
el presente y en el porvenir de México.
Con este programa nos aseguramos aún más de que en el
próximo cambio de Gobierno no ocurran traumas económicos que
nos hagan retroceder.
Los miembros de las comunidades judías de México han
contribuido también al fortalecimiento de nuestra democracia.
El reciente proceso electoral demostró, una vez más, que
México es un país de instituciones, es decir, que la fortaleza
del país descansa en la fortaleza de nuestras instituciones.
El ambiente de normalidad en el que todos seguimos trabajando
luego de las elecciones más competidas de nuestra historia, es
una prueba clara de esta solidez institucional.
Crecimiento económico y democracia en un marco de solidez
institucional es lo que México necesita para acercarse más a la
prosperidad y el progreso social por el que todos hemos venido
trabajando.
El país y el Estado mexicanos están hoy en mejores
condiciones para cumplir nuestra vieja aspiración de que cada
hombre y cada mujer, hasta en los rincones más apartados, tengan
oportunidades para vivir dignamente a partir de su propio
esfuerzo.
Con el trabajo de todos, incluidas desde luego nuestras
comunidades judías, México tiene hoy una nueva estabilidad
política, económica y social.
Con esta nueva estabilidad comenzamos el siglo XXI.
Esta nueva estabilidad es el sustento firme de una nueva
esperanza para todos y cada uno de los mexicanos.
Tengan ustedes la seguridad de que continuaremos, hasta el
último día de este Gobierno, propiciando el clima de
estabilidad y certidumbre que ha de llevarnos a un cambio de
Gobierno sin frustraciones ni retrocesos económicos.
Tengan ustedes la seguridad de que seguiremos cumpliendo cada
una de las metas que nos propusimos, hasta el último minuto del
claro mandato democrático que el pueblo nos dio hace seis años.
Seguiremos cumpliendo, señaladamente, con los programas y las
acciones para el desarrollo social y la superación de la pobreza
entre la población que más apoyo necesita.
Estoy seguro de que en este esfuerzo México cuenta y seguirá
contando con la participación sensible, responsable y
comprometida de nuestras comunidades judío-mexicanas.
Ahora, los invito a que aprecien que en su mesa hay una copa
de vino kosher y que con esa copa de vino kosher brindemos por la
amistad entre México e Israel.
-oooooo-