México, D.F., 1° de julio de 1997.

Versión estenográfica de las palabras del presidente Ernesto Zedillo, durante el desayuno que hoy encabezó con motivo del
Día Nacional del Ingeniero, en el "Casino Militar" del Campo Marte, en esta ciudad.

Señor ingeniero Fernando Favela, presidente de la Unión Mexicana de Asociaciones de Ingenieros;
Amigas, amigos representantes de los Colegios y Asociaciones de Ingenieros del país;
Muy apreciados ingenieros, muy apreciadas ingenieras:

Con mucho gusto me reúno con ustedes por tercera ocasión como Presidente de la República, para conmemorar el Día del Ingeniero. Mucho me complace celebrar a un gremio que ha sabido contribuir con creatividad y compromiso a construir nuestra gran nación.

Mucho éxito les deseo en estas jornadas que ahora se inician. Una invitación a la Ingeniería, que servirán para mostrarle al pueblo de México la enorme contribución que su gremio ha hecho para el desarrollo del país; pero, de manera especial, espero que estas jornadas, que estos eventos sirvan para motivar a más jóvenes mexicanos para que opten por la carrera, por la profesión de ingeniero.

Como bien lo dijo el ingeniero Favela, las ingenierías tienen que ver con todos los sectores productivos de nuestro país: de la agricultura a la minería, de las actividades industriales a las de servicios. Los ingenieros de México participan también en las telecomunicaciones, la informática y otras áreas que marcan el cambio tecnológico para el siglo XXI.

Las y los ingenieros en todas sus especialidades tienen una presencia permanente en el desarrollo nacional, y no sólo aportan sus conocimientos técnicos, los ingenieros también aportan su compromiso social y su firme e indiscutible nacionalismo.

Las obras de ingeniería en todo el país son fundamentales para el crecimiento de la producción y de la economía en su conjunto, así como para superar la pobreza y la marginación.

Como ya se señaló, en todos los frentes nuestros ingenieros han sabido responderle a México en los momentos de auge y crecimiento, y también cuando las circunstancias han sido difíciles. En los últimos dos años y medio los ingenieros han sostenido su ánimo en alto, han comprometido su voluntad para que México salga adelante y han seguido contribuyendo a la gran obra constructiva del país. Los ingenieros han sido un gremio clave en el esfuerzo que todos hemos hecho para la recuperación económica que ya hemos empezado.

En los momentos más difíciles se registraron decrementos muy importantes en todos los sectores, pero algo muy señalado fue el decremento en la industria de la construcción. Hoy, hemos superado esos momentos y presenciamos ya un crecimiento generalizado en todas la ramas industriales. En ese contexto, afortunadamente el sector de la construcción es ahorita ya uno de los más dinámicos.

En 1996 la industria de la construcción creció 11.6 respecto a 95, un aumento superior al del conjunto de la industria que fue de 10.5. Durante los primeros cuatro meses de este año la industria en su conjunto tuvo un incremento de 8.4 por ciento respecto al mismo periodo de 96, mientras que la construcción aumentó 10.4 por ciento. Estas cifras no significan que nos damos por satisfechos, todavía es mucho lo que debemos avanzar para recuperar el total de puestos de trabajo en la construcción tanto permanentes como eventuales.

La tendencia en la generación de empleos, sin embargo, es también alentadora. En mayo de 97 el Instituto Mexicano del Seguro Social registró 828 mil 318 trabajadores permanentes y eventuales del sector de la construcción, cifra 13.4 por ciento arriba de la correspondiente a mayo de 96.

El desempleo ha estado disminuyendo, afortunadamente, de manera sostenida en los últimos meses. En el mes de mayo la tasa general de desempleo abierto fue de 3.9 por ciento, la más baja desde diciembre de 1994.

La tendencia a la recuperación del empleo y de los demás indicadores económicos continuará sin duda, lo más importante es que en los próximos meses esa recuperación empezará a traducirse en un alivio y en una mejor situación para las personas y para las familias.

Por eso, vamos a mantener con firmeza el rumbo adoptado. Lo haremos porque está dando resultado, porque está abriendo una nueva época de crecimiento económico para México.

Una nueva época de dinamismo en la generación de empleos.

Una nueva época en la que de manera gradual, pero sostenida, se van a recuperar también los salarios reales.

Una nueva época en la que podremos aspirar sobre nuevas bases a mejores niveles de vida para quienes viven de su salario, y a condiciones más estables para el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas. Ese es el rostro humano que tendrá el nuevo crecimiento económico de nuestro país.

El motor principal del crecimiento, ciertamente habrá de ser la inversión privada. Esto permitirá que el esfuerzo y los recursos del Gobierno se concentren en la ampliación de los servicios básicos de salud y educación, de abasto, de capacitación, de vivienda, agua, drenaje y electrificación, de pavimentación y transporte, de carreteras y caminos rurales.

El Gobierno enfocará cada vez más su atención al esfuerzo, para que los hombres y las mujeres del campo y de las ciudades puedan ser más productivos en su propio beneficio.

No obstante, en el crecimiento de México la inversión pública seguirá siendo muy importante como detonante de la inversión privada y para la ampliación de la infraestructura y de los servicios básicos.

En el esfuerzo privado como en el esfuerzo público, el papel de los ingenieros seguirá siendo esencial.

Para fomentar la inversión privada en obras de infraestructura con una alta rentabilidad social, a fines de 95 creamos el Fondo de Inversión en Infraestructura, y por fin este Fondo está ya despegando.

El Comité Técnico de este Fondo ha autorizado su participación en proyectos que incluyen plantas de tratamiento de aguas residuales, tramos carreteros y una terminal portuaria.

Los 540 millones de pesos que el Fondo esta invirtiendo en dichos proyectos dará pie a una inversión total de más de mil 900 millones de pesos.

Sé que los ingenieros de México sabrán apreciar la reciente decisión de destinar una parte importante de los recursos provenientes de las privatizaciones que encabeza la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, a fortalecer las carreteras y los caminos de México.

Hace una semana anunciamos la creación del Fondo de Infraestructura Carretera para la ejecución de un programa de tres años, con el que reforzaremos la modernización de los diez ejes troncales del sistema carretero e impulsaremos la ampliación de los cambios rurales en todo el país.

Este fondo contará con recursos por 8 mil millones de pesos para garantizar la ejecución de las obras que estamos programando, y lo haremos a partir de una asignación inicial, a ser provista desde el propio 1997 por 4 mil millones de pesos.

Por otra parte, seguimos haciendo un enorme esfuerzo para la modernización de la red ferroviaria, de los puertos marítimos y los aeropuertos.

Para impulsar la construcción y el financiamiento de vivienda, especialmente la de interés social, hemos realizado diversas reformas jurídicas y administrativas. Recientemente pusimos en marcha el programa de subsidio para la adquisición de vivienda, el PROSAVI que apoya la adquisición de viviendas con valor de hasta 55 mil UDIS. Este programa se suma a los de apoyo, a deudores hipotecarios, de regulación, desgravación, promoción de suelo para proyectos habitacionales y muy señaladamente a los de mejoramiento a la vivienda rural.

Como ustedes pueden apreciar con toda claridad, las perspectivas de crecimiento de la economía, y los programas de inversión previstos abren un ancho horizonte a la ingeniería mexicana.

Señoras y señores ingenieros:

La nueva etapa de desarrollo que estamos empezando ha sido posible por el gran esfuerzo y la decisión del pueblo mexicano. El esfuerzo ha sido duro, pero ha valido la pena; no está terminado ni podemos declararnos satisfechos. Sin embargo, hoy tenemos bases más sólidas para seguir construyendo el México fuerte, productivo, justo y democrático que todos los mexicanos anhelamos. En esa tarea México ha contado, y todos sabemos que seguirá contando con el talento y la capacidad, con la voluntad y el esfuerzo, y sobre todo con el compromiso social y el patriotismo de los ingenieros mexicanos.

Por eso, en nombre del pueblo de México, como Presidente de la República y como mexicano orgulloso de mi patria, expreso a todos ustedes nuestro más profundo reconocimiento.

Para todos en lo personal, y para sus organizaciones, felicidades por su día. Les deseo el mayor de los éxitos en todos los eventos que ha programado la UMAI para los próximos meses. Muchas gracias.

-oooooo-