6 de junio de 1995

Presentación del Informe Anual de Actividades de la CNDH.

El Presidente Ernesto Zedillo Ponce de León presidió una ceremonia en la que le fue entregado el Informe Anual de Actividades de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), acto que se realizó en el salón Adolfo López Mateos de la residencia oficial de Los Pinos.

El discurso del Presidente de la República se presenta enseguida:

Señor licenciado Jorge Madrazo Cuéllar,
Presidente de la Comisión Nacional
de Derechos Humanos;

Señores Presidentes de la Gran Comisión
de la Honorable Cámara de Diputados y
de la Honorable Cámara de Senadores;

Distinguidos miembros del Honorable
Consejo de la Comisión Nacional de
Derechos Humanos;

Señoras y señores:

Esta es una ocasión muy especial porque se cumplen cinco años de intensa actividad de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Asimismo, porque hemos escuchado el Informe Anual de Labores que ratifica la consolidación de la Comisión como un instrumento eficaz para defender los derechos humanos, y como una instancia que ha sabido ganarse a pulso el respeto, la confianza y el aprecio de toda la sociedad, señaladamente entre los grupos menos favorecidos.

Además, el contenido del Informe que ha presentado el señor licenciado Jorge Madrazo permite comprobar que en todas las esferas públicas y privadas del país está penetrando una nueva conciencia sobre los derechos humanos y de creciente respeto a su observancia. Por eso, me es especialmente grato acompañar a los miembros de la Comisión en esta reunión y expresarles mi más amplio reconocimiento por el trabajo que han realizado.

El Informe de la Comisión da cuenta de importantes avances. Quisiera destacar dos de los que ha señalado el licenciado Madrazo: la sensible disminución en el número de quejas por tortura, y la recomendación o la reducción de recomendaciones por incumplimiento negligente. Esto revela que sociedad y gobierno viven más atentos a proteger los derechos fundamentales del ser humano y reparar el daño cuando han sido lastimados. Sin duda, este avance debe ser motivo de gran satisfacción, pero también debe ser un aliciente para redoblar el paso, para perseverar en la defensa de los derechos humanos, y sobre todo para emprender nuevos y firmes esfuerzos en aquellas áreas donde aún debemos mejorar la procuración y la impartición de justicia y el servicio a la sociedad.

Hoy quiero ratificar el pleno compromiso del Gobierno de la República con la protección y la defensa de los derechos humanos.

Los mexicanos estamos empeñados en construir un Estado de Derecho fortalecido y vivir en un país de leyes y de justicia para todos. En México hay una viva exigencia porque la ley y la igualdad en su aplicación constituyan la norma de convivencia real entre hombres y mujeres, jóvenes y adultos, autoridades y ciudadanos, gobernantes y gobernados.

No queremos vivir ni atemorizados por la inseguridad pública, ni desconfiados de los órganos encargados de procurar e impartir justicia, ni con suspicacia sobre la actuación de la autoridad, ni con la indignación que causa la impunidad; no queremos convivir con una alta incidencia de delitos que amenazan o lesionan nuestra integridad física y nuestro patrimonio familiar, y que perturban la tranquilidad pública y deterioran el clima de trabajo que hoy más que nunca necesita el país.

Queremos vivir en un país donde la ley sea igual para todos, donde nadie sienta que puede estar por encima de ella, donde se combata eficazmente el crimen y se castiguen la arbitrariedad y la impunidad; queremos vivir en una nación donde nuestras personas, nuestras familias, nuestro patrimonio estén seguros y protegidos por la ley, y donde tengamos la certidumbre de que podemos hacer valer nuestros derechos; queremos vivir con la certeza de que todos los mexicanos tienen acceso a la justicia oportuna, honesta e imparcial. De ahí que uno de los primeros actos de mi gobierno haya sido promover una reforma constitucional que sienta las bases para una profunda transformación de nuestro sistema de justicia; de ahí también que un objetivo fundamental del Plan Nacional de Desarrollo sea consolidar la edificación de una sociedad regida plenamente por el derecho, en el que la justicia sea la vía para resolver los conflictos.

El Plan Nacional formula lineamientos claros para seguir impulsando la transformación del Poder Judicial y fortalecer su calidad profesional. La independencia de su labor y su dedicación a una justicia imparcial y expedita.

Combatiremos frontalmente al crimen organizado. Crearemos condiciones para una eficaz prevención de la delincuencia y lograremos que los órganos responsables de la procuración de justicia sean vigilantes auténticos y confiables de la legalidad.

El Plan Nacional de Desarrollo incluye estrategias y líneas de acción para reestructurar a fondo el sistema de seguridad pública, a fin de que los cuerpos de policía protejan eficazmente la vida, los bienes y la tranquilidad de los ciudadanos y de sus familias.

Fincaremos una nueva confianza en la sociedad, de que los recursos públicos se utilizan con legalidad, honestidad, transparencia y eficiencia.

Combatiremos y castigaremos los actos de corrupción, provengan de quien provengan. Trabajaremos con ahínco, para que los mexicanos contemos con un régimen que garantice a todos el acceso a la justicia, y donde las autoridades y los ciudadanos se sometan siempre al mandato de la ley.

Fortaleceremos el régimen de seguridad jurídica sobre la propiedad y la posesión de los bienes y las transacciones entre los particulares, para fomentar el sano desempeño de las actividades productivas.

Realizaremos un esfuerzo firme y sostenido para mejorar el acceso de la población indígena a la justicia, considerando su lengua e identidad cultural.

Los mexicanos estamos resueltos a avanzar en la construcción del Estado de Derecho que merece el país que enmarque nuestra sociedad dinámica, plural y diversas que cohesione nuestras tareas en la certidumbre de la ley y la justicia.

Es particularmente satisfactorio constatar las importantes coincidencias entre el informe presentado por el licenciado Madrazo y las estrategias del Plan Nacional de Desarrollo en materia de justicia y de derechos humanos.

El Plan comprende vigorizar las funciones de las Comisiones de Derechos Humanos; ampliar los cauces de participación ciudadana y estimular la atención a las recomendaciones emitidas.

Un aspecto al que dedicaremos la mayor prioridad, será asegurar que los grupos más vulnerables de la sociedad tengan acceso al sistema de protección de sus derechos humanos. Por eso, haremos un esfuerzo especial, para extender efectivamente la justicia y la defensa de los derechos humanos a las mujeres, los menores, los discapacitados y los trabajadores migrantes.

El Plan Nacional de Desarrollo parte de la convicción que nos une, de que el cabal desarrollo de México reside en construir y conciliar una economía sana con una democracia plena; y un Estado de Derecho fortalecido con una sociedad de oportunidades, equidad y justicia.

Señoras y señores:

Uno de los logros más importantes de estos primeros cinco años de vida de la Comisión Nacional, consiste en haber demostrado que la procuración de la justicia y la defensa de los derechos humanos no son excluyentes, son los dos lados de una misma moneda.

Al iniciar su sexto año de vida y en el marco de su autonomía, la Comisión Nacional y las comisiones estatales deben profundizar en sus propuestas para avanzar hacia el cumplimiento total de las recomendaciones que emite.

A su vez las procuradurías de justicia y los órganos de prevención y readaptación social del país, deben reforzar sus esfuerzos para subsanar cuatro debilidades todavía muy importantes, el incumplimiento de las órdenes de aprehensión, las deficiencias en las cárceles y reclusorios; las irregularidades en los procedimientos administrativos de responsabilidad pública y la lenta e inadecuada integración de las averiguaciones previas.

De su parte, con base en el nuevo federalismo que estamos impulsando y con estricto apego a la soberanía de los estados, exhorto desde aquí respetuosamente a los gobiernos estatales a alentar el cumplimiento de las recomendaciones de las Comisiones de Derechos Humanos.

Queremos un México unido por la ley e integrado por las oportunidades de superación para todos. Un México unido sin excepciones; sin excepciones en la defensa de la soberanía, sin excepciones en la democracia plena, sin excepciones en la vigencia del Estado de Derecho, sin excepciones en el esfuerzo productivo para la equidad y la justicia.

Ese es el México que queremos construir. Ese será un México mejor para nosotros y para nuestros hijos.

Muchas gracias.