Los Pinos, 5 de junio de 1998.

Versión estenográfica de las palabras del presidente Ernesto Zedillo, durante la ceremonia de entrega del Premio Nacional de Periodismo y de Información 1997-1998, en el salón "Adolfo López Mateos", de la residencia oficial de Los Pinos.

Señores editores y directores; 
Señoras editoras y directoras;
Señoras y señores periodistas:

Es muy satisfactorio para mí participar, una vez más, en la entrega de los Premios Nacionales de Periodismo e Información.

Como es tradición, con estos premios los periodistas que integran el Honorable Jurado, han reconocido libremente a quienes, a su juicio, han sobresalido en el último año en la tarea de mantener informados, oportuna y objetivamente, a los mexicanos.

Mucho me satisface unirme a este reconocimiento y felicitar, con sincero aprecio, a quienes merecieron el otorgamiento del Premio, por sus colegas, Elena Gallegos, Marco Aurelio Carballo, Luis Rubio, Crisanto Rodríguez y Alfredo Guasp, así como al Noticiario Eco y a la revista Nexos. Todos ellos son expresión del dinamismo, la pluralidad y el profesionalismo del gremio periodístico nacional.

Como bien dicen los propios periodistas, la mejor defensa de la libertad de expresión está en su ejercicio cotidiano.

México es un país donde la libre expresión de las ideas ni se restringe ni, mucho menos, se persigue. En esta materia, nuestra Constitución consagra este derecho con absoluta claridad, porque así lo quiere el pueblo de México.

La libertad de expresión es una garantía que el Gobierno honra y reconoce a plenitud sin restricción alguna. En la esfera de su responsabilidad, el Gobierno de la República defiende y hace valer, con todos los medios a su alcance, la libre manifestación de las ideas.

La libertad de expresión, que se reafirma todos los días con el trabajo responsable de todos ustedes, es un activo que tiene el más alto valor en la edificación permanente de nuestra democracia.

Democracia y libertad de expresión son términos y realidades inseparables; son atributos que, aún en este fin de siglo, no todos los países disfrutan y que a los mexicanos nos ha costado mucho esfuerzo afianzar y, como lo ha dicho Luis Rubio, todavía nos falta trabajo para afianzarlo por completo.

Como parte de la tarea para consolidar la democracia, los mexicanos debemos aprovechar los espacios en la política y en los medios de comunicación para exponer nuestras ideas, para convencer por la razón y nunca por la fuerza. Porque vivimos en democracia, tenemos y tendemos puentes de civilidad que nos acercan a los acuerdos esenciales y duraderos con que habremos de asegurar el mejor porvenir que todos queremos para nuestro México.
A partir de la convicción democrática que compartimos, podemos alcanzar estos acuerdos sin arriar banderas, sin deponer principios, sin que nadie se sienta vencedor ni vencido.

En el marco de nuestra democracia, es necesario que todos practiquemos una nueva ética de responsabilidad social y política, que ponga, por encima de todo, el interés nacional. Esta nueva ética de responsabilidad debe estar sustentada en la prudencia y la tolerancia. Como escribió hace poco menos de un año el gran mexicano, que fue Octavio Paz, quien hoy recibe un reconocimiento póstumo a su labor periodística.

Cito: "Tan mala como la impunidad es la intolerancia. Lo que necesitamos para asegurar nuestro futuro es moderación, es decir, prudencia. La prudencia, natural enemiga de los extremos --decía Paz-- es el puente de tránsito entre el autoritarismo y la democracia". La obra y el ejemplo de Octavio Paz forman parte inamovible del acervo cultural y democrático de los mexicanos.

Felicito, muy sinceramente, a los miembros del jurado de este Premio por haber concedido una distinción especial a ese gran poeta y ensayista.

Los felicito también por haber otorgado un premio especial a Julio Scherer García, periodista excepcional y muy valiente. Para el Gobierno, la razón de Julio Scherer para negarse a recibir este premio, son tan respetables como la trayectoria y el trabajo que todos le reconocemos.

En la consolidación de la democracia y en la superación perdurable de México en lo humano, en lo social y en lo material, el papel de los periodistas y los medios de comunicación tienen la mayor importancia. Por eso, felicito una vez más a quienes, por la alta calidad de su trabajo, reciben este año los premios nacionales de Periodismo. Enhorabuena.


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