San Juan Cuautlancingo, Pue.,
26 de junio de 1998.
Versión estenográfica de las palabras del presidente Ernesto
Zedillo, durante la Reunión Estatal Sobre Inversión y Empleo,
que encabezó en el Parque Industrial "Finsa", en la
comunidad de San Lorenzo Almecatla, de este municipio.
Muy apreciado señor Gobernador del estado de Puebla;
Muy apreciados señores empresarios y directivos de las empresas
que se asientan en este magnífico Parque Industrial;
Señores directivos de Volkswagen de México;
Amigas y amigos de Puebla:
Recuerdo muy bien que hace bastante menos de dos años, en
octubre de 1996, varios de nosotros fuimos, aquí muy cerca,
testigos de una gran hazaña: nuestro admirado y gran amigo, el
canciller de Alemania, Helmut Kohl y un servidor, entramos
juntos, al mismo tiempo, a un prototipo del nuevo
"Vocho". Nadie creía que eso era capaz de hacerse, sin
embargo, era cierto.
Pero hoy vemos la realización de otra gran hazaña de
empresarios de Alemania y de muchos otros países, y también de
empresarios mexicanos. A menos de dos años, ese nuevo vehículo,
fabricado en nuestro país, está siendo ya un gran éxito, y
estamos muy contentos de que así sea, porque le estamos
mostrando al mundo que lo hecho en México está bien hecho, que
los trabajadores y los ingenieros mexicanos, trabajando en
conjunto con empresarios del extranjero, podemos producir
productos de altísima calidad.
Y hoy, para mí, pues, es motivo de gran satisfacción visitar
este Parque Industrial. En aquella visita, con el señor
canciller Kohl, esto era únicamente un proyecto, todo se
mostraba en mamparas, eran ideas y buenos propósitos. Hoy,
sabemos que ese vehículo está siendo un gran éxito en muchos
países, y vemos estas plantas que abastecen a Volkswagen de
México --plantas de altísima tecnología, en la vanguardia
mundial-- que ya están funcionando a toda capacidad.
Esto es un estímulo para todos los mexicanos porque,
precisamente no hace mucho, nuestro país estaba viviendo
condiciones económicas particularmente difíciles. No nos dimos
por vencidos, trabajamos mucho, vencimos la emergencia económica
de 1995, vimos no únicamente por la solución del problema de
corto plazo, sino que empezamos a planear y a actuar en función
de ese mediano y largo plazos.
Y hoy vemos que nuestra economía, por dos años consecutivos, ha
tenido un muy apreciable crecimiento económico. Hoy vemos y
sabemos que en 1998, a pesar de circunstancias económicamente
adversas que ahora nos llegan del exterior, nuestra economía
sigue avanzando, y a pesar de estas dificultades, a pesar de las
crisis financieras que vemos en los mercados asiáticos, a pesar
de la dramática caída en los precios del petróleo, el signo
fundamental de la economía mexicana, en 1998, seguirá siendo el
del crecimiento.
¿Por qué es posible esto? Es posible porque los mexicanos hemos
sabido actuar con una firme responsabilidad; hemos actuado con
gran oportunidad ante condiciones cambiantes, y hemos sabido
actuar con una gran flexibilidad y, siempre, con una gran
disciplina. Y esta es la manera como seguiremos actuando ahora y
en el futuro.
Los mexicanos sabemos que uno de los principales medios para dar
respuesta a los problemas sociales que enfrentamos, es el
crecimiento económico y, por eso, tenemos que seguir trabajando
arduamente para mantener las condiciones que nos permitan tener,
de manera sostenible, ese crecimiento económico que tanta falta
nos hace.
Y, por eso, el Gobierno de la República, ante las condiciones
menos favorables que hemos vivido durante 1998, ha actuado, y
seguirá actuando, con toda responsabilidad y con toda
oportunidad.
Así lo hicimos en enero cuando se hizo evidente que los precios
del petróleo habían iniciado una tendencia muy clara a
deterioro. Así lo hicimos algunos meses después, y hoy, yo,
como Presidente de la República celebro que el Banco de México,
nuestro banco central en el marco de autonomía que le confiere
la ley, ayer haya decidido actuar con congruencia y con realismo
ante las circunstancias difíciles que se han venido presentando
en los mercados internacionales.
Es muy importante subrayar, una y otra vez, que ese realismo, que
esa responsabilidad, que esa disciplina, que esa oportunidad y
esa flexibilidad, son precisamente lo que nos va a permitir el
lograr rescatar, al máximo posible, de manera satisfactoria, las
metas económicas que nos habíamos trazado para 1998.
Afortunadamente, hoy en día, y gracias al cambio estructural que
ha tenido la economía del país, las fuentes del crecimiento
económico no residen únicamente en la expansión del gasto
público.
Hoy, para México, y para lograr la generación de empleos, es
más importante qué ocurre con la inversión privada, nacional y
extranjera. Y, en ese sentido, es altamente satisfactorio el
saber que para el primer trimestre del año, periodo para el cual
existen las cifras correspondientes, la inversión privada en
nuestro país haya crecido casi 30 por ciento. Es decir, hoy en
día, los ajustes fiscales no son un factor determinante en el
crecimiento de la economía.
Es mucho más importante que mantengamos las condiciones que nos
permitan la expansión de la inversión privada, así como el
crecimiento de las exportaciones. Y, por eso, es tan importante
el que contemos con la realidad, que ya significan proyectos como
el que hoy visitamos e inauguramos formalmente.
Esto es lo que tenemos que seguir haciendo: promover la apertura
de nuevas empresas, promover la apertura de nuevas fuentes de
trabajo para los obreros mexicanos. Y, por eso, es que el
Gobierno de la República seguirá actuando con toda
responsabilidad y con todo realismo para seguir fomentando las
condiciones que nos permitan el que sigan creciendo las
inversiones productivas en nuestro país.
De ahí, que exprese mi reconocimiento a Volkswagen de México, a
todos los inversionistas que han decidido asentarse en este
extraordinario Parque Industrial, que exprese mi reconocimiento a
nuestro amigo Argüelles por la extraordinaria labor promotora
que ha hecho aquí y en muchos puntos de nuestro país en la
creación de estos parques industriales y, por supuesto, mi
reconocimiento al gobernador Bartlett por ser un promotor tan
activo de estas inversiones tan importantes para el bienestar de
los poblanos.
Seguiremos trabajando los mexicanos con un gran espíritu;
seguiremos trabajando los mexicanos convencidos de que nuestro
esfuerzo vale la pena.
Para terminar, yo seré un poco más diplomático de lo que fue
Argüelles. Es mi obligación ser así. Solamente quiero reiterar
que el señor canciller Kohl y yo seguiremos siendo tan buenos
amigos como lo somos hasta ahora, y que espero que las
inversiones alemanas sigan fluyendo tan dinámicamente a nuestro
país, como ha ocurrido hasta ahora, todo eso después del lunes.
-oooooo-