Los Pinos, 30 de mayo del año 2000.
Versión estenográfica de las palabras del presidente Ernesto Zedillo, durante la ceremonia del Día del Politécnico, en la que hizo entrega de la Presea "Lázaro Cárdenas", en el salón Adolfo López Mateos, de la residencia oficial de Los Pinos.
Muy apreciado señor director general de nuestro Instituto
Politécnico Nacional, ingeniero Diódoro Guerra;
Muy apreciados señores ex directores de nuestro Instituto;
Compañeras y compañeros politécnicos;
Señoras y señores:
Como siempre, es para mí motivo de alegría y de orgullo, de enorme satisfacción, celebrar el Día del Politécnico con ustedes.
Para quienes conformamos la comunidad politécnica, esta fecha es una ocasión particularmente propicia para reconocer y celebrar la deuda de gratitud y afecto que tenemos con nuestro muy querido Instituto.
Al repetir hoy su lema, la técnica al servicio de la patria, recordamos y reafirmamos el propósito nacionalista que anima al Politécnico y que atesoramos como uno de los más valiosos legados del hombre que imaginó y puso en marcha este centro de educación superior, destinado a los hijos de los trabajadores: su fundador, el presidente Lázaro Cárdenas, a quien hoy rendimos un homenaje. (Aplausos).
Quienes hoy reciben la Presea "Lázaro Cárdenas" son ejemplo destacado de la calidad que tiene hoy el Instituto Politécnico Nacional.
A cada uno lo felicito y a cada una los felicito calurosamente por honrar con excelencia el compromiso de dedicación y servicio que tenemos los politécnicos.
El Instituto ha ido creciendo con el esfuerzo tenaz, responsable y serio de varias generaciones.
Por la firmeza de sus valores, por su nivel académico, por las contribuciones de sus egresados al avance de México, el Instituto Politécnico Nacional es una institución ejemplar.
Lo es también por su capacidad para renovarse y hacer frente a las demandas y los retos de los nuevos tiempos.
La reforma académica que tan exitosamente ha venido llevando a cabo el Politécnico, sus programas de estudio, los apoyos tecnológicos y los laboratorios certificados para sus alumnos e investigadores, son muestra precisa de su capacidad para responder a las nuevas necesidades del país.
Los avances cualitativos y cuantitativos que se han logrado en esta institución en los últimos años constituyen una muy sólida plataforma educativa, científica y tecnológica para seguir creciendo en el futuro con la calidad que requiere el progreso de México.
Gracias al trabajo que se hace cada día en el Instituto con disciplina, perseverancia y seriedad, de 1994 a la fecha el número de egresados ha crecido 36 por ciento y el de titulados, 50 por ciento.
Es en verdad un orgullo que en el Politécnico se estén graduando ya ocho de cada diez egresados y que la mayor proporción de este aumento se esté registrando en el posgrado.
En 1994 había en nuestro Instituto poco más de 2 mil 400 profesores con especialización, maestría o doctorado; hoy en día son cerca de 3 mil 600, lo que equivale a un aumento de casi 50 por ciento.
La planta de investigadores, por su parte, ascendió a casi 2 mil 340, incluidos los adscritos al CINVESTAV altamente capacitados y que trabajan en 18 centros de investigación, 10 más que en 1994.
Cada uno de estos avances, quiero insistir en ello, han sido posibles porque no tuvimos que empezar de cero. Partimos de lo mucho que varias generaciones antes hicieron para edificar una institución como ésta, que todos los mexicanos apreciamos.
Los avances que en todos los sentidos se están consiguiendo en el Politécnico Nacional, son un ejemplo de los avances que entre todos estamos logrando en educación superior en todo el país.
En este sentido --déjenme decirlo-- es muy lamentable que todavía haya quienes quieren sostenerse en la mentira de que este Gobierno no ha apoyado a la educación superior.
Contra lo que algunos afirman falsamente, hoy vuelvo a afirmar categóricamente que una prioridad fundamental de este Gobierno ha sido la educación superior.
Esta afirmación no se sustenta en declaraciones, sino en hechos palpables.
La educación superior es la que ha tenido el crecimiento más alto de todo el sistema educativo nacional, aun cuando el avance global de éste también ha sido muy importante.
En este sexenio el subsidio federal al conjunto de la educación superior pública ha crecido 35 por ciento en términos reales.
Gracias al esfuerzo responsable y serio que se ha hecho en educación superior en estos años, desde el ciclo escolar 98-99 alcanzamos la meta que nos propusimos para fin de sexenio en el número de alumnos de educación superior, al superar un millón 800 mil estudiantes.
En el ciclo 99-2000, en este ciclo, están inscritos un millón 962 mil, y en el próximo ciclo escolar llegaremos a más de 2 millones de alumnos.
Esto quiere decir que la matrícula de educación superior habrá crecido 45 por ciento en estos seis años.
En buena parte, esto se debe a que la proporción de egresados de bachillerato que entró a estudios superiores pasó de 63 por ciento en el ciclo 94-95 a 77 por ciento en el actual ciclo.
En los mismos años la matrícula de posgrado habrá aumentado 92 por ciento.
Estos avances en la cobertura se han logrado, porque el número de escuelas ha crecido notablemente a lo largo y a lo ancho del país.
Tan sólo del año pasado a éste, el presupuesto para inversión en educación superior, es decir, para mejorar y extender la infraestructura, creció 55 por ciento en términos reales.
De 1995 al término de este año se habrán construido 178 nuevas instituciones de educación superior.
Al comenzar el sexenio había 121 Institutos Tecnológicos Superiores; el próximo ciclo escolar habrá 183 en todo el país.
En estos años también hemos hecho un esfuerzo muy especial para crear toda una nueva área de educación superior: la de las Universidades Tecnológicas.
Al empezar este Gobierno había tan sólo siete instituciones de este tipo, con una matrícula de menos de 2 mil 600 alumnos. Hoy ya son 38 las Universidades Tecnológicas, con una matrícula de cerca de 30 mil estudiantes.
Al comenzar el siguiente ciclo escolar en agosto próximo, habrá seis universidades tecnológicas más, es decir llegaremos a 44, y en este tipo de instituciones estarán estudiando alrededor de 50 mil alumnos.
Algo muy importante es que muchos de los nuevos planteles de educación superior tecnológica se han construido en zonas con muy graves rezagos sociales donde antes no había opciones de este nivel para los jóvenes.
Esto significa que son cada vez más los jóvenes provenientes de familias de escasos recursos que ahora pueden hacer una carrera profesional.
A lo largo de estos años hemos hecho un esfuerzo sistemático para reducir la diferencia tradicional de subsidio entre las universidades de los estados y las que tienen su sede en la ciudad de México, lo que hemos hecho sin detrimento de ninguna institución.
Subrayo esto, porque hay quienes por interés político han sostenido, a sabiendas de que faltan a la verdad, de que el subsidio federal a importantes instituciones, como la Universidad Autónoma de México, se ha reducido.
Esas mismas personas han llegado al extremo de afirmar que el conflicto de la UNAM fue causado por la disminución del subsidio que le otorga el Gobierno a esa muy apreciada Institución.
En realidad, el subsidio para operación a la Universidad Nacional Autónoma de México, de 1995 a la fecha, ha tenido un incremento real de 18 por ciento.
Este aumento se ha registrado a pesar de que el número de alumnos de la UNAM no ha crecido.
Estos son hechos comprobables, no retórica falsa para ganar adeptos.
Es muy lamentable que al debatir temas muy importantes para el país, se caiga en mentiras.
Hacer afirmaciones sin sustento refleja falta de seriedad, y lo que la gente quiere es que quienes aspiran a la representación popular y al servicio público se conduzcan con seriedad, con apego a la verdad. (Aplausos)
Soy el primero en celebrar, porque para eso he trabajado mucho, la intensidad con que hoy vivimos la democracia en nuestro país, pero también soy el primero en lamentar que participantes en la competencia política recurran a la mentira para ganar popularidad.
Insisto, no sólo han aumentado los recursos presupuestales tanto para la UNAM como para la totalidad de las instituciones públicas de educación superior incluyendo, ciertamente, el Politécnico
Además, hemos emprendido acciones decididas para aumentar la calidad de este nivel educativo.
Una buena parte de los aumentos en el presupuesto se ha destinado a otorgar estímulos al personal académico con mejor desempeño y al equipamiento de bibliotecas y laboratorios.
Mediante apoyos eficaces, en seis años logramos que cerca de 4 mil profesores de carrera de las universidades públicas, casi la tercera parte de quienes lo requerían, iniciaran sus estudios de posgrado.
Si a esto agregamos las casi 7 mil 600 plazas nuevas que se han abierto para profesores con posgrado, la planta universitaria de profesores de carrera aptos para integrar cuerpos académicos de alta calidad se ha incrementado en más de 11 mil 500 personas.
El aumento notable en el número de instituciones de educación superior ha permitido, por primera vez en décadas, que las universidades no tengan una presión excesiva en términos de cobertura y puedan concentrar más sus esfuerzos en mejorar su calidad.
La eficiencia terminal, estrechamente vinculada a la calidad de los estudios que se imparten, ha venido aumentando de manera consistente.
Sabemos que todavía debemos trabajar mucho más para tener en la educación superior la calidad a la que aspiramos. Sin embargo, sabemos también que hoy estamos más cerca de lograrla que al comenzar este Gobierno.
Por eso, quienes hablan de abandono de la educación superior, menosprecian el gran esfuerzo que maestros, investigadores, estudiantes y autoridades han hecho en estos años.
El Instituto Politécnico Nacional es una muestra muy clara, como lo saben sus maestras y sus maestros, como lo saben sus alumnos y alumnas, como lo saben los padres y madres de familia, de que la educación superior en México está avanzando.
Y todos tenemos el compromiso de que cada día del sexenio siga avanzando.
Felicito al ingeniero Diódoro Guerra. Bajo su dirección la comunidad politécnica está trabajando con propósitos claros: lograr una educación de calidad, impulsar la investigación científica y el desarrollo tecnológico, difundir el conocimiento entre nuestra sociedad.
Felicito a los maestros e investigadores, a los trabajadores de apoyo y a los directivos, porque día con día suman sus esfuerzos para que este gran Instituto siga sirviendo a México.
Cuenten ustedes con que el Gobierno de la República seguirá respaldándolos.
Cuenten ustedes con que yo también tengo el orgullo de ser politécnico, y el compromiso de trabajar por la grandeza de nuestro Instituto y por la grandeza de nuestro querido México.
Muchas gracias.
-oooooo-