Los Pinos, 4 de mayo de 1998.

Versión estenográfica de las palabras del presidente Ernesto Zedillo, durante la ceremonia en la que hizo la declaratoria inaugural de la XXX Convención General Ordinaria del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana, luego de tomar la protesta a la Mesa Directiva de dicha Convención, en el salón Adolfo López Mateos de la residencia oficial de Los Pinos.

(El Presidente de la República tomó la protesta a los integrantes de la mesa directiva de la Trigésima Convención General Ordinaria del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana, en la siguiente forma):

-Presidente Ernesto Zedillo:
Señores integrantes de la Mesa Directiva de la Trigésima Convención General Ordinaria del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana: ¿protestan ustedes cumplir y hacer cumplir los estatutos y el código de ética profesional que los rige y trabajar por el fortalecimiento de su gremio?

-Voces a coro: ¡Sí protestamos..!

-Presidente Ernesto Zedillo: ¡Si así lo hicieren, que su gremio se los reconozca; y si no, que se los demande!

(A continuación el Presidente de la República les dirigió el siguiente mensaje):

Muy apreciado señor don Napoleón Gómez Sada, secretario General del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana;
Señor Presidente de nuestro Partido;
Compañeros dirigentes;
Compañeros trabajadores:

En verdad, me da mucho gusto reunirme con dirigentes e integrantes de un sindicato responsable y valiente, como el de los mineros y metalúrgicos de México, un sindicato responsable, porque sabe siempre defender el interés de sus agremiados y sabe siempre defender el interés superior de México; un sindicato valiente, porque es capaz de transformarse, es capaz de comprender los tiempos actuales.

El sindicato de los trabajadores mineros y metalúrgicos de México tiene hoy una clara conciencia de que la superación laboral depende, más que nunca, del aumento de la productividad. Esta es también una condición para que la economía nacional sea más fuerte, para que pueda crecer de manera sostenida y podamos generar los empleos que tanto se necesitan. Esta es una verdad muy clara para los trabajadores mineros y metalúrgicos y para sus dirigentes.

Don Napoleón Gómez Sada ha sabido conducir la voluntad de los mineros y metalúrgicos para seguir haciendo de esta industria una fuente segura de ingresos para los trabajadores, una oportunidad cierta para su desarrollo laboral y un firme apoyo para el crecimiento de la economía de México. Por eso quiero aprovechar esta oportunidad para expresar mi reconocimiento más amplio, más sincero, a la limpia, a la valiente, a la extraordinaria trayectoria de dirigente sindical de don Napoleón Gómez, y quiero que ustedes se unan a ese reconocimiento. (Aplausos).

El crecimiento medio anual del valor de la producción minero-metalúrgica fue de 6.5 por ciento en los últimos tres años. Estos resultados fueron posibles, en gran medida, por el éxito de la desincorporación de las empresas mineras y metalúrgicas paraestatales. Hoy, el cien por ciento de la producción de productos de acero está en manos de empresas privadas, las cuales han realizado inversiones cuantiosas para su reactivación.

Antes de la desincorporación, el sector siderúrgico era una fuente de enorme déficit fiscal. Se importaba 30 por ciento del total del consumo nacional de productos de acero y la industria no crecía. Después de la desincorporación, en los últimos seis años la producción acerera pasó de 6.9 millones de toneladas a 14.2 millones, lo que significa un crecimiento medio anual del 7.4 por ciento.

En el mismo periodo las importaciones disminuyeron 13 por ciento y las exportaciones han crecido de manera muy positiva, señaladamente en los últimos tres años. Así, la balanza comercial del acero pasó de un déficit acumulado de 4 mil 340 millones de dólares de 1991 a 1994 a un superávit de más de 3 mil 790 millones de dólares acumulado de 1995 a 1997.

Al abastecer de materias primas a 29 ramas industriales, la minería y la siderurgia han sido un importante apoyo para la recuperación y el crecimiento de la economía, que ahora nos esforzamos en consolidar.

En 1998 seguiremos trabajando con los empresarios minero-metalúrgicos y con los trabajadores, para que este sector fundamental siga adelante. Para ello, nuestra política en esta materia se ha propuesto cuatro objetivos fundamentales:

El primero: promover más inversiones y afianzar las existentes, dando seguridad y confianza a los inversionistas.

El segundo: impulsar un crecimiento sostenido de la producción de metales y minerales.

El tercero: seguir fomentando la exportación de productos con mayor valor agregado.

La minería depende siempre de los cambios en los precios internacionales, pero en su capacidad de exportación de productos con más valor agregado, a través de la industria metalúrgica, se refleja y se refuerza la fuerza de esta industria básica.

Finalmente, pero no menos importante, trabajamos especialmente para fortalecer a la micro, pequeña y mediana minería, debido a su importancia en la generación de empleos y en el desarrollo regional. Para conseguir estos objetivos, hemos reformado el marco jurídico de la minería y emprendido la modernización y simplificación administrativa del ramo.

Como ya lo mencionaba Don Napoleón Gómez Sada, se han otorgado nuevas concesiones mineras, al tiempo que se están actualizando los sistemas de información para abrir nuevas oportunidades de explotación.

Se están apoyando empresas medianas y pequeñas y se está impulsando una mayor participación de los gobiernos estatales, para promover un mejor aprovechamiento de los recursos minerales.

En el periodo de 1995 a 1997, el Fideicomiso de Fomento Minero otorgó créditos por más de mil 450 millones de pesos. Se estima que este financiamiento propicie inversiones por más de 4 mil 300 millones de pesos, la generación de exportaciones por cerca de 700 millones de dólares y la creación de más de 5 mil 600 empleos directos.

De este modo, la política sectorial del gobierno sigue generando confianza entre los inversionistas. Así lo confirma el hecho de que en 1998, la Cámara Minera habrá invertido ya casi tres cuartas partes de los más de 5 mil millones de dólares que se comprometió a invertir para el periodo 1995-2000.

A esto deben añadirse las inversiones por 2 mil 600 millones de dólares en la industria siderúrgica, realizada entre 1995 y 1997, de un total comprometido para el año 2000, por más de cinco mil 200 millones de dólares.

Todos estos avances no hubieran sido posibles sin la contribución fundamental de los trabajadores mineros y metalúrgicos y, por supuesto, de su sindicato.

En la base de todos estos avances, ha sido fundamental la contribución de los trabajadores mineros y de su sindicato. Quiero insistir en este punto, porque esto es algo que debe aprovecharse para la experiencia de otros sectores fundamentales de nuestra economía.

La firme e histórica alianza del movimiento obrero y el Estado, como bien lo dijo el compañero Gómez Sada, es la base para construir nuevas relaciones laborales, con un profundo sentido social y con una clara cooperación en la que participen las empresas.

Este es el sentido de la nueva cultura laboral que están construyendo los trabajadores y las empresas, con el apoyo del gobierno. Los avances que están registrando la minería y la metalurgia se deben, en buena medida, a las muy importantes cláusulas de productividad que se han introducido en los contratos colectivos, así como a los intensos programas de capacitación que promueven el sindicato, las empresas y el gobierno.

Trabajando así, con sentido social, mirando al futuro y alentando siempre la productividad del sector minero-metalúrgico, este sector seguirá siendo un pilar fundamental de una economía en crecimiento duradero. Con esta visión, la minería y la metalúrgica serán una fuente segura de bienestar para sus trabajadores.

Compañeras;
Compañeros;
Trabajadores mineros y metalúrgicos:

Con tenacidad, con responsabilidad, con patriotismo y con visión de futuro, los trabajadores mineros y metalúrgicos y su organización sindical contribuyen a que México siga adelante.

Reconocemos, sin cortapisas el compromiso y el esfuerzo de ustedes, que se refleja claramente en el creciente dinamismo del sector y en la multiplicación de oportunidades para sus trabajadores.

Con más preparación, con mejor calificación, los trabajadores mineros y metalúrgicos, están mejorando gradualmente sus ingresos y contribuyen también al avance del país.

En su esfuerzo, cuentan con el compromiso y el firme respaldo de su servidor y amigo, el Presidente de la República.

Trabajar unidos en un ambiente de respeto, de diálogo permanente y de aprendizaje mutuo; crecer juntos y ver no sólo por el interés propio, sino el de la nación, es el camino para la superación de los problemas que hoy enfrentamos. Esta es la gran enseñanza del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana.

Por el enorme esfuerzo que han hecho en favor de la industria minera y metalúrgica de México, tengo la seguridad de que los trabajadores de este sector, seguirán a la vanguardia del movimiento obrero y del desarrollo nacional.

Con esta confianza, me es muy grato, hoy lunes 4 de mayo de 1998, declarar formalmente inaugurados los trabajos de la Trigésima Convención General Ordinaria del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana.

Mi reconocimiento a su Sindicato, mi reconocimiento a sus dirigentes, pero sobre todo, mi reconocimiento a los trabajadores que integran esta gran organización. Muchas gracias.


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