Sierra Norte de Puebla, 5 de
mayo de 1998.
Versión estenográfica de las palabras del presidente Ernesto
Zedillo, durante el recorrido que hizo por la zona de incendios
que converge en los estados de Veracruz, Tlaxcala y Puebla.
Primero que nada quiero, a nombre del Gobierno de la
República, lamentar profundamente las vidas que se han perdido
con motivo de estos incendios.
Como se nos ha explicado aquí hace un momento, tan sólo en este
incendio hemos perdido 19 vidas, lo cual es una tragedia
mayúscula porque ese es el número de vidas que habíamos
perdido en todos estos meses con motivo de estos incendios.
Quiero decirles que, además, el día de ayer no solamente
perdimos estas 19 vidas --y ojalá que ahí se detenga esta
pérdida humana--, sino que en Perote, señor Secretario de la
Defensa, me informó usted que perdimos la vida de dos militares
y dos brigadistas; es decir, que tan sólo en un día hemos
perdido a 23 personas, que con un gran sentido cívico y de
sacrificio están participando en el combate a estos incendios
Quiero también lamentar profundamente el daño que se le está
causando a nuestra naturaleza con motivo de estos siniestros.
Estamos pagando un costo que la propia naturaleza nos impone.
Hemos tenido, como lo ha explicado aquí la secretaria Carabias,
condiciones climáticas realmente excepcionales, un invierno
atípicamente seco, atípicamente corto, de temperaturas muy
altas para los estándares históricos, y ahora estamos viendo
este periodo que tradicionalmente es de secas, pero que lo hemos
recibido ya con pastos muy secos, con condiciones de muy baja
humedad, lo cual ha provocado estos siniestros que, como se veía
en las estadísticas que mencionaba la secretaria Carabias, pues,
realmente nos marca, nos determina circunstancias
excepcionalmente adversas.
Como ya se ha explicado aquí, el Gobierno de la República no ha
escatimado esfuerzos ni recursos para el combate de estos
incendios. Paradójicamente, nunca habíamos estado tan bien
preparados como en este año, y quiero admitir francamente que en
algunos aspectos no es porque estuviésemos anticipando una
condición tan difícil.
Fue fortuito, por ejemplo, que hace poco más de un año
instruyera yo a la Secretaría de la Defensa Nacional para la
adquisición de un equipo de helicópteros que no teníamos, y le
pedí al señor Secretario que esos helicópteros fuesen
equipados con estos aparatos especiales para poder derramar agua,
no es que estuviésemos pensando que fuésemos a tener un
fenómeno de esta naturaleza, admito que fue fortuito; pero el
hecho es que nunca habíamos estado tan bien preparados para
combatir estos siniestros; nunca habíamos tenido a nuestra
disposición tantos recursos acopiados por el Gobierno de la
República en todas sus dependencias para combatir este tipo de
problemas y, sin embargo, como lo hemos visto, dadas las
condiciones excepcionales que hemos vivido en estos meses, los
daños son considerables.
¿Qué tenemos que hacer? En primer lugar, reitero, lamentar la
pérdida de vidas humanas. Eso es realmente lo único que no
podemos recuperar, y yo quiero que todos los mexicanos nos unamos
en este momento de duelo por esta pérdida de vidas.
Esta pérdida de vidas también nos impone la obligación de
apoyar a las familias de quienes han fallecido. Yo les voy a
pedir a los señores gobernadores de los estados donde han
ocurrido los siniestros, aquí están conmigo el señor
Gobernador de Puebla --estamos en el estado de Puebla, y el
señor Gobernador de Tlaxcala está aquí con nosotros--, y desde
aquí hago un llamado a todos los demás gobernadores en cuyos
estados ha habido pérdidas de vidas, para que integremos un
fondo en apoyo a las familias de las personas que han fallecido
en estos accidentes.
Igualmente instruyo al señor Secretario de la Defensa para que
demos un apoyo especial a las familias de los varios ya,
lamentablemente, militares que han muerto en estas labores de
apoyo.
Por supuesto, seguiremos esforzándonos mucho en las próximas
semanas con todos los recursos y más recursos; hemos estado
aportando recursos crecientes en esta tareas. Vamos a estar
alerta, todos los días estamos combatiendo literalmente docenas
y en algunos días hasta cientos de incendios; en un día tuvimos
250 incendios. Hemos estado trabajando en todos los frentes y
así lo seguiremos haciendo hasta que la situación climática
cambie y ya no tengamos esta situación de alto riesgo.
Luego, pues, tenemos que entrar al proceso de restauración de la
naturaleza. Y quiero subrayar algo que ya decía la secretaria
Carabias y les pido, por favor a los amigos de los medios de
comunicación que lo subrayen: bajo ninguna circunstancia vamos a
permitir el cambio del uso del suelo con motivo de estos
incendios.
Hace un momento, que veníamos para acá, el Gobernador de Puebla
me hacía ver esa situación; de que en esta zona tenemos
entreverado el bosque con zonas que ya han sido reforestadas y
que ya están siendo utilizadas para la agricultura.
Vamos a trabajar con los campesinos, vamos a trabajar con las
comunidades, para convencerlas de que de ninguna manera vamos a
permitir el cambio en el uso del suelo; sería, realmente, muy
grave, que con motivo de esta tragedia montáramos otra tragedia
que es la de abandonar el uso del suelo del bosque para dedicarlo
a una agricultura que sabemos que es muy precaria, que sólo le
sirve esta tierra a la gente muy poco tiempo y después se vuelve
un desierto.
Entonces, necesitamos un programa especial para evitar, no sólo
en la disposición oficial que no cambie el uso del suelo sino
que vamos a trabajar con las comunidades para que eso no nos
ocurra.
Y por supuesto --y esto es muy importante-- nos vamos a abocar a
las tareas de restauración. Desde antes lo dispuse así pero
ahora lo digo públicamente, he ordenado a las dependencias que
tienen competencia en estas materias en el ámbito federal; he
invitado a los señores gobernadores a que concurramos en ese
esfuerzo para hacer un programa muy ambicioso de restauración.
Ustedes saben que en los últimos años nuestro país ha hecho un
esfuerzo, yo diría único, a nivel mundial, en materia de
reforestación; estamos plantando al año más de 150 millones de
árboles, pero, ahora vamos a tener que multiplicarnos en ese
esfuerzo.
Así que yo espero, muy pronto, en las próximas semanas, dar a
conocer un programa especial para abocarnos a la restauración de
los daños que hemos sufrido durante esta temporada.
Finalmente, no me queda sino pedirles a los medios de
comunicación que nos apoyen difundiendo las medidas preventivas
en las que hemos estado insistiendo. Ya explicaba la secretaria
Carabias que hemos hecho un esfuerzo de difusión, sin
precedente, pero creo que debemos reforzar ese trabajo.
Ya se nos decía hace un momento que hay la preocupación que
este incendio, en esta etapa tan intensa, después del 3 de mayo,
haya sido provocado por un grupo de personas que efectuaron una
peregrinación; lo cual, están en todo su derecho, nos merecen
todo el respeto sus creencias y sus prácticas religiosas, pero,
por favor, cuidemos esta tierra, cuidemos este bosque y hagamos
todo lo posible para evitar estos incidentes.
Así que, a través de los medios de comunicación yo hago un
llamado adicional a toda la población para que todos y cada uno
de nosotros nos responsabilicemos y evitemos cualquier cuestión,
cualquier incidente que pueda dañar nuestros bosques y que pueda
llevarnos a lamentar tragedias como las que ahora estamos
lamentando. Gracias.
-oooooo-