San Juan de Sabinas, Coah., 14 de mayo de 1998.

Versión estenográfica del diálogo que el presidente Ernesto Zedillo sostuvo con mujeres coahuilenses, en el Club de Leones de esta ciudad.

- Moderadora: Señor Presidente, sea usted bien recibido a esta región carbonífera, a esta su casa; lo recibimos con mucho gusto y esperamos que se sienta agradablemente en compañía de todas estas amigas de usted y amigas del señor Gobernador y de su señora esposa.

Estamos aquí todas las mujeres representando a nuestro maravilloso estado de Coahuila, gracias a la organización de las mujeres de todo el estado y gracias a la organización de estas mujeres y de muchas otras, que hemos logrado sistematizar nuestras demandas para incidir en las políticas públicas. Uno de los frentes que constituye este gran esfuerzo, precisamente, es el Programa Estatal de la Mujer.

Señor Presidente, desde hace más de un año este programa está sustentado por un consejo consultivo, formado por funcionarios de los gobiernos federal, estatal y de los municipios, que trabajan por el desarrollo integral de la mujer coahuilense.

Hemos logrado conformar la Contraloría Social con representación sectorial, regional y política de mujeres y hombres de Coahuila, así como del Subcomité Especial de la Mujer del COPLADE.

En estos años, el trabajo nos ha dado un sólido lugar, sin embargo, los compromisos de responsabilidad y de cariño que hemos establecido, nos alientan a renovarnos para continuar trabajando por las mujeres coahuilenses.

El día de hoy, un grupo de mujeres desean expresarle a usted, señor Presidente, algunas reflexiones e inquietudes y desean también escuchar su opinión.

El Programa Estatal de la Mujer trabaja con acciones afirmativas para eliminar el rezago educativo de niños, de niñas y de mujeres. Es así como el Programa de Estímulos a la Educación Básica y de Jóvenes del Futuro 2000, privilegia a las niñas y a las jóvenes coahuilenses.

Con el apoyo del Instituto Nacional de Educación para los Adultos (INEA) y la sociedad organizada, en conjunto, trabajando los dos arduamente aquí en nuestro estado, se han incorporado más de 20 mil mujeres a la educación para adultos.

Además, 13 mil 942 mujeres terminaron sus estudios ya de secundaria, gracias al esfuerzo y al trabajo de las mujeres coahuilenses y, sobre todo, de su preocupación.

En relación a este tema, la licenciada Leticia García Olguín, quiere hacerle una solicitud.

- Leticia García Olguín: Buenas tardes, señor Presidente, soy la profesora Leticia García Olguín, subdirectora académica del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del estado de Coahuila.

Deseo aprovechar este importante espacio para hablar de un tema muy sencillo, más no por sencillo deja de ser importante, es de la equidad de la mujer en la educación, ya que en la actualidad somos más mujeres las que tenemos oportunidad de estudiar, de mantenernos en un trabajo, somos más mujeres las que entendemos los acontecimientos de nuestro país e, incluso, podemos opinar por ellos.

Es por eso que este es el momento en el cual los maestros debemos de retomar nuestra función y, entonces, el momento también de rescatar la imagen de la mujer, una mujer fuerte, una mujer valiente, una mujer capaz de transformar una sociedad, porque es perfectamente este proceso de cambio lo que ha hecho que en la actualidad las mujeres ya no nos entreguemos al hombre; es decir, nos unamos a él.

Así es, señor Presidente, nos unamos para unir ideas, para compartir una vida, no solamente para fundar una familia, sino una vida que va más allá de las paredes de un hogar; esto es, que abarca el ámbito social, económico y cultural.

Por tal razón, deseamos que sea la educación la que proporcione el mayor número de elementos y de herramienta para ubicar a la mujer en el nivel de igualdad que se merece.

Por este motivo, señor Presidente, deseo con mucho respeto, solicitar que se incluya en los libros de texto gratuito una perspectiva de género; es decir, donde se eduque a las niñas y a los niños con igualdad de sexo, que desde temprana edad se pueda --entonces-- fomentar la conciencia de equidad para el desarrollo de la mujer en nuestra comunidad, ya que en la medida en la que se dé esta igualdad de oportunidades, en esa medida tendremos mejores mujeres, mejores familias y, por lo tanto, un mejor nivel de vida.

Muchas gracias, señor Presidente.

- Presidente Ernesto Zedillo: Muchas gracias.

Antes que nada, quiero agradecerle al señor Gobernador el que, en el marco de esta gira que estamos realizando, se le haya ocurrido el tener esta reunión con mujeres; es nuestro día de suerte.

Ahora bien, sé que detrás de algunas muy buenas ideas del señor Gobernador, siempre están las ideas de una persona que admiro mucho y que es la esposa del señor Gobernador. Así que quiero agradecerle también a Lucrecia, porque sé que no solamente está detrás de la organización de esta reunión, sino que a lo largo del mandato de Rogelio lo ha estado impulsando mucho para que preste atención especial a los problemas, a los asuntos, a los retos de la mujer de Coahuila y qué bueno que en el marco de ese trabajo podamos tener este diálogo tan interesante.

Refiriéndome a lo que decía la profesora Leticia García Olguín, no puedo tener más que mi total acuerdo con lo que ella ha expresado.

El mecanismo igualador, por excelencia, es la educación. Supongo que todos estamos de acuerdo en que debe haber plena igualdad de oportunidades en un sentido muy amplio entre el hombre y la mujer.

Claro, aclaremos después eso de la entrega; la entrega es recíproca. Puede haber igualdad, pero debe de haber entrega, ¿o no? Siempre y cuando sea bien hecha, en dos sentidos, por supuesto, cada oveja con su pareja. (Risas)

Pero esto hay que subrayarlo otra vez. La manera como vamos a lograr esa igualdad efectiva es, sobre todo, a través de la educación, y en nuestro país hay dos noticias en relación a ese asunto: una noticia muy buena es que para una parte de la población se está logrando ya la igualdad de oportunidades de educación entre el hombre y la mujer. Y la muy mala noticia, es que eso no está ocurriendo en todos los grupos sociales y que, lamentablemente, todavía existe una gran desigualdad de oportunidades de educación entre el hombre y la mujer en los estratos más desfavorecidos y más pobres de la población.

Yo, que trato de visitar con alguna frecuencia instituciones de educación superior, me he venido encontrando algo que nos dice mucho de lo que es el México moderno y es que, hoy en día, en la gran mayoría de las escuelas de educación superior de nuestro país, ya son más las mujeres que asisten que los hombres.

Frecuentemente, me dicen aquí, el 52, el 53, el 55 por ciento de los alumnos son mujeres, algo verdaderamente extraordinario en relación a lo que existía en nuestro país, ya no digo hace 40 años, ni 30 años, sino lo que existía en nuestro país hace apenas 10 años.

Esto nos sugiere que a partir de cierto ingreso familiar, empieza a darse ya esa igualdad plena, que las oportunidades son accesibles de igual manera para el hombre y la mujer.

Sin embargo, para los grupos más pobres de nuestra población y estamos hablando entonces de millones y millones de mexicanos, sigue existiendo una marcada diferencia entre las oportunidades para los niños y las oportunidades para las niñas.

De hecho, lamentablemente, todavía en las comunidades rurales y, señaladamente, en las comunidades indígenas de nuestro país, siguen existiendo, incluso, actitudes culturales en el seno familiar, en donde explícitamente se discrimina a la niña en favor del niño; hay una decisión familiar diciendo: "hay que privilegiar la educación del niño en vez de la educación de la niña". Y, con frecuencia, la niña se queda sin ir a la escuela, muchas veces para que el niño o los niños de la casa puedan asistir a la escuela.

Esto es inaceptable, porque a lo único que nos lleva es a más desigualdad y por eso el Gobierno de la República ha puesto gran énfasis en lo que hemos llamado programas compensatorios, programas que están especialmente dirigidos --como hoy se dice--, focalizados a romper estos círculos viciosos.

En materia educativa, hace no muchos años empezamos con programas que atendían de manera especial a las comunidades indígenas, a las comunidades aisladas, con apoyos especiales para los maestros, con apoyos especiales en términos de materiales, empezamos a introducir la preocupación de apoyar especialmente a las niñas, pero hemos llegado a la conclusión de que esos esfuerzos no son suficientes.

Y, ahora, en uno de los programas más ambiciosos en materia social del Gobierno de la República, que es el Programa Progresa, que es un programa diseñado especialmente para atacar el núcleo más duro de la pobreza extrema en nuestro país, hemos introducido --creo yo-- por primera vez en nuestro país, un programa que explícitamente favorece a la mujer, que algunos dirán, es un programa que discrimina contra los niños, yo creo que no es el caso, sino que simplemente partimos del conocimiento de que tanto las niñas, como la mujer, la jefa de familia, están en una situación de desventaja.

Entonces, una serie de mecanismos ligados al Progresa, desde la administración familiar del programa; es decir, quien recibe los apoyos directamente del Gobierno y los distribuye a la familia, descansa en la mujer; es la jefa de familia la que recibe esos apoyos, pero el programa, además, introduce apoyos; es decir, las becas, que son mayores para las niñas que para los niños.

Es decir, estamos introduciendo un incentivo explícito, claro, transparente, para que las niñas reciban la educación y reciban el interés y la atención especial de la madre de familia y del padre de familia, para que puedan asistir a la escuela.

Creo que esto tendremos que hacerlo durante muchos años y --estoy de acuerdo-- dentro de esa tarea tenemos que continuar el proceso de erradicación en nuestra vida, en nuestra mentalidad, de esas tendencias o esos pensamientos, esas prácticas machistas, explícitamente discriminatorias de la mujer y recojo con mucho interés el que desde la escuela primaria, a través de los libros de texto gratuitos, podamos hacer un esfuerzo mucho más grande, mucho más tácito en ese sentido.

Muchas gracias.

- Maribel Hernández Cruz: Señor Presidente, soy originaria de Ciudad Acuña, Coahuila; tengo dos hijos; trabajo en una empresa maquiladora de esta localidad.

Las mujeres que trabajamos, como usted lo sabe, señor Presidente, enfrentamos muchos retos, entre ellos, el cuidado de nuestros hijos y los quehaceres de nuestro hogar. Es por esto que necesitamos contar con más espacios de atenciones para nuestros hijos, que garanticen una atención adecuada para que nosotros podamos conseguir un empleo.

Muchos hombres no ayudan a sus esposas con los hijos. Para nosotros es muy difícil encontrar espacios en las guarderías, y eso nos orilla a que los dejemos encargados o, incluso, hasta solos. Realmente afecta nuestro rendimiento de quienes aún así trabajamos.

Por otra parte, a las mujeres embarazadas les resulta todavía más difícil, porque aunque hay una Ley del Trabajo, los patrones hacen cosas injustas. Hay mujeres que son despedidas, otros no les quieren dar trabajo, o hay otros patrones que nos dicen que tenemos que demostrar que no estamos realmente embarazadas, y cuando sí podemos trabajar nos limitan los permisos que nos deben dar por ley.

Necesitamos que las personas ejecuten la ley y nos tomen más en cuenta; que no porque seamos mujeres nos faciliten las cosas, sino que defendemos nuestros derechos.

Señor Presidente:

Las mujeres necesitamos que los patrones respeten la ley y que tengan una visión de género. Muchas gracias.

- Presidente Ernesto Zedillo: Muchas gracias, señora Maribel Hernández. Bueno, yo creo que usted ha tocado un punto que es muy importante, y cada vez va a ser más importante, porque la mujer está participando crecientemente en la vida productiva, en la vida económica del país. Esto está ayudando al país en su economía; pero, además --y desde el punto de vista humano es más importante--, está siendo uno de los medios que nos permite que nuestras familias salgan adelante.

Pero debemos reconocer que no obstante que la ley está clara, la igualdad de derechos en materia laboral, entre el hombre y la mujer, en la práctica esto dista mucho de ser el caso. Por una parte, nuestras instituciones hasta ahora no han reconocido, de manera clara, en los hechos, que si en efecto va a haber igualdad de oportunidades para acceder a un trabajo para el hombre y la mujer, entonces debe haber un soporte explícito a la mujer, que es quien tiene finalmente los hijos y quien asume la actitud más responsable del cuidado de los hijos, para que los hijos sean protegidos, los hijos reciban las atenciones y el cuidado que requieren, en tanto que la mujer está trabajando. Ese principio está en la ley, pero en la práctica vemos que la cobertura de los servicios, por ejemplo, de guardería, son claramente insuficientes en nuestro país. La Ley del Seguro Social establece ese derecho, los trabajadores contribuyen para ese propósito y, sin embargo, el rezago en materia de guarderías en nuestro país es verdaderamente dramático.

Precisamente a ese problema, entre otros, obedeció la reforma a la Ley del Instituto Mexicano del Seguro Social que promovió el Gobierno de la República a fines de 1995. Queríamos, por una parte, salvar de la quiebra total a esa Institución, porque es una Institución fundamental de la República, pero, además, queríamos mejorarla en varios de sus aspectos esenciales: el aspecto de pensiones, pero no nos olvidamos de hacer lo necesario para que por lo menos a partir de ahora podamos empezar, y lo hemos empezado a hacer, a abatir significativamente el rezago en materia de guarderías. De aquí al año 2000 creo que vamos a dar avances muy significativos, aunque evidentemente todavía será muy largo el trecho qué recorrer, pero creo que ya existe conciencia de este asunto, el Gobierno de la República está comprometiendo recursos cada vez más grandes y, claro, necesitamos el concurso de la sociedad, el concurso de los empresarios para poder ir mucho más rápido.

Las otras formas de discriminación a las que usted hacía referencia, incluso, a abuso, pues, son claramente inaceptables. Es inaceptable --y es una violación tácita de la ley-- si una persona es discriminada en el trabajo por el hecho de ser mujer, pero todavía resulta aún más reprobable e inhumano el que una mujer sea discriminada por el hecho de que sea probable que se embarace o que esté embarazada. A quienes violan la ley en ese sentido, pues, hay que recordarles que serán sujetos de sanción, hay que denunciarlos; pero, además, hay que recordarles que en la humanidad alguien tiene que tener los hijos, y ésas son las mujeres, claro, con el apoyo de los hombres, con nuestra modesta contribución, ¿no?

Pero, partiendo de ese hecho --y esto es algo que se ha aceptado como un principio fundamental en todos los sistemas de seguridad social--, lejos de tener una actitud inhibitoria y agresiva hacia la mujer, por el hecho de que puede ser madre, las leyes y los sistemas de seguridad social tienen que tener una actitud proteccionista, una actitud que tutele ese derecho y esa circunstancia. Así está en la ley mexicana y así debe ser respetado en nuestro país, y quien no acate eso, pues, tiene que ser denunciado.

- Moderadora: Estamos hablando de muchas necesidades que tienen las mujeres coahuilenses y yo creo que también en todo el país, pero en términos de salud integral de la mujer, señor Presidente, conocerá gran parte de los grandes esfuerzos que se han logrado y que se han realizado. El Hospital de la Mujer en Saltillo, las Clínicas de Displasia, la Clínica de la Mujer en Sabinas, los Servicios de Salud Itinerante en las comunidades apartadas, los Centros de la Mujer, donde se proporciona apoyo y asesoría psicología legal y médica a las mujeres maltratadas, para ello, Ana María López desea hacer uso de la palabra, si nos permite.

- Señora Ana María López: Gracias de tener la oportunidad de hablar con usted y, de ante mano pedir una disculpa, porque no sé si el nerviosismo me gane. Espero poder expresar la inquietud principal.

Quisiera aprovechar la ocasión de que usted este aquí y muchas mujeres, para expresar la gran preocupación que existe alrededor del incremento del número de mujeres adolescentes embarazadas.

Hace tres años aproximadamente, había un 18 por ciento, en cuanto a la presencia de consulta de mujeres embarazadas y actualmente estamos hablando de un 29 por ciento. Es cierto hay una gran cantidad de esfuerzos alrededor de este problema, existe programas de educación sexual, existe programas de valores éticos, en las escuelas, en las familias y algunos otros programas preventivos.

Sin embargo, el problema, pues, no ha decrecido. Muy preocupados por esta situación, tanto el sector educativo, como el sector salud ha planteado en realizar una investigación en donde se tomen tres grupos de muestras.

En primer lugar, un grupo de mujeres adolescentes embarazadas en el momento en que se realice la investigación; un segundo grupo de mujeres adolescentes que hayan estado embarazadas y un tercer grupo de adolescentes que no hayan estado.

Algunas de las variables que se proponen investigar aquí, son: cuáles son las oportunidades que tiene las mujeres adolescentes para desarrollar habilidades, cuáles son sus expectativas de vida, cuáles son los recursos que hay para distraerse en los pueblos, en las ciudades y en las rancherías; cuáles son los valores, las tradiciones familiares.

Una vez que llevada esta investigación, lo que se desea proponer es ampliar, reforzar programas, pero ya con una base científica claramente establecida y dando un seguimiento a estos lugares donde se implanten las modificaciones.

Pensamos que esta situación, no solamente pertenece al estado, estos datos que ha dado, son estatales, sino que posiblemente sea de nivel nacional.

Es por esto, que esto logre avanzar, triunfar, tener resultados positivos, a lo mejor extenderlo a nivel nacional.

Sabemos, que a usted le preocupa mucho la situación de salud de las mujeres y todo lo que esta alrededor de ella y pensamos que esta iniciativa de investigación y de seguimiento de esta problemática, usted la apoyará ampliamente.

Muchas Gracias.

- Presidente Ernesto Zedillo: Muchas gracias, señora Ana María López. Yo lo que quisiera decirle es que el Gobierno Federal estará esperando con gran interés los resultados de este estudio.

Este fenómeno tan complicado, tan doloroso, al que usted hace referencia, el embarazo de las mujeres adolescentes, es algo que mucho nos preocupa porque tiene grandes consecuencias familiares, consecuencias humanas, consecuencias económicas, consecuencias sociales y cómo usted dice, desgraciadamente no es un problema que tienda a disminuir, sino que desgraciadamente en los últimos años ha venido empeorando.

Yo creo que es un fenómeno que tiene muchas facetas, que no es lo mismo, el problema en el medio rural, que en el medio urbano; es muy importante tener un diagnóstico claro de por qué ocurre esto, para saber con que medios podemos prevenir y también enfrentar las consecuencias de esta situación, una vez que ocurre.

Pero creo que lo más importante en principio es hacer lo que estamos haciendo aquí, que es referirnos al problema, discutirlo abiertamente, porque luego hay personas en la sociedad mexicana --afortunadamente muy pocos-- que quisieran que nunca se hablaran de estas cosas.

Querer guardar estos problemas en el closet; cómo se dice que los ignoráramos, esos es una actitud hipócrita que no debemos aceptar; esto es un problema real, hoy en día en nuestro país, es un problema que tenemos que discutir y es un problema en el que a través de la educación, a través de muchas cosas tenemos que resolver, en la medida que así sea posible.

Así que yo espero con mucho interés, así como el Secretario de Salud, el Secretario de Educación del Gobierno Federal, para ver como reforzamos nuestras propias acciones y políticas en la atención de este grave problema.

Gracias.

- Moderadora: Continuamos con este diálogo tan ameno que tenemos con el señor Presidente.

Por otra parte, el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia en Coahuila, ha hecho un esfuerzo muy grande para que ningún niño abandonado se quede sin hogar.

Entre otras cosas, se ha promovido la creación de albergues y la modificación a la Ley de Adopciones, más acorde a las necesidades de los interesados en formar una familia. Sin embargo, hay un problema singular y delicado en la frontera de nuestro estado; para ello Carla Cueto de Saracho, desea hacer un reflexión y exponerle algunas palabras.

- Señora: Señor Presidente, nos da mucho gusto contar con su presencia en esta región norteña.

Soy una persona muy comprometida en la atención a los grupos vulnerables, por lo que con gran inquietud hemos visto el fuerte incremento de la corriente migratoria de los estados del centro y del sur del país.

Esto nos hace a nosotros, un municipio receptor de personas y familias que viven y vienen con la esperanza de introducirse en Estados Unidos, esta situación y sus efectos es preocupante ya que dentro de las personas que emigran, se encuentran mujeres y, sobre todo niños que debido a las circunstancias, tienen que trabajar para poder obtener recursos y esas acciones de trabajo llegan a lastimar su integridad física y moral. Por lo que como puede ser el caso de la venta en las calles, la mendicidad e inclusive, quizá, hasta prostituirse.

En el caso de los menores, cuando ellos cumplen su objetivo de cruzar la frontera, la mayoría de ellos son repatriados a nuestra comunidad, por lo que los recibimos en el albergue y en muchas ocasiones tienen una estancia muy prolongada. Lo que viene a constituir una preocupación para el municipio y para la sociedad, por el futuro de estos niños.

En 1996 se implementó un Programa Nacional de Atención a los Menores Fronterizos, en donde el DIF Nacional convoca a dependencias federales, como lo es la Secretaria de Gobernación, la Secretaria de Relaciones Exteriores, el Consejo Nacional de Población, así como los DIF's estatales y municipales fronterizos, a formar parte de este programa, en donde se iban a formar comités de acción en beneficio de estos grupos.

En ciudad Acuña trabajamos muy coordinadamente con este comité y el programa nos ha beneficiado bastante. En lo que va del año hemos recibido un grupo bastante grande de menores repatriados, que son alrededor de 310 menores, a los cuales se les ha dado una atención integral; y con mucho gusto podremos decir que hemos logrado a todos reintegrar a sus familias en los distintos estados de la República.

A pesar de esto, en otras fronteras a pesar de trabajar coordinadamente con las instancias involucradas, no se ha resuelto. Hay varios tipos de problemas de operatividad como lo es: el incumplimiento del horario de la entrega de los menores repatriados, ya que muchas veces lo hacen en la madrugada. Además dentro de la atención de integración hay un renglón muy importante que es la salud, por lo cual nos gustaría se contemple este aspecto en el Programa Nacional. Creo que su incorporación es urgente.

La propuesta, en concreto, es el fortalecimiento a este Programa ya que así redundará en una mayor y mejor atención a estos menores y sus familias. Además de que esto debe reflejarse en una mejor vida social para las ciudades fronterizas.

Muchas Gracias.

- Presidente Ernesto Zedillo: Primero que nada quiero felicitar al estado de Coahuila y a quienes participan directamente en este Programa, que me parece es fundamental, es nuestra obligación no ignorar la situación de estos niños. Ojalá que sus padres no emigrarán, ojalá que no viviésemos este drama de los niños repatriados, pero eso existe y hay que enfrentarlo.

Y por eso fue que el Gobierno de la República a través del DIF Nacional tuvo esta iniciativa, que bueno que ha sido recogida con tanto entusiasmo y gran eficacia, aquí en el estado.

Y yo respondería con una afirmación categórica a su planteamiento y a su solicitud: el Gobierno de la República comprometerá más recursos para fortalecer este Programa, porque desgraciadamente en el futuro inmediato este problema no va a disminuir, sino es más probable, que crezca.

- Moderadora: Nosotros seguimos platicando con el señor Presidente. Por otra parte las mujeres estamos preocupadas por la debilidad de las políticas existenciales. Así, después de una reflexión, concluimos que resolver un problema económico por si mismo, no logra una adecuada integración en la familia desprotegidas.

También se crearon los Centros de Atención para la Integración Familiar que previene y además dan apoyo terapéutico a familias con disfuncionalidad; existen en la actualidad 18 en Coahuila y las personas que reciben el servicio son, en primer lugar, quienes acuden a los programas del Desarrollo Integral de la Familia, o sea, del DIF y después la población abierta.

Atienden a más de 21 mil personas al mes y el 70 por ciento de la población atendida, corresponde a mujeres con problemas de integración en su familia.

Para ello, Olga Rodríguez Lozano, quiere compartir su experiencia.

Recursos humanos, en una empresa manufacturera familiar, llamada Desitrón. Y uno de los retos más importantes que tengo es tener un rol ejecutivo en un mundo que tradicionalmente ha sido ocupado por los hombres y contar con una credibilidad en las cosas que nosotros emprendemos. Sin embargo, en todos los ámbitos, como el político, comercial y también industrial, las mujeres hemos venido avanzando al ocupar mayores espacios en la vida de nuestro país debido principalmente a la preparación, empuje, entusiasmo y honestidad para llevar a cabo las tareas que nos proponemos.

Las mujeres, en todos los niveles socioeconómicos, encontramos que nuestros talentos y capacidades no están reñidos con el mundo productivo sino, por el contrario, el mayor valor agregado que podemos dar es el entusiasmo por cambiar aquellos aspectos que requieren cambiarse en nuestra sociedad. Y que logremos, realmente, formar un equipo donde hombres y mujeres, por igual, luchemos en el mismo sentido y con objetivos comunes.

Quisiera comentarle, también, acerca del reto que tengo en esta empresa al buscar la elevación integral de nuestros trabajadores y empleados ya que tenemos la fuerte convicción de que una empresa no es únicamente fuente generadora de bienes económicos sino una importante entidad con responsabilidad social y que no contamos con simples manos que hacen cosas sino con personas de mente y corazón que se realizan a través de su trabajo y que buscan una mejor calidad de vida que depende de los aspectos económicos, educativos, de salud y sobre todo de la estabilidad familiar.

Al tomar en cuenta al trabajador, como un ser humano integral, el efecto es positivo tanto a nivel personal como laboral; por eso solicitamos a un centro de atención e integración familiar del DIF Coahuila, que nos impartiera el Curso de Educación para Padres en nuestra empresa. Esa oportunidad que se nos brindó es única al contar con sicólogas especializadas en la materia ya que, por lo general, ese tipo de ayuda es costosa y poco accesible al común de la gente.

Además de que aprendieron nuestros trabajadores a ser mejores padres y mejores esposos; también aprendieron a ser más responsables en la empresa y están motivados a seguir teniendo este tipo de información y nos agradecen que nos preocupemos por su vida personal y familiar.

El gran capital que tenemos de ese curso, es una sinergia de cooperación y ayuda mutua en las metas de crecimiento personal como en las de desarrollo de la organización.

Yo creo, señor Presidente, que si todos los empresarios nos ocupamos de las necesidades integrales de los trabajadores, con el apoyo de los programas gubernamentales, juntos, haremos un país mejor. Muchas gracias.

- Presidente Ernesto Zedillo: Sólo decirle, señora Rodríguez, que la felicito por su trabajo; la felicito por estas iniciativas y me sumo con entusiasmo a lo que usted decía al final: un llamado a la conciencia y a la acción de los empresarios para que, ciertamente, piensen en su negocio --esto es muy importante porque es parte del proceso de creación de empleos--, pero, también piensen, siempre, en los aspectos humanos de ese empleo, no sólo en el aspecto productivo y que se apoyen en las instituciones del Gobierno de la República para poder desarrollar programas como el que usted señalaba. La felicito.

- Moderadora: También de la preocupación constante de las mujeres --que ya son muchas preocupaciones y que se están dando soluciones, eso es importante, ¿verdad?--, por el comportamiento social surge el Programa de Valores Eticos. Todas las escuelas públicas del Estado llevan este programa que trabaja con base a los valores universales como lo son la responsabilidad, la justicia, el respeto y otros; además, se promueve la equidad entre niñas y niños. La sociedad organizada ha formado patronatos que avalan y promueven la permanencia de este programa en las escuelas y lo difunden y extienden y penetran hacia la sociedad.

También el deseo de contribuir a formar individuos más sensibles y reflexivos nos ha llevado a promover la cultura, precisamente, en las diferentes manifestciones y en todos los municipios del Estado coahuilense al hacerlo nos entendemos mejor como individuos y como sociedad.

Para ello la señora Teresa Catalina de la Peña de Del Bosque quiere hacer uso de la palabra y externarle algunas impresiones.

- Señora Teresa Catalina de la Peña de del Bosque: Señor Presidente, soy Teresa Catalina de la Peña de del Bosque y soy una simple ama de casa, pero siempre me he dedicado a desempeñar labores para beneficiar a mi comunidad y siempre he hecho lo que a mí me ha tocado; pero yo quisiera que usted en este momento se sienta que es un amigo más de nosotros y se sienta en su casa.

Señor Presidente:

Las mujeres queremos compartir con usted una de las más serias preocupaciones que tenemos como madres de familia, como educadoras, como trabajadoras y como promotoras del bien común. El problema a que me refiero tiene que ver con los medios masivos de comunicación, en particular con la televisión. Esta, señor Presidente, tiene una penetración indiscutible en todos los ámbitos de la vida social y específicamente en la familia. Estamos ciertos que la televisión constituye uno de los avances tecnológicos más importantes de este fin de milenio; sin embargo, el contenido, el alcance y el impacto de los programas que se promueven en este medio y a los que todos estamos expuestos, son inimaginables.

La población infantil utiliza un promedio de 28 horas a la semana frente al televisor, lo que se traduce en una enorme proporción de aprendizaje e imitación de modelos de conducta, orientados a la violencia, al desorden sexual y al menosprecio de los valores fundamentales de la familia.

Nuestro interés por mantener y promover nuestros valores, el desarrollo social e intelectual de la sociedad mexicana, nos estimula a solicitarle su intervención para que se realicen acciones concretas que permitan mejorar los contenidos de los medios de comunicación y, en especial, los de la televisión, que representa una influencia trascendente en la formación de nuestros hijos.

En este contexto, esperamos una adecuada legislación de estos medios, una firme reglamentación sobre el uso de la imagen femenina que la dignifique y la promueva íntegramente como un ser que participa, que piensa, que toma decisiones en el contexto en que ella se desarrolle. Muchas gracias.

- Presidente Ernesto Zedillo: Muchas gracias, señora De la Peña. Creo que todos los que estamos aquí presentes, y muchos más mexicanos y mexicanas, la gran mayoría, tenemos muy claro el enorme poder, la enorme influencia que los medios de comunicación masiva, señaladamente los electrónicos, tienen hoy en las opiniones, en la formación de la cultura, en la formación de actitudes de la gente, pero en particular de los niños. Por esa razón, creo que una preocupación que todos compartimos es que los contenidos de los medios obedezcan, en gran medida, a los fines más acabados, más importantes del interés colectivo, y debemos reconocer que muchas veces eso no se da en la práctica.

Los mexicanos, por ejemplo, estamos sufriendo una verdadera crisis en materia de seguridad, porque estamos viviendo también un problema de violencia --que es inherente al crimen--, es algo que nos preocupa mucho, que nos ocupa mucho, es algo que vamos a vencer porque tenemos la voluntad y estamos construyendo la capacidad para hacerlo, pero al mismo tiempo nos damos cuenta que esta tarea va a ser mucho más difícil si en tanto que la sociedad y el gobierno aportan su esfuerzo y sus recursos para combatir el crimen; existe en los medios de comunicación, o en algunos medios de comunicación, contenidos que, lejos de inducir al rechazo del crimen y la violencia, en más de un sentido lo alienta. Esto es tan solo un ejemplo de cómo a veces esos contenidos no coinciden con el interés colectivo.

Dicho eso, pues, viene el problema de cómo lograr que esos contenidos se correspondan con el interés colectivo, y aquí hay, básicamente, dos visiones: por una parte, una como la que usted ha expresado: hace falta una regulación desde el poder público sobre esos contenidos, es una posición. La otra que, por cierto, yo comparto más, es la de promover una mayor conciencia en los propios medios, para que a partir de los medios se genere una autorregulación, que les permita generar contenidos que estén en mucho mayor clara correspondencia con los intereses de la colectividad.

¿Por qué no me afilio inmediatamente a la posición que usted representa?, se va usted a preguntar, y quiero explicarlo porque es algo muy importante: ¿Por que no creo en una regulación a ultranza desde el poder público en los medios de comunicación? Creo que hay aspectos que tienen que regularse, algunos están regulados, tenemos que mejorar la regulación, sin duda, pero me preocuparía mucho que desde el poder público tratásemos de determinar lo que es bueno o lo que es malo, lo que la gente quiere o lo que la gente no quiere. ¿Por qué?, porque si lo hacemos, estaríamos pisando un territorio muy peligroso, y es el territorio de la libertad de expresión.

Yo creo que los mexicanos hemos batallado mucho para lograr plena libertad de expresión. Yo puedo decir que hoy en día en nuestro país, como en cualquier país del mundo, en los más avanzados del mundo, existe una indiscutible libertad de expresión. Todos los días la vivimos, todos los días nos beneficiamos de ella los mexicanos, algunas veces en ciertas circunstancias hasta las sufrimos, pero es preferible el tener a veces opiniones que desde nuestro punto de vista no son correctas, en algunas ocasiones pensamos que hasta no son éticas, pero yo prefiero mil veces que esas opiniones se den sin cortapisa, a caer en la tentación de limitarlas, de inhibirlas, y eso proyecta hacia el problema del contenido de los medios.

Si desde el poder público queremos empezar a censurar, queremos empezar a decirle a los productores de la televisión o de la radio "esto está bien o esto está mal", el problema es dónde vamos a trazar la línea y en dónde vamos a acabar. Y si seguimos por ese camino creo que podríamos llegar a minar seriamente las bases de esa democracia fortalecida que con tanto trabajo estamos construyendo los mexicanos.

Así que yo estoy de acuerdo con usted en el principio, pero creo que el método es el de hacer un llamado a los propios medios de comunicación y a la sociedad en general para que influya en los medios de comunicación, a fin de que éstos asuman, con mucho mayor claridad y fuerza, esa responsabilidad que tienen, al tener en sus manos algo que es un servicio público, y servicio público debe ser servicio para la sociedad; recordando, por cierto, que nuestra Ley General de Educación establece claramente que los medios de comunicación masiva han de coadyuvar a los fines de la educación nacional. Ese principio está en la ley, esperemos que los medios de comunicación acaben recogiendo ese principio y a partir de una autorregulación, pues, le den satisfacción a esa justa demanda de la sociedad, a esa justa demanda de ustedes.

- Moderadora: Viene ahora otro tema también muy importante, igual que los otros, en el que el gobierno del estado de Coahuila, en conjunto con el Gobierno Federal y la sociedad organizada han hecho un gran esfuerzo real para promover los proyectos productivos y de capacitación para mujeres de escasos recursos. Al respecto, sobre este tema, María de los Angeles Lara Alvarado, desea, señor Presidente, hacerle una solicitud.

- Ing. Maria de los Angeles Lara Alvarado: Muy buenas tardes, señor Presidente. Mi nombre es María de los Angeles Lara Alvarado y soy ingeniero agrónomo de profesión y conocedora de la vida en el campo coahuilense. Por eso, señor Presidente, yo como mujer, como profesionista, pero sobre todo orgullosamente hija de campesinos, me presento hoy ante usted.

En realidad, vengo a hablarle de un sentimiento, de alguien que todavía muy seguido regresa al ejido La Jococa, del municipio de San Pedro, lugar que me vio nacer; pero, sobre todo, también lo hago como mujer, con visión de mujer preparada, que propone hacer algo por los habitantes del desierto.

Señor Presidente, son innegables los avances que en materia de salud, de educación, de comunicaciones y de desarrollo comunitario hemos visto los habitantes de esta región; sin embargo, existe algo que aún nos preocupa y nos limita, algo tan cotidiano que, en realidad, ya nos acostumbramos a ello, como lo es la sequía. La sequía en estos últimos cuatro años se ha recrudecido y sus efectos en el ganado, en la agricultura y en el aprovechamiento de los recursos naturales están siendo muy nocivos.

Las condiciones de vida y los resultados del trabajo de quienes habitan el desierto, realmente cada vez se están poniendo más difíciles. Por ello acudo ante usted, señor Presidente, para solicitarle con todo respeto, ante este foro de mujeres, se diseñe y se opere un programa de atención a los efectos de la sequía. Es importante que se consideren en él no sólo acciones que ayuden a mejorar los hatos ganaderos, caprinos y vacunos que existen, sino también acciones que permitan mejorar nuestra agricultura de temporal.

En fin, señor Presidente, solicitamos un programa tan permanente como lo es la sequía en nuestra zona; un programa tan justo y tan humano, que permita a sus habitantes mejorar su calidad de vida y a que no tengan que abandonar este territorio que contribuye a su esencia.

- Presidente Ernesto Zedillo: Muchas gracias, ingeniera Lara. Bueno, efectivamente, uno de los problemas graves que ha enfrentado Coahuila en los últimos años es el de la sequía. Afortunadamente, en todos y cada uno de estos años en que hemos sufrido la sequía, el Gobierno Federal y el gobierno del estado hemos unido esfuerzos para, en la medida de lo posible, apoyar a quienes sufren los efectos de la sequía.

No nos hemos conformado con las acciones de corto plazo. En La Laguna, por ejemplo, está en ejecución un programa de varios años para aprovechar mejor, mucho mejor la poca agua disponible, y lamentablemente en 1998 estamos temiendo otro año de sequía, y es por eso que esta mañana, en Piedras Negras, anuncié que había instruido al Secretario de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural para que conviniese con el señor Gobernador, para 1998, un nuevo programa de apoyo, en función del problema de la sequía. Espero que muy pronto ese programa esté integrado. (Aplausos).

Pero, al igual que usted, yo pienso que no nada más hay que paliar o enfrentar las situaciones de corto plazo, sino ir haciendo las cosas que son indispensables para vivir con esta situación que ha sido permanente siempre en Coahuila: la falta de agua. Necesitamos aprovechar, de manera mucho más eficiente, el agua disponible.

Estamos avanzando en La Laguna, pero hay que avanzar en otras partes del estado. Hoy en la mañana hemos convenido dos programas muy importantes que beneficiarán a Piedras Negras y a Acuña, en materia de tratamientos de aguas residuales, que es parte del mismo problema, y creo que estas acciones tienen que multiplicarse. Por lo pronto, hemos tomado acción inmediata y con mi arribo, han arribado las nubes a Coahuila. (Aplausos).

- Moderadora: Nubes de lluvia, pero nubes de soluciones también. Bueno, durante los últimos cuatro años existe un Programa de Conferencias, Talleres y Cursos, más de 500 eventos que promovieron el desarrollo de la mujer en la política, en la economía y en la sociedad, como todas y cada una de nosotras sabemos y, bueno, hemos estado involucradas en estas participaciones también, logrando con ello despertar en muchas mujeres sus inquietudes e involucrándose así en la vida política, social y cultural de nuestro estado y, obviamente, por la preocupación de nuestro país. Para ello, Laura Eraña de Garrido, desea expresar su opinión.

- Laura Eraña: Mi nombre es Laura Eraña y soy de Torreón. Ahora, quiero comentarle de un hecho que me indigna como mujer, como mexicana y más siendo del norte, y de ahí el que se hable mal de nuestro país en el exterior.

Creo que los medios de comunicación manipulan la información de una manera que no nos parece justa. Los hechos de las irregularidades que han sucedido en Chiapas han traído consigo muchos intereses de la opinión pública, utilizando observadores que no han sabido corresponder a los derechos que se les han otorgado.

La soberanía nacional no puede estar en entredicho y creemos que gobierno y pueblo deben de trabajar y ser uno solo en la defensa de este principio tan elemental.

Los mexicanos sabemos cómo resolver nuestros problemas, tenemos la capacidad para hacerlo y nadie debe de decirnos cómo; tenemos un marco y una vía de razón y de legalidad que usted nos ha demostrado.

Hoy, queremos reiterarle nuestro compromiso a su plan de gobierno y decirle que en qué podemos ayudarle.

- Presidente Ernesto Zedillo: Muchas gracias, señora Eraña.

En primer lugar, nos podemos ayudar todos haciendo lo que estamos haciendo aquí, hablando con toda la libertad, diciendo lo que pensamos, planteando nuestros puntos de vista como usted lo ha hecho y como lo han hecho las demás señores.

Creo que usted ha tocado una fibra muy sensible, que nos ha tocado a todos los mexicanos recientemente, y es el hecho de que aprovechando la apertura que hay en nuestro país, esa tolerancia y esa generosidad que tradicionalmente hemos tenido para quienes vienen de fuera, de repente nos llegan personas que, con un interés particular, abusan de esa cortesía; abusan de esa tolerancia; abusan de esas libertades que son inamovibles en nuestro país y que en algún momento parecieran venir a provocar a las autoridades mexicanas, para que nosotros, como respuesta a esa provocación, cayésemos, entonces sí, en el abuso; cayésemos en la represión e incluso en la violación de los derechos humanos.

A esas personas, que poco o nada saben de nuestro país, sencillamente habrá que decirles que no obstante las provocaciones, para nosotros lo más importante es el respeto a las garantías individuales, el respeto a los derechos humanos, porque los mexicanos hemos sufrido mucho para validar y arraigar ese respeto en nuestro país.

Efectivamente, nos molesta y a veces nos ofende esa campaña que se ha desatado, por cierto, provocada por algunos mexicanos, por algunos grupos de interés muy especial, para dibujar a México como un país de represión, como un país de violencia.

Nosotros sabemos que ese no es el caso, sabemos que tenemos problemas que nos preocupan mucho, como es el problema en algunos municipios y en algunas comunidades de Chiapas, problemas que vamos a resolver los mexicanos con nuestra propia consciencia y con nuestros propios medios. Pero nos ofende que a partir de esos problemas que sí existen, pero que de ninguna manera representan el problema general del país, se nos haya querido proyectar como ese país represor, como ese país autoritario en que parecen estar empeñados en proyectarnos algunos grupos o algunos intereses.

Lo que quiero decirles es que no debemos caer en la provocación. Si actuásemos visceralmente frente a esa circunstancia, creo que estaríamos haciéndole el juego a esos grupos, porque lo que ellos quieren es, efectivamente, mostrarle al mundo que el gobierno mexicano es un gobierno represor, es un gobierno autoritario y eso es absolutamente falso.

El gobierno mexicano es un gobierno que cree en la ley, es un gobierno que cree en la democracia, es un gobierno que cree en el derecho de los demás a expresarse libremente. Entonces, lo que hemos hecho es actuar con la ley, pero también con una cierta tolerancia. Reconozco que ese ha sido el caso y creo que eso es mejor a caer en la tentación de reaccionar visceralmente y entonces actuar, sí, con violencia, y eso le haría un daño terrible al país.

Aquí lo que es importante, quizá, es que no tanto el gobierno, sino la sociedad, se pregunte quiénes son esos grupos que en nuestro país promueven la presencia de extranjeros con la pretensión de que vengan a observarnos y que vengan a sancionarnos.

Sería muy bueno que quienes están detrás de esas visitas mostraran la cara, cuáles son las organizaciones que se hacen llamar no gubernamentales y, en general, tengo un gran respeto y un gran aprecio por las organizaciones no gubernamentales; pero hoy en día, hay personas que se dedican a crear cierto tipo de organizaciones no gubernamentales, supuestamente, representando un interés de la sociedad civil, pero que finalmente no tienen otro, sino un interés político y que no se animan a decir: "mi interés es político, estoy en la lucha por el poder".

Pero lo hacen de manera encubierta, no lo hacen con las reglas de la democracia, no lo hacen jugándosela --como lo hacen muchas otras personas, muchas otras organizaciones políticas--, sino que inventan una causa supuestamente de carácter humanitario, para desde esa causa no decir, sino hacer y promover su causa política. Y, como medio para promover esa causa política, buscan otras organizaciones afines a éstas en el extranjero, que invitan a nuestro país no a ver la realidad general de nuestro país, sino a ver una realidad muy específica, a escuchar únicamente el punto de vista de uno y no de otros, a ver el punto de vista solamente de una parte y no de todas las partes.

Precisamente, quienes los invitan, quienes los traen, quien hacen su itinerario, se cuidan muy bien que de que esas personas, que de buena o mala fe, pero ciertamente con un enorme grado de ingenuidad, vienen a nuestro país nada más a ver un pedacito de la historia, vienen, los traen a algunas cuantas comunidades indígenas, donde viven algunos cientos, quizás miles de hermanas y hermanos nuestros indígenas, pero se les olvida decir que en este país no nada más hay indígenas en el estado de Chiapas, hay indígenas en muchos estados de la República, pero que además en Chiapas no solamente hay 5 mil ó 10 mil indígenas, sino que hay un millón de indígenas y se les olvida decirles: "pregúntale a los otros 990 mil indígenas qué piensan de vivir bajo el amago de la violencia, qué piensan de vivir bajo el amago del fanatismo religioso, qué piensan de vivir bajo el amago del fanatismo político.

Ojalá que fueran honestas esas organizaciones en nuestro país que invitan a esos observadores, para decirles que vieran toda la realidad en México.

Por lo demás, no se preocupen, la soberanía de México nadie la toca.


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