Los Pinos, 25 de mayo de 1998.

Versión estenográfica del mensaje que envió el presidente Ernesto Zedillo, desde la residencia oficial de Los Pinos, con motivo de la Cruzada Nacional de la "Fundación Azteca" en Contra de las Drogas.

Buenas tardes:

Me da mucho gusto participar en esta Cruzada Nacional de la "Fundación Azteca" en Contra de las Drogas. Es muy importante que todos contribuyamos a esta cruzada, porque las drogas son la más grave amenaza a la seguridad pública, a la tranquilidad de las familias y a la salud de las personas.

Nada hay más decepcionante que ver a un hombre o a una mujer desperdiciar sus capacidades y su energía por haber caído en el uso de las drogas. Y nada hay más triste que las víctimas de la drogadicción sean niños y jóvenes, pues, con ello sufren terriblemente, malogran su vida, lastiman a quienes más los quieren y dañan a México, que es la nación de todos.

Por eso, no debemos permitir que nuestros niños y jóvenes, que son el futuro de México, sean dañados por las drogas. Todos debemos rechazar el consumo de drogas donde quiera que se presente: en los grupos de amigos, en la calle, en los centros de diversión, en la escuela, en la casa.

Las drogas no hacen mejor ni más feliz a quien las usa; al contrarío, lo hacen infeliz, debilitan su voluntad, lo confunden y lo hacen sentirse solo.

Las drogas no dan energía ni más inteligencia; al contrario, enferman, provocan adicción, cancelan la libertad, propician el incumplimiento del deber y pueden llevar, incluso, a hacerse delincuente. Quienes usan drogas pueden acabar en la cárcel.

Por fortuna, los mexicanos tenemos un valor fundamental para combatir las drogas. Ese valor es la familia.

Los mexicanos sabemos apreciar la importancia del cariño, el diálogo, la comprensión y el apoyo que encontramos en la familia. Estoy seguro de que en cada familia, los padres y las madres, los hermanos mayores e, incluso, los más pequeños, van a hacer su parte para defender su hogar de las drogas, y también estoy seguro de que las familias contarán con el respaldo de la escuela y del maestro.

Si mantenemos las drogas fuera del hogar y fuera de la escuela, las mantendremos fuera de México. Esta es una tarea de todos. Vamos a combatir las drogas con todos los medios a nuestro alcance: con el ejemplo y la educación, con el convencimiento y la práctica sana del deporte y, desde luego, con la aplicación de la ley.

Participemos todos en esta cruzada, porque vivir sin drogas es en beneficio de todos.

Muchas gracias por escucharme y, de nuevo, buenas tardes.


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