Pachuca, Hgo., 27 de mayo de 1998.
Versión estenográfica de las palabras del presidente Ernesto
Zedillo, durante la reunión sobre Empleo y Producción, que
encabezó en la "Sala del Pueblo" del palacio de
gobierno, en esta ciudad.
Muy apreciado señor Gobernador del estado de Hidalgo, Jesús
Murillo Karam;
Muy apreciados señores representantes de los sectores
productivos de Hidalgo;
Señoras y señores:
Constituye para mí motivo de profunda satisfacción el
participar en esta reunión, en que a través de intervenciones
muy claras, muy lúcidas, muy ilustrativas del avance económico
que ha tenido el estado de Hidalgo, se ha dado cuenta del
esfuerzo que aquí se ha emprendido para derrotar el
estancamiento económico, para lograr crear los empleos que tanta
falta nos hacen aquí en Hidalgo y, en prácticamente, todo el
territorio de nuestro país.
No puedo dejar de recordar las circunstancias que hace poco más
de tres años se vivían aquí en Hidalgo, como en muchas otras
partes de la República. Recuerdo muy bien cómo en mis primeras
visitas como Presidente de la República al estado de Hidalgo el
problema fundamental, el más doloroso, se refería, obviamente
en aquellas circunstancias, a la crisis económica, a la pérdida
de empleos que, semana tras semana, estábamos sufriendo aquí en
Hidalgo y en muchas otras partes de la República; pero también
recuerdo aquel optimismo, fundamental que me transmitía el
señor Gobernador del Estado. Pocas personas como él en aquel
momento me transmitieron la confianza de que muy pronto
habríamos de superar aquellas circunstancias adversas, y que,
además, de aquel momento tan difícil habríamos de salir
fortalecidos.
Como ejemplo --recuerdo muy bien--, en una de esas primeras
visitas él me llevó a conocer nuevas empresas, que a pesar de
lo difícil del momento, se estaban abriendo aquí, en el estado
de Hidalgo. Como ejemplo, él me ofreció el conocer las
soluciones imaginativas que apenas se estaban explorando para
salvar fuentes de empleo que siempre habían sido muy importantes
para los hidalguenses y, señaladamente, para los habitantes de
Ciudad Sahagún.
A mí me dio mucho gusto que el Gobernador de Hidalgo entendiese
no solamente la circunstancia de aquel momento, sino que ya se
estuviese preparando claramente para el otro momento: el momento
en el cual el país pudiese iniciar la recuperación franca.
Afortunadamente, su optimismo y mi confianza en la capacidad de
nuestro pueblo para salir adelante no fueron defraudados. En un
tiempo considerablemente más corto de lo que muchos estimaron,
el país pudo superar aquella gravísima emergencia económica.
Después de un año el país estaba ya entrando en la
recuperación económica, y en 1996 logramos que la economía en
su conjunto creciese poco más del 5 por ciento, tendencia que se
reafirmó en 1997, cuando logramos el crecimiento más alto en
poco más de tres lustros.
Ahora, como lo señalaba el señor Gobernador, estamos de nuevo
ahora, por circunstancias externas, enfrentando problemas
económicos, problemas financieros. El precio del petróleo, que
durante la mayor parte de 1997 se situó por encima de 17
dólares por barril --y que hace un año estaba en 18 dólares
por barril y que presupuestamos para 1998 de manera muy prudente,
pensamos entonces, que estaría en 15.50 dólares por barril--,
ayer estuvo apenas por encima de los 10.50 dólares por barril;
es decir, hemos sufrido en 1998 un choque de carácter externo de
grandes proporciones, sobre todo atendiendo al impacto que el
precio del petróleo todavía tiene en nuestras finanzas
públicas y, sin embargo, como lo conocimos la semana pasada, el
Producto Interno Bruto durante el primer trimestre del año
creció 6.6 por ciento y la tasa de desempleo abierto durante el
mes de abril alcanzó el 3.1 por ciento, la tasa más baja para
un mes de abril desde 1993.
Creo que estos resultados, que no deben llevarnos, de modo
alguno, a ninguna posición de triunfalismo, sí deben animarnos
a reconocer con gran convicción que la estrategia que hemos
seguido, primero para enfrentar y superar la emergencia
económica, y después para afianzar la recuperación, es una
estrategia correcta. Estos resultados deben afianzar en nosotros
la confianza de que seguir el camino de la disciplina, seguir el
camino de no gastar lo que no tenemos, sino descansar
fundamentalmente en nuestro propio esfuerzo para salir adelante,
es el camino correcto.
Estos resultados deben darnos la confianza de que el preferir
trabajar para el futuro, para el mediano y el largo plazo, será
siempre mucho más importante, mucho más valioso que trabajar
para el aplauso inmediato o para el aplauso fácil.
Eso es también lo que han hecho ustedes aquí en Hidalgo.
Durante varios años el esfuerzo del gobierno y del pueblo de
Hidalgo, nos ha permitido ir creando las bases para que la
economía de Hidalgo se transforme. Todavía la gran mayoría de
los mexicanos piensan en Hidalgo y piensan en un estado con una
economía esencialmente rural, una economía campesina. Bueno, en
realidad, esa no es ya la realidad del estado de Hidalgo.
El estado de Hidalgo es uno de los estados industriales
emergentes más dinámicos de la República Mexicana. La
economía de Hidalgo es una de las que con mayor flexibilidad se
ha venido insertando en esta nueva dinámica de participación en
los mercados internacionales.
Ya escuchábamos en los datos que nos ofrecían, tanto nuestro
amigo el presidente del Consejo Coordinador Empresarial --nuestro
amigo micro-empresario--, como nuestro amigo el representante
sindical, cómo esta nueva dinámica económica de Hidalgo está
claramente vinculada a los sectores más productivos, a los
sectores que están presentando un crecimiento más importante no
solamente en la economía de este estado, sino en la economía
del país.
He tenido el gusto en muchas de las visitas que he hecho al
estado de Hidalgo como Presidente de la República, el visitar
plantas industriales en distintos sectores, donde me encuentro
que aquí en Hidalgo tenemos plantas industriales de indiscutible
tecnología de punta, no solamente en nuestro país, sino a nivel
mundial.
Eso, naturalmente, tiene que irse, reflejando en lo que más nos
importa, que es el bienestar de la gente, y la mejor respuesta
para esas legítimas aspiraciones de bienestar de la gente
residen en el empleo; residen en tener la oportunidad de
prepararse cada vez mejor, para que a través de ese empleo más
productivo, los trabajadores y las familias puedan tener ingresos
que crecen gradualmente, pero firmemente.
Ese es el camino, amigas y amigos de Hidalgo; tenemos que seguir
actuando con toda disciplina; tenemos que seguir actuando con
toda responsabilidad; pero también tenemos que seguir
construyendo las bases que nos permitan seguir transformando la
economía de su estado.
De su parte, el Gobierno de la República está muy claro que
tiene una gran responsabilidad en ese proceso. Por una parte,
tenemos que seguir fomentando las condiciones de carácter
general, de carácter macroeconómico, como dicen los
economistas, que nos permitan que sigan fluyendo las inversiones
tanto nacionales como extranjeras, hacia nuestra economía y, por
supuesto, hacia el estado de Hidalgo.
Pero sabemos también que tenemos otra responsabilidad
fundamental, y es la responsabilidad de seguir coadyuvando al
desarrollo de la infraestructura básica que requiere el estado
de Hidalgo.
Por eso, para mí también es muy satisfactorio que
prácticamente en cada visita que me toca hacer como Presidente
de la República al estado de Hidalgo, inauguramos con el señor
Gobernador alguna obra que tiene carácter estratégico, no
solamente para la atención de las necesidades cotidianas de la
gente, sino también para el desarrollo económico del estado.
Pero, naturalmente, esta tarea no estaría completa si no nos
aplicásemos con el mayor denuedo en lo más importante, que es
nuestro capital humano, y aquí quiero, en verdad, con absoluta
sinceridad, singularizar la experiencia del estado de Hidalgo.
Hace seis años, cuando Jesús Murillo Karam se aprestaba a
asumir la responsabilidad que le había conferido el pueblo de
Hidalgo, él me visitó siendo yo Secretario de Educación y me
dijo: "Secretario, lo más penoso en Hidalgo es el rezago
educativo, y lo más importante que tengo que hacer como
Gobernador, es enfrentar ese rezago educativo". Y ya tenía
él muchas ideas muy claras y técnicamente correctas, desde el
punto de vista de la Secretaría de Educación, sobre qué tenía
que hacerse en el estado de Hidalgo para enfrentar y abatir
durante su mandato, significativamente, ese rezago educativo. Hoy
y ojalá lo hagamos en una muy pronta reunión, señor
Gobernador, porque estoy seguro que las cifras hablarán por sí
mismas.
Yo puedo decir que estos poco más de cinco años, se ha tendido
un avance en materia de educación muy significativo en el estado
de Hidalgo. Pero, además, puedo asegurar de que si no se le
hubiese dado ese impulso educativo al estado de Hidalgo, hoy esas
condiciones económicas generales que hemos descrito, hoy esas
obras de infraestructura, poco valor tendrían para quienes han
venido aquí a Hidalgo a establecer nuevas empresas.
Están viniendo industriales de otra parte de la República,
están viniendo inversionistas de Estados Unidos, de Europa, de
Asia, a invertir aquí en Hidalgo, porque saben que cuentan con
un enorme y muy valioso capital humano, que en buena medida se
explica por el esfuerzo educativo que los hidalguenses y su
gobierno han hecho en los últimos años.
Esta es una tarea que naturalmente no está terminada. Hidalgo
todavía carga con índices de pobreza, índices de rezago muy
importantes. Sabemos, el Gobierno de la República, lo sabe el
señor Gobernador y lo sabrá, seguramente el próximo gobernador
de este estado; que nos queda una tarea enorme, muy significativa
que habrá de requerir un esfuerzo muy grande de todos los
hidalguenses y habrá de requerir, también un continuado y firme
apoyo del Gobierno de la República, con el que por supuesto
pueden contar los hidalguenses durante mi mandato.
Pero que bueno, es que aquí se ha entendido también, que esta
no puede ser únicamente la tarea de un nivel de gobierno o de un
sector de la sociedad. Esta es una tarea de todos los
hidalguenses, esta es una tarea de todos los mexicanos con
indiferencia de posiciones políticas, de intereses particulares.
Esta es una tarea en la que tenemos que sumar todo nuestro
esfuerzo, porque los beneficios de esta tarea, es para todos los
hidalguenses, es para todos los mexicanos.
Y en ese sentido, quiero yo, subrayar una experiencia muy
interesante que tuve el día de ayer, en el encuentro con los
coordinadores de las fracciones parlamentarias representadas en
el Congreso de la Unión. Para mí, fue particularmente
importante percibir, en todos ellos una genuina preocupación
para que de acuerdo a sus propias ideas, de acuerdo a su propia
posición política, el sumar su contribución para que los
problemas económicos y los asuntos políticos del país, sobre
todo, los relativos al fortalecimiento de nuestra vida
democrática y republicana sean parte importante de las
soluciones que estamos buscando.
Así fue, en el aspecto económico donde quizá una de las
expresiones más relevantes que escuché en esa reunión; fue la
de un legislador de un partido distinto al mío, en la cual, él
me dijo, señor Presidente, usted tiene que tener toda la
seguridad como la debe tener todo el pueblo de México que con
independencia de nuestras situaciones y posiciones partidistas
particulares, todos y cada uno de nosotros y los legisladores que
representamos, queremos contribuir genuinamente a que México
enfrente exitosamente sus problemas económicos.
Y que en él año 2000 cuando habrá un cambio de poderes
federales, el país se encuentre en una buena circunstancia. Que
los próximos gobernantes de México reciban un país en marcha,
un país en crecimiento, un país que haya continuado la tarea de
construir las bases para que esos primeros años del Siglo XXI,
sean años de desarrollo, sean años de crecimiento, sean años
en los que el Estado Mexicano pueda ofrecer las políticas que
nos conduzcan, no solamente al progreso sino a la justicia
social.
Este es el sentido, que debemos compartir hoy, todos los
mexicanos. A nadie conviene que a México le vaya mal. Todos
seremos beneficiarios del progreso de México y por lo mismo
todos somos corresponsables de hacer las cosas que consideramos
necesarias para que México siga adelante.
Ejemplos tenemos muchos, pero uno muy valioso, que yo quiero
destacar hoy aquí, es precisamente el ejemplo que Hidalgo le da
a todos los mexicanos. Con progreso, con esfuerzo, con unidad de
propósito está logrando Hidalgo el progreso que con toda razón
demandan los hidalguenses.
Me da mucho gusto, que el Gobierno de la República sea parte de
ese esfuerzo y seguiremos trabajando como uno solo para que
Hidalgo siga saliendo adelante. Mi reconocimiento a todos
ustedes.
-oooooo-