Los Pinos, 27 de mayo de 1998.
Versión estenográfica de las palabras del presidente
Ernesto Zedillo, durante la ceremonia conmemorativa del
"Día del Politécnico", en la que hizo entrega de la
Presea "Lázaro Cárdenas", en el salón "Adolfo
López Mateos" de la residencia oficial de Los Pinos.
Muy apreciado señor ingeniero Diódoro Guerra, director
general de nuestro Instituto Politécnico Nacional;
Muy apreciados señores ex-directores generales de nuestro
Instituto;
Muy apreciado maestro Tomás Vázquez Vigil, secretario general
del Comité Ejecutivo Nacional del SNTE, sindicato al cual
pertenecemos los politécnicos;
Compañeras y compañeros politécnicos;
Señoras y señores:
Como siempre, me da mucho gusto celebrar este día con la
comunidad politécnica. Por cierto, quiero también celebrar que
el ingeniero Diódoro Guerra prefirió la educación politécnica
a la política tamaulipeca. (Aplausos). Siempre hay que tener en
la vida muy claras las prioridades, ¿eh?
Esta fecha es particularmente propicia para reafirmar los
profundos lazos de gratitud, de afecto y de orgullo que me unen a
la comunidad politécnica. En estos momentos, que exigen de los
mexicanos una muy decidida actitud en favor de la unidad, es
oportuno reavivar el espíritu nacionalista que anima a nuestra
Institución y que es uno de los legados más valiosos de su
creador: me refiero al gran presidente de México, Lázaro
Cárdenas. (Aplausos).
Como muy bien lo recordaron el señor ingeniero Jesús Avila y
nuestra compañera María del Carmen Villegas, al hablar a nombre
de los premiados, un propósito esencial en la creación del
Instituto, fue consolidar la independencia nacional mediante el
poderoso instrumento de la educación.
"La Técnica al Servicio de la Patria", dice el lema
de nuestro Instituto con palabras muy sencillas, que siempre nos
llenan de emoción. Este lema nos dice, que los politécnicos
tienen el compromiso de servir a la patria todos los días en los
callados frentes del estudio, de la investigación y del trabajo.
Los politécnicos cumplen cada día su compromiso en las
aulas, las fábricas, los campos, los hospitales, los talleres,
las oficinas, los comercios. Desde todos esos lugares donde vamos
tenazmente construyendo un mejor país, los mexicanos levantamos
una misma voz que reclama respeto a nuestras leyes y a nuestra
soberanía. Allí, en esa manifestación solidaria de unidad,
está siempre presente la voz del Instituto Politécnico
Nacional.
Desde hace ya más de seis décadas, nuestro Instituto cumple
cotidianamente con los propósitos que le dieron origen.
Nuestro Instituto ha abierto oportunidades de superación
personal para miles de mexicanos de la clase trabajadora.
Nuestro Instituto ha infundido en todos sus alumnos, los
valores que sostienen el México que juntos estamos construyendo;
valores como la honestidad, la solidaridad y la unidad; como la
democracia, la justicia y el respeto a los derechos de los
demás; valores como el amor a México, el aprecio por su gran
riqueza cultural, y el aprovechamiento racional de nuestros
recursos naturales; valores que hacen de la técnica no un fin en
sí misma, sino una herramienta indispensable para que los
mexicanos vivan con dignidad, sobre todo quienes padecen de
condiciones inaceptables de pobreza.
La comunidad politécnica puede sentirse orgullosa porque,
día con día, ha puesto su parte en la gran tarea nacional de
construir un desarrollo con justicia. Y yo, al igual que el
maestro Avila, quiero recordar que este año la ESIQUIE, la
Escuela Superior de Ingeniería Química e Industrias
Extractivas, cumple 50 años. Espero que la fiesta en honor de
San Esiquio sea mejor de lo que es tradicionalmente que, de por
sí, es bastante buena. (Aplausos). Imagínenme a mí, a los 16
años, a las tres de la mañana, en el patio de la ESIQUIE
tratando de convencer a mi hermano y a sus amigotes, que ya era
hora de irnos a la casa, el día de San Esiquio, el ritual de
cada año. (Risas).
En los últimos tres años, los politécnicos han puesto su
parte para superar los problemas económicos que hemos vivido.
Gracias a la disciplina y al esfuerzo de todos los sectores
productivos, en un tiempo relativamente corto, logramos recuperar
los empleos perdidos que sufrió el país en los primeros meses
de 1995.
Con esa disciplina y con ese esfuerzo de todos los mexicanos,
el año pasado conseguimos el mayor crecimiento del Producto
Interno Bruto en los últimos 16 años. Ahora, en este 1998,
pasamos por graves contratiempos que nos han llegado de fuera,
como la crisis en los mercados asiáticos y la baja en el precio
del petróleo y, a pesar de ello, el crecimiento de la economía
sigue adelante.
Este es un síntoma alentador y es la razón por la que he
insistido y seguiré insistiendo en la importancia de afianzar
las condiciones para ese crecimiento, condiciones como la
disciplina fiscal y monetaria, la lucha contra la inflación, el
fomento del ahorro interno, la promoción de la inversión
productiva, el cambio estructural para ser más productivos y
mejores en la competencia.
Condiciones como contar con un sistema financiero sólido,
adecuadamente regulado y supervisado; condiciones como una
inversión creciente en la formación de nuestro recurso más
valioso, que es el recurso humano. Por eso, es tan importante la
inversión en la educación de los niños y los jóvenes.
La cobertura de nuestro sistema educativo es ahora la mayor
que hemos tenido en nuestra historia. En particular, la
matrícula en las instituciones de educación superior en el
nivel de licenciatura es de un millón 580 mil estudiantes, lo
que representa 230 mil más que hace tres años.
La gran mayoría de estos jóvenes asisten a instituciones
públicas como el Instituto Politécnico Nacional, por ello, es
muy satisfactorio escuchar el trabajo que se está realizando en
el Instituto, para lograr aspectos tan importantes con una mayor
eficiencia, determinante para elevar la calidad del personal
docente y mejorar sus condiciones de trabajo, para respaldar a
los alumnos de escasos recursos y buen aprovechamiento, y para
apoyar el desempeño académico de todos los estudiantes.
Es muy satisfactorio, escuchar que se siguen haciendo
esfuerzos para vincular más estrechamente al Instituto con las
actividades productivas del país, y que siga fortaleciéndose la
investigación científica y tecnológica con investigadores del
más alto nivel.
Bien asentado sobre una rica tradición de excelencia
académica y servicio a la nación, el Politécnico se prepara
también para el futuro, incorporando tecnologías modernas a
todas sus actividades. Todo ello, muestra a un Instituto
Politécnico Nacional muy activo, con visión de futuro y con la
voluntad inquebrantable de servir cada vez mejor al desarrollo
nacional.
Por eso, en este Día del Politécnico, les reitero que el
Gobierno de la República tiene un firme compromiso con la
educación superior y, de manera singular, con el Instituto
Politécnico Nacional.
En este día especial para todos nosotros, los felicito muy
calurosamente.
Felicito a su director general por su trabajo eficaz, y
también --y esto de manera muy señalada-- quiero felicitar a
quienes hoy han recibido la máxima distinción de nuestro
Instituto Politécnico Nacional: la medalla Lázaro Cárdenas.
En verdad, detrás de cada uno de los premiados, detrás de
cada uno de estos premios hay un gran esfuerzo y, sobre todo, hay
un gran ejemplo para nosotros los politécnicos y diría que para
todos los mexicanos. Por eso, muchas felicidades, Mi
reconocimiento como Presidente y como politécnico.
Este reconocimiento al mérito Politécnico, comprueba la
capacidad de nuestro Instituto para cumplir con su ideal de
servicio a la nación y refrenda el afán de alcanzar los mayores
niveles de excelencia.
Los tiempos nuevos exigen nuevos conocimientos, nuevas
capacidades y nuevas destrezas, y la comunidad de nuestro
Instituto está preparándose a conciencia para dar respuesta a
los nuevos retos y para aprovechar las nuevas oportunidades que
traerá el siglo XXI.
Estoy seguro que la comunidad politécnica seguirá impulsando
los altos ideales de sus fundadores. Por supuesto, de don Lázaro
Cárdenas, pero también del ingeniero Juan de Dios Batiz, de
Luis Enrique Erro y de Wilfrido Massieu.
Esa continuidad en el tiempo, ese apoyarse en nuestra historia
como aquí se ha expresado, nos alimenta, nos alienta, nos da el
vigor necesario para seguir construyendo de cara al futuro el
México fuerte y próspero en que queremos vivir.
Los convoco a seguir participando en esta enorme tarea con la
responsabilidad, el entusiasmo y el patriotismo con que siempre
lo hemos hecho los politécnicos.
Compañeras y compañeros politécnicos; señoras y señores:
una larga y sentida aspiración de todos los mexicanos ha sido
vivir en una plena democracia. Por eso, ha sido tan satisfactorio
que los mexicanos hayamos dado pasos claros, firmes y
sustantivos, para llegar a la normalidad democrática que hoy ya
estamos viviendo. Ese ha sido justamente el propósito medular de
las reformas que los mexicanos hemos emprendido y hemos
conseguido en los últimos años.
Los mexicanos sabemos que la democracia no comienza ni acaba
en las elecciones y que no se construye sólo con reformas. La
democracia se construye y se fortalece cada día, y requiere del
compromiso y la participación de todos; se construye y se
fortalece inculcando, practicando y extendiendo una auténtica
cultura de respeto, de diálogo y de responsabilidad.
Un paso fundamental para afianzar la normalidad democrática,
es edificar una relación madura, constructiva y útil al país,
entre los Poderes Ejecutivo y Legislativo. Esa relación debe
estar fundada en el respeto mutuo, en la observancia de las
atribuciones que la Constitución otorga a cada poder y en
corresponsabilidad efectiva y eficaz.
Esa relación es esencial para que cada uno, en lo personal, y
cada poder, en su ámbito específico, cumplan el mandato popular
conferido por la ciudadanía. De ahí que es en verdad muy
satisfactorio que ayer por la tarde hayamos celebrado aquí en la
residencia oficial de Los Pinos, una reunión con todos los
coordinadores parlamentarios de la LVII Legislatura al Congreso
de la Unión.
Como ustedes saben, es habitual que los Secretarios del
despacho del Poder Ejecutivo y otros funcionarios de las
dependencias federales se reúnan y, por cierto, muy
frecuentemente con los señores legisladores. De hecho, desde que
se instaló la actual Legislatura, el primero de septiembre
pasado, se han celebrado más de mil 770 reuniones de
funcionarios del Ejecutivo Federal, bien sea en comparecencias
ante el pleno, ante comisiones, subcomisiones o en otras sesiones
de trabajo.
Ello da cuenta de una permanente comunicación entre los dos
Poderes, que ahora se fortalece significativamente con el
contacto directo entre un servidor y los coordinadores de todos
los grupos parlamentarios, tanto en la Cámara de Senadores como
en la Cámara de Diputados.
Deseo subrayar que la reunión de ayer en la tarde, se
caracterizó por un claro ánimo de fortalecer la relación entre
los dos poderes en un marco de respeto mutuo y de voluntad de
cooperación. En este sentido, y lo hago aquí en confianza con
mis amigos politécnicos, resulta muy alentador que se haya
convenido una agenda con los temas que se resolverán en los
periodos de sesiones del Poder Legislativo.
Resulta particularmente alentador porque eso fortalece a la
República, que hayamos convenido en un principio fundamental, el
principio de que esa agenda debe ser incluyente y equilibrada; es
decir, que en esa agenda se atienda los temas de interés del
Poder Ejecutivo Federal, pero que también se atiendan los temas
de interés de los distintos grupos parlamentarios.
Para mí es particularmente alentador, que los legisladores
hayan sido receptivos respecto a una serie de temas, en los
cuales el Ejecutivo Federal está especialmente interesado. La
agenda, el listado de estos temas que se dieron a conocer anoche
en un comunicado ante los medios de comunicación, ciertamente
incluyen temas de interés para el Legislativo, interés que un
servidor comparte, pero también, y esto en mérito a los
señores legisladores, se han recogido los temas de mayor
interés para el Poder Ejecutivo Federal.
De hecho, durante la reunión que celebramos, un servidor tuvo
la oportunidad de explicar con todo detalle, y con toda la
atención de los señores representantes de los legisladores y
los coordinadores de las fracciones parlamentarias, las razones
por las cuales el Ejecutivo Federal le atribuye la mayor
importancia a varios de esos temas.
Tuve la oportunidad de explicar a los señores legisladores la
relevancia que para el presente y futuro de nuestra economía
tiene el que sean abordados, a la brevedad posible, temas
fundamentales como la reforma a nuestro sistema financiero.
Expliqué a los señores legisladores, que el propósito
fundamental de esas iniciativas que hace algunas semanas sometí
a la consideración del Congreso en materia financiera, es
precisamente el poder construir las bases jurídicas e
institucionales que nos permitan contar con un sistema financiero
que realmente coadyuve al desarrollo del país.
Y esto es importante aclararlo porque, hoy, en la información
hay una cierta confusión en el sentido de que no se abordó el
tema de las iniciativas financieras propuestas por el Ejecutivo
Federal hace algunas semanas.
Precisamente, el primer tema que se señala en el comunicado
del día de ayer, en materia económica, es el del sistema
financiero y esto quiere decir que los legisladores han
reconocido la importancia que tiene que a la brevedad podamos
avanzar en los trabajos que nos permitan que el Congreso de la
Unión pueda considerar, pueda enriquecer, pueda debatir y en su
caso, si así lo desea el Legislativo, aprobar las iniciativas o
las iniciativas mejoradas y reformadas del Ejecutivo en esta
materia.
También fue muy satisfactorio para mí, que haya habido una
enorme receptividad y comprensión por parte de los legisladores
acerca de la importancia que guarda el tema de seguridad y de
justicia.
Expliqué a los señores legisladores que un clamor de todos
los grupos sociales, de todos los sectores, es precisamente el
relativo al problema de seguridad y de la eficacia de los
mecanismos de procuración e impartición de justicia, que hoy en
día estamos viviendo en nuestros país.
Y también fue muy satisfactorio percibir la sensibilidad y la
receptividad de los legisladores hacía el tema muy importante
para todos los mexicanos, de cultura y derechos indígenas.
Discutimos y analizamos con amplitud, que el propósito
fundamental de esta reforma es atender el problema de las
comunidades indígenas de nuestro país. Y como una parte muy
importante contribuir al proceso que nos lleve realmente a la
reconciliación y al desarrollo en el estado de Chiapas.
Quiero expresar mi reconocimiento a los señores legisladores,
considero que la reunión del día de ayer nos abre un nuevo y
más amplio camino: el camino del diálogo pero también el
camino de los acuerdos, el camino del entendimiento. De hecho en
la reunión que tuvimos, y esto es uno de los puntos que queda
reflejado en el documento dado a conocer el día de ayer, se
tomó el acuerdo de que en la medida en que podamos avanzar en
las negociaciones correspondientes y que se puedan, por lo mismo,
construir los dictámenes correspondientes a estas iniciativas,
sería factible y de hecho reconocimos que sería muy deseable
que el Congreso de la Unión convocase a través de la Comisión
Permanente a un periodo extraordinario de sesiones.
Esto significa que en los en los próximos días el Ejecutivo
estará a disposición del Legislativo para proveer toda la
información para llevar a cabo las negociaciones que sean
pertinentes, sobre todo, para que los legisladores atendiendo su
propio punto de vista puedan enriquecer las iniciativas del
Legislativo y podamos desahogar asuntos fundamentales para la
vida de la República, donde, ciertamente, se contemplan los
asuntos en materia financiera que el Ejecutivo Federal ha puesto
a consideración del Congreso hace algunas semanas.
Tengo entera confianza en que el fortalecimiento de la
relación entre los poderes Ejecutivo y Legislativo es bueno para
la democracia, es bueno para la gobernabilidad sólida y
republicana y, sobre todo, ese diálogo, esa relación, es buena
para México. Y también tengo entera confianza en que todo lo
que contribuya a edificar una nueva cultura política de
responsabilidad, es bueno para generar la certidumbre y la
confianza que exigen los mexicanos.
Es bueno para una convivencia respetuosa, armónica y
productiva y, es bueno para erigir el mejor porvenir de México.
Ese porvenir demanda que cada uno en la esfera de sus actividades
cumpla su tarea y le cumpla a México.
Estoy seguro de que cada uno de ustedes y cada miembro de la
comunidad politécnica seguirá cumpliendo su tarea y le
seguirá, por lo mismo, cumpliendo a México.
Felicidades.
-oooooo-