México, D.F., 3 de noviembre del año 2000.

Versión estenográfica de las palabras del presidente Ernesto Zedillo, durante la comida que en compañía de su esposa, señora Nilda Patricia Velasco de Zedillo, ofreció en honor de Su Majestad la Reina Sofía de España, en el Castillo de Chapultepec, de esta ciudad.

Su Majestad Doña Sofía, Reina de España;
Señor ministro de Relaciones Exteriores de España, señor Josep Piqué;
Señor Presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República;
Señor Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados del Honorable Congreso de la Unión;
Señor Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación;
Señoras y señores:

Para el pueblo y para el Gobierno de México es motivo de gran alegría que la Reina Sofía de España visite nuevamente nuestro país.

Quiero aprovechar su presencia para expresar, por su conducto, el saludo más afectuoso y el recuerdo más cálido del pueblo y el Gobierno de México al Rey Juan Carlos I.

La visita de la Reina Sofía de España resalta la entrañable amistad que une a nuestros países y que se refleja en que hoy nuestras relaciones son más amplias, más diversificadas y más sólidas que nunca.

España y México compartimos profundas raíces históricas y culturales. A partir de ellas coincidimos en un mismo afán de desarrollo y bienestar para nuestros pueblos; en una misma voluntad para llevar la cooperación entre nuestras naciones a un nivel cada día mayor.

En los últimos años nuestros lazos fraternales se han fortalecido con la visita a México de los Reyes de España, en ocasión del Primer Congreso de la Lengua Española, con la visita del Príncipe de Asturias, con la presencia en nuestro país del Presidente del Gobierno Español y más recientemente de su distinguida esposa, doña Ana Botella.

Nuestros lazos se han estrechado, asimismo, con la amabilísima hospitalidad con la que, como Mandatario del pueblo mexicano, he sido recibido por el pueblo y las autoridades de España.

México tiene muy presente la voluntad firme y activa con la que España encabezó dentro de la Unión Europea, el apoyo a las negociaciones para suscribir, primero, un amplio Acuerdo de Concertación Política, Asociación Económica y Cooperación, y posteriormente su componente comercial que ahora significa el libre comercio entre nuestro país y la propia Unión.

La plena entrada en vigor del Acuerdo nos da nuevos motivos para sumar esfuerzos a partir del gran potencial productivo de nuestras economías y de nuestras antiguas afinidades. Una de estas afinidades cada vez más arraigada y más vital es la vocación por la democracia.

México como España y como los países de la Unión Europea, tiene la honda convicción de que la democracia es el único sistema político que garantiza las libertades de todos y que promueve oportunidades para todos.

Por eso, México no puede dejar de condenar, con la mayor energía, los actos de violencia que como los recientes atentados perpetrados en diversos lugares de España, cobran vidas inocentes, desgarran familias y enlutan a toda la Nación española.

Los mexicanos expresamos nuestra profunda y sincera solidaridad con el pueblo y el Gobierno de España, y reafirmamos nuestra certeza de que la democracia ofrece vías legítimas, amplias y suficientes para resolver cualquier diferendo respetando el derecho de cada uno y la convivencia de todos.

Así como hoy nos unen con España el ideal y la práctica de la democracia, a lo largo de la historia nuestros vínculos han alcanzado una profundidad que se manifiesta en nuestra lengua, permea nuestra cultura y que llega a nuestro corazón.

En un mundo que los mexicanos deseamos mejor integrado y más justo para todos los pueblos de la tierra, España y México serán siempre más, mucho más que socios comerciales.

De ahí la importancia de que sigamos reafirmando nuestras afinidades culturales mediante un intercambio cada vez más intenso y frecuente.

Un intercambio del que la exposición que hoy hemos inaugurado, en compañía de la Reina Sofía, es un ejemplo sobresaliente.

Los mexicanos agradecemos cumplidamente al Gobierno español y, en particular, a los reyes de España el que esta extraordinaria, espléndida exposición se haya montado en nuestro país.

La Exposición "El Mundo de Carlos V", ese gran hombre del Renacimiento, es una muestra espléndida sobre la riqueza cultural de España en el siglo XVI.

Como parte de esa riqueza es también una muestra de cómo se fue construyendo Iberoamérica, de cómo se fueron tendiendo los puentes culturales entre España y México, de cómo nació el México mestizo y singular que hoy somos.

Imaginar el futuro, construir un porvenir donde logremos anular la violencia y los fanatismos, el hambre y la ignorancia, la pobreza y la enfermedad, nos exige conservar viva la memoria de nuestro pasado.

Como lo dijo Carlos Fuentes ante los reyes de España, en Alcalá de Henares, al recibir el Premio Cervantes: "sin nuestra memoria, que es el verdadero nombre del porvenir, no tenemos un presente vivo".

La exposición que motiva la presencia en México de la Reina Sofía de España es un ejercicio de la memoria y la imaginación que contribuye a mantener la vigencia de nuestro pasado común.

Un pasado complejo y a veces doloroso, pero siempre espléndido, siempre aleccionador, siempre nuestro.

Un pasado que nos explica y nos proyecta vigorosamente hacia la nueva era que comienza.

Nuestro poeta Octavio Paz también al recibir, hace ya casi 20 años, el Premio Cervantes, recordaba que en el pasado común, español e hispanoamericano, existían usos, costumbres e instituciones que son manantiales de libertad y recomendaba reconciliar esas tradiciones con el pensamiento político moderno.

Afortunadamente antes de morir Paz pudo comprobar que en México como en España, la libertad ha florecido gracias a que esta condición de tradición y modernidad es hoy una realidad palpable.

Sobre esta base, con la memoria viva de nuestras afinidades y nuestras diferencias, y con la seguridad de que nuestros pueblos sabrán siempre encontrar caminos de unidad, amistad y fraternidad, quiero proponer un brindis:

Que brindemos por la salud y la felicidad de los reyes de España, Juan Carlos I y Doña Sofía.

Que brindemos por la prosperidad y la concordia del noble pueblo español.

Que brindemos porque en el siglo que comienza sigan creciendo y fortaleciéndose la amistad fraternal, el entendimiento y la cooperación entre España y México.

¡Salud!

 

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