Catemaco, Veracruz, 23 de noviembre de 1998.
Versión estenográfica de las palabras del presidente Ernesto Zedillo, durante la Declaratoria de la Reserva de la Biosfera de Los Tuxtlas, en el predio "La Jungla", de este municipio.
Muy apreciado señor gobernador del estado de Veracruz, amigo
Patricio Chirinos;
Señoras y señores:
Este es un día en el que tenemos, por lo menos, que hacer dos cosas: uno, quitarnos todo el tiempo que ha pasado para que llegara este día; y la otra cosa, pues celebrar que ha llegado este día.
Quiero decirles que aunque no soy biólogo, y soy economista, estoy muy contento por esto.
En verdad, gracias a mis amigos biólogos; pero sobre todo, gracias a esa nueva conciencia que se ha venido desarrollando en la sociedad mexicana y que afortunadamente, es una conciencia que ha sido transmitida de manera muy eficaz a nosotros los gobernantes.
Sé muy bien lo que vale este acto; este acto que conjuga una historia que ha contado de manera muy sucinta Pepe Sarukhán.
Esta historia, que conjuga muchos esfuerzos, notables esfuerzos; estudios que poco a poco fueron generando esa necesaria persuasión que yo no entiendo cómo se requería esa persuasión. Basta con estar en este sitio para entender por qué se le debe proteger; pero, sin embargo, existieron y siguen existiendo, por fortuna, esos estudios, esas luchas, esos afanes, y ha existido, por supuesto, la participación de muchas instituciones, de muchas organizaciones, empezando, como ya lo describía el doctor Sarukhán, nuestra Universidad Nacional, los investigadores que de ella vinieron aquí a trabajar, a investigar; pero también las comunidades, otras organizaciones civiles y recientemente el gobierno del estado.
Uno de los proyectos, uno de los más importantes proyectos que el señor Gobernador y yo nos comprometimos recíprocamente a cumplir antes del término de su mandato, es precisamente éste: el de la Declaración de la Reserva de la Biosfera de Los Tuxtlas. Pero era algo que nosotros queríamos que no fuera únicamente una declaratoria --de suyo importante, pero que considerábamos que no sería suficiente-- queríamos hacer algo más.
Y desde la primera vez que hablamos --él como Gobernador, y yo como Presidente de la República-- de este proyecto, con Julia Carabias también, pues hablábamos de la necesidad de tener núcleos en esta gran reserva; núcleos en donde pudiéramos tener toda la capacidad no solamente de vigilancia, sino de mostrarle al resto de la reserva, al resto de las comunidades en la reserva, que sí es posible tener un desarrollo sustentable.
Y hoy, además de publicar el Decreto que declara la Reserva de la Biosfera, estamos llevando a cabo los actos necesarios de expropiación para asegurarnos que existe esa reserva-núcleo, que se acompaña de otras dos reservas-núcleo: una, en la cual ya tenemos total control sobre la propiedad de la tierra, gracias a los actos de expropiación del Gobierno Federal y del gobierno del estado.
Esperemos que en el futuro podamos hacer lo necesario para asegurarnos que en las otras reservas-núcleo no haya ningún margen de duda de que habrán de ser manejadas como tal. Tenemos, sin embargo, confianza de que sus actuales dueños y posesionarios habrán de participar con el mismo compromiso.
Y, además, pues estamos tomando dentro de este decreto una serie de compromisos que son sumamente importantes, y yo quiero subrayarlo, porque veo este acto, cierto, como el fin de un proceso, pero como el principio de otro que es, ciertamente, más importante.
Un proceso en el cual todos estamos asumiendo compromisos muy claros y muy firmes; pero, sobre todo, la autoridad está asumiendo de cara a los mexicanos --y yo diría de cara a la humanidad-- pues una serie de compromisos que habrán de garantizarnos el éxito de este gran proyecto.
Si ustedes me lo permiten, yo quisiera repasar algunos de estos puntos, porque luego tengo la sospecha de que nadie lee el Diario Oficial de la Federación --a mí también a veces no me gusta leerlo-- pero en este caso creo que es muy grato repasar cuáles son esos compromisos, esos actos de autoridad que tendremos que llevar a cabo a partir de ahora.
Aquí dice claramente que la SEMARNAP deberá llevar a cabo la concertación de acciones con los sectores social y privado, entre otros, para los siguientes propósitos:
Ponerse de acuerdo sobre los mecanismos de administración y protección, y manejo de la Reserva de la Biosfera, esto, con el gobierno estatal y los municipios; la coordinación de las políticas federales en la Biosfera; la determinación de acciones para el ordenamiento ecológico, territorial.
Y lo que sigue es muy importante:
La autoridad queda comprometida para elaborar un programa de manejo. Esto no es poca cosa, porque de nada nos serviría tener la reserva si no tenemos claramente establecidas las reglas: el qué, el cómo, incluso el cuándo, actuar, operar, manejar la reserva.
Y de esta manera, en este decreto se dice claramente que la SEMARNAP, en un plazo razonable --y no le quiero preguntar en esta ocasión a Julia ¿en qué plazo exactamente?, porque siempre la hago quedar mal-- en realidad, no ponemos plazo, porque este programa de manejo, tiene que ser resultado de una amplia deliberación, de una amplia consulta.
No podemos ignorar a las comunidades. No podemos ignorar a las organizaciones que están participando de alguna manera en esta nueva reserva ecológica.
En tal virtud, el programa de manejo tiene que ser fundamentalmente producto de un gran acuerdo; un acuerdo que yo, como Presidente de la República, pues espero que se logre lo más pronto posible.
Además de ese programa de manejo, que tiene una serie de elementos fundamentales, pues hay otras cosas que quedan claramente estipuladas en este decreto:
Queda estipulado que en la Reserva de la Biosfera en Los Tuxtlas, no podrá autorizarse la fundación de nuevos centros de población; ni la urbanización de tierras ejidales que no estén consideradas en los planes de desarrollo urbano municipales vigentes, incluidas las zonas de preservación ecológica de los centros de población.
Queda también establecido que los propietarios y poseedores de inmuebles o titulares de otros derechos sobre tierras, aguas y bosques, que se encuentran dentro de la superficie de la Reserva de la Biosfera de Los Tuxtlas, estarán obligados a conservar el área, conforme a las disposiciones que emita la propia SEMARNAP.
Y creo que esto, pues también es importante con la finalidad de fomentar la conservación, preservación y aprovechamiento sustentable de los recursos naturales, en particular, de las especies endémicas, raras, amenazadas o en peligro de extinción.
La SEMARNAP, y con base en estudios técnicos y socioeconómicos, podrá establecer vedas de flora y fauna; y, en su caso, promoverá lo conducente para el establecimiento de las correspondientes en materia forestal y de agua.
Así pues, hay una serie de estipulaciones que son muy precisas, que no se prestan a ambigüedades. Y ahora corresponde a la autoridad, corresponde a nosotros, asegurarnos que estas disposiciones sean debidamente cumplidas.
Pero a mí me da mucha tranquilidad que no estaremos trabajando únicamente las autoridades. En este esfuerzo --como la ha habido hasta ahora-- habrá una gran participación social. Ya veíamos ahora cómo el Gobierno de la República se desprende de la propiedad, de terrenos que fueron expropiados para entregarlos al gobierno del estado; pero, a su vez, el gobierno del estado se compromete a trabajar con una asociación donde participan instituciones académicas, instituciones civiles, y que serán los custodios de esta selva.
Estoy convencido que este es el modelo adecuado; un modelo en el cual la fuerza de la autoridad, la visión del Estado, es indispensable. Pero un modelo también, en el cual resulta indispensable la participación de las comunidades, la participación de las instituciones académicas, la participación de las instituciones civiles, pero, sobre todo, la participación de las personas. De las personas que quieren esta tierra, que quieren esta selva, que saben lo que vale, no solamente para los mexicanos, sino para toda la humanidad.
Así, pues quiero decirles que hoy estamos empezando. Yo confío en que en unos años, nos demos cuenta con toda claridad que este esfuerzo ha valido la pena. Yo, desde ahora, estoy convencido y, al igual que Pepe Sarukhán, soy optimista.
Muchas gracias.
-oooooo-