Ahome, Sinaloa, 5 de octubre de 1998.

Versión estenográfica de las palabras del presidente Ernesto Zedillo, en la Reunión de Trabajo sobre la Reconstrucción de la Zona Afectada por el Huracán "Isis" en la sala del aeropuerto internacional de Los Mochis, de este municipio.

Muy apreciado señor Gobernador de Sinaloa;
Muy apreciados representantes de los Poderes Legislativo y Judicial del Estado;
Señor Presidente municipal de Ahome;
Señoras y señores:

Me da mucho gusto estar nuevamente en este querido estado de Sinaloa, en esta ocasión en la región norte.

El señor Gobernador y un servidor acordamos, cuando estábamos planeando esta gira hace unos días, que en el primer acto haríamos una evaluación de los daños provocados por el huracán "Isis", en los primeros días de septiembre, así como de las tareas que, de manera conjunta, hemos venido realizando los tres órdenes de Gobierno para enfrentar estas circunstancias.

Quiero decirles, antes que nada, que yo lamento que estos hechos difíciles hayan coincidido exactamente con mi ausencia del país, en la Reunión del Grupo de Río, que se celebró en la ciudad de Panamá, repito, exactamente en la fecha en que los daños del huracán se estaban presentando.

A pesar de esa circunstancia, desde el primer momento me mantuve en contacto directo con el señor Gobernador e instruí al secretario de Gobernación, al licenciado Francisco Labastida, para que coordinase la acción federal en mi ausencia, e incluso se hiciera presente aquí en el estado, para que, trabajando con el señor Gobernador, se pudiesen tomar las medidas que las circunstancias dictaban.

Estuve enterado de que el fenómeno estaba provocando inundaciones, estaba provocando destrucción en la infraestructura y en las viviendas, así como daños en la agricultura en diversos municipios del norte de Sinaloa.

Ustedes saben que este huracán también afectó a otros estados de la República como Colima, Jalisco, Nayarit y, sobre todo, Baja California Sur.

Desde el primer momento, aún antes de que "Isis" dejara de ser tormenta para convertirse en huracán, se instruyó, a solicitud del señor Gobernador, que el Ejército y la Marina tomaran medidas preventivas, y se pusieran en marcha los programas de auxilio necesarios para apoyar a la población afectada.

Fue, para mí, un alivio el saber también, que desde el primer momento las autoridades civiles del estado mantuvieron informada a la población sobre la evolución del fenómeno y que muy temprano también entraron en acción los comités de protección civil estatales y municipales.

Se me informó en aquel momento, como ahora lo ha reiterado el señor Gobernador, que si bien desde el día 3 ya se había disipado el huracán, los daños los dejó en más de 400 comunidades, en los municipios que ya señalaba el señor Gobernador.

Por supuesto, en estas circunstancias lo primero que tenemos que lamentar, por lo irreparable que ello resulta, es la pérdida de vidas humanas, y yo quiero, pues, enviar desde aquí mis condolencias a las familias de las 11 personas que fallecieron por las circunstancias que conocemos.

Como ya lo decía el señor Gobernador, el Plan DN-III entró de inmediato, en efecto, realizando operaciones de evacuación, la más importante de ellas en Estación Acatitla, en el municipio de Angostura, donde se evacuaron cerca de 100 personas que fueron trasladadas al poblado de Acatitla de Castro.

Bajo la responsabilidad del Ejército se establecieron 10 albergues en la zona afectada, que llegaron a tener, en el momento de más necesidad, más de 4 mil 300 personas alojadas. Y se me ha informado que estas personas recibieron oportunamente agua potable, alimentación, cobijo y atención médica.

Por su parte, la Marina se aseguró de que las embarcaciones civiles fuesen protegidas de los vientos del huracán y prestó, además, asistencia médica en diversos poblados costeros.

Mientras, los hogares en las comunidades más afectadas estuvieron vacíos, ya fuera preventivamente o por estar inundados. Tanto el Ejército como la Marina realizaron labores de vigilancia para proteger el patrimonio de las familias afectadas.

Por otra parte, sé que se coordinaron muy bien el DIF nacional, el DIF estatal y los DIF municipales, para atender a la población afectada en 314 comunidades urbanas y rurales; atendieron hasta 17 albergues; proporcionaron apoyos a más de 24 mil familias; distribuyeron despensas, alimentos a granel, láminas para reposición de techos y prestaron servicios médicos.

Entre la población apoyada en los albergues, hay que mencionar, estuvieron los afectados por inundaciones, incluso en colonias populares de Culiacán.

Se me ha informado, que en 173 localidades se presentaron daños en los sistemas de agua potable. Para apoyar a sus pobladores, la Comisión Nacional del Agua distribuyó en dichos lugares 6 millones de litros de agua en "pipas" y cerca de medio millón de litros embotellados.

A la fecha, 171 de las 173 localidades ya cuentan con el servicio de agua potable, y se están realizando los trabajos de reposición en dos pozos para las dos comunidades restantes.

Para atender la salud de toda la población en la región afectada por el huracán, se movilizó personal de todas las instituciones públicas de Salud.

Más de 650 trabajadores, incluidos 226 eventuales, contratados por el gobierno estatal y Federal, rastrearon activamente casos de enfermedades transmisibles, establecieron cercos epidemiológicos, vigilaron la condición sanitaria del agua y de los alimentos, otorgaron consultas médicas y fumigaron zonas en las que podrían reproducirse intensamente moscos.

De este modo, se protegió a una población de más de 130 mil habitantes, de 90 localidades y colonias, de 10 municipios; se atendieron directamente más de 25 mil viviendas; se desinfectaron más de 6 mil 600 letrinas; se hicieron cerca de 100 mil aplicaciones de larvicidas y se rociaron casi 4 mil hectáreas para combatir la reproducción de moscos.

Con este mismo propósito, se eliminaron más de 850 toneladas de desechos susceptibles de albergar larvas de moscos.

De esta manera, se evitaron brotes epidémicos y podemos decir, con satisfacción, que nadie falleció por falta de atención médica.

Por lo que hace a los daños en la infraestructura, el huracán dañó líneas de transmisión de energía eléctrica, dejando sin servicio a más de 120 mil usuarios del municipio de Ahome, que habitan en 420 poblaciones, tanto de zonas urbanas como rurales.

Para el día tres, es decir, 24 horas después del paso del huracán, se había restablecido el servicio para casi 70 por ciento de dicha población. A las 48 horas, 96 por ciento de las zonas urbanas contaban nuevamente con el servicio, y 64 por ciento en las zonas rurales. A los seis días, se había restablecido el servicio por completo.

En carreteras federales sólo se presentaron dos cortes --en la que va de Culiacán a Mochis--, en los dos casos, la circulación se restableció en forma normal, 48 horas después.

Otras interrupciones que ocurrieron en esta vía, no implicaron daños severos en la infraestructura, por lo que también se reanudó la circulación rápidamente.

Los daños en los caminos rurales de la zona serrana, principalmente de los municipios de Badiraguato y Mocorito, fueron mayores. En ellos ocurrieron deslaves de terraplenes, erosiones en la superficie de rodamiento, derrumbes y daños en los drenajes.

En total, fueron afectados en diversos grados 454 kilómetros de 52 caminos. Para su reparación, se reforzó el Programa de Empleo Temporal, con el que de manera normal, se atienden los caminos rurales. A la fecha, se han reparado ya 224 kilómetros de 29 caminos. Con estos trabajos, se ha dado empleo temporal a miembros de 800 familias.

También las vías de ferrocarril sufrieron diversos daños. En la vía de Nogales a Guadalajara, en el tramo de Sufragio a Bamoa, se registraron deslaves en 665 metros, en cuatro puentes y en tres alcantarillas. La empresa concesionaria restableció por completo la circulación a partir del 14 de septiembre.

En la vía de Los Mochis a Chihuahua, en el tramo de Sufragio al límite con el estado de Chihuahua, se presentaron derrumbes de rocas y tierra, así como deslaves en tres tramos, con una longitud de 164 metros y un puente se derrumbó. En esta línea, el tráfico quedó restablecido desde el 19 de septiembre.

Por fortuna, no se sufrieron daños significativos ni en los aeropuertos ni en los puertos marítimos.

Uno de los daños que más preocupan a las autoridades de los tres órdenes de Gobierno, es el que sufrieron las viviendas de alrededor de mil 500 familias, en 106 localidades.

Actualmente, estamos ya trabajando con el gobierno del estado; hemos hecho una provisión adecuada de recursos para apoyar a estas familias en la reparación de sus hogares, incluyendo aquellos casos donde será necesaria la reconstrucción completa.

En cuanto a las escuelas, por fortuna sólo se registraron daños menores, la mayoría de los cuales ya han sido reparados, y los que quedan están por concluirse.

Por las lluvias, en 154 escuelas de nivel básico y en 9 de nivel medio superior, se suspendieron clases por tres días, y por siete, en las zonas bajas de Angostura, Guasave y Salvador Alvarado, donde el servicio se regularizó a partir del 9 de septiembre.

Desde que el huracán se dispersó, el Ejército, así como personal de dependencias de los tres órdenes de Gobierno, participaron en la remoción de escombros y en acciones de limpieza. Para este fin como para la reparación de viviendas, de guarniciones y banquetas, se cuenta con un fondo especial de ayuda mediante el cual se están creando empleos temporales.

En el campo de la región afectada por el huracán, la infraestructura hidráulica para riego sufrió diversos daños. Asimismo, fueron afectados 200 bordes para abrevadero, 100 kilómetros de cercos perimetrales y divisorios, 60 corrales y 20 cobertizos.

La rehabilitación de la infraestructura hidro-agrícola se inició de inmediato. A la fecha, se tiene un avance de 62 por ciento y se estima que si las lluvias lo permiten, el día 15 de este mes se terminarán los trabajos correspondientes a la red de canales, y el 30, a los que se realizan en la red de drenaje.

En conjunto, como ya lo mencionaba el señor Gobernador, las labores de auxilio y de reconstrucción tendrán un costo aproximado de 175 millones de pesos, de los cuales 172 ya han sido autorizados, que es lo que mencionaba el señor Gobernador. Se está trabajando en la autorización de los tres restantes y, de hecho, como él también lo decía, cerca del 60 por ciento de esos recursos ya se han ejercido.

De los 172 millones, 94 por ciento corresponde a recursos federales y el resto son estatales.

Señor Gobernador, amigas, amigos de Sinaloa:

La actual temporada de lluvias, ha sido una de las más copiosas de las que tenemos memoria en toda la República; muchos estados y el Distrito Federal han sido afectados en distintos grados. El caso más grave, como ustedes saben, ha sido el de la Sierra Madre del sur de Chiapas y de la costa de Chiapas.

Los daños producidos por las lluvias, por el desbordamiento de ríos y de arroyos, son un aviso claro de que es necesario analizar y revisar con mucho cuidado el patrón de asentamientos de la población. El crecimiento de la misma, en los últimos 30 años, ha llevado a que muchas personas se asienten en zonas de riesgo.
Como parte del desarrollo de nuestro Sistema Nacional de Protección Civil, será necesario emprender la reubicación de muchas familias, así como la protección de lugares expuestos a inundaciones, mediante diversas obras de infraestructura.

También hemos visto como la deforestación ha sido causante de fuertes deslaves, que han provocado tragedias con las lluvias y que han azolvado los cauces de muchos ríos, haciendo que sea más fácil su desbordamiento. De este modo, la pérdida de bosques ha convertido en riesgosos algunos lugares que originalmente no lo eran.

De acuerdo con los gobiernos estatales y municipales, el Gobierno de la República se ha propuesto diseñar y poner en acción instrumentos para orientar el asentamiento de la población conforme a ésta sigua creciendo. Ese es uno de los retos que tenemos para los próximos años, pero que tenemos que empezar a resolver desde ahora.

En este marco, sin embargo, la capacidad de respuesta de las instituciones federales, y de los estados y municipios, nos demuestra que México tiene hoy un Sistema de Protección Civil eficaz, como no lo tenía hasta hace pocos años.

En Sinaloa, como en el resto de los estados que han registrado daños por la fuerza de los fenómenos naturales, el personal de nuestras instituciones se ha movilizado y ha actuado con rapidez, y con eficacia.

Quiero por ello, dejar testimonio de reconocimiento y agradecimiento a nuestros soldados y marinos; a los trabajadores electricistas; a los camineros y trabajadores ferrocarrileros; al personal de la Comisión Nacional del Agua; al personal de las instituciones de salud y de educación; a los brigadistas de muchas otras dependencias que, con su entrega y su trabajo incansable, nos han permitido auxiliar con oportunidad a la población afectada y damnificada.

Desde luego, debemos reconocer igualmente, la participación de los voluntarios que, en muchos casos, han apoyado el rescate de personas en peligro. Asimismo, reconocemos las acciones de los organismos civiles que han auxiliado de manera eficaz y han complementado el trabajo de las instituciones públicas.

En todos los casos, el Gobierno de la República tiene el más firme compromiso de seguir trabajando en la reconstrucción hasta que la normalidad vuelva completamente a todas las comunidades del campo y las ciudades que han padecido la furia de la naturaleza.

Frente a los difíciles fenómenos climatológicos que hemos enfrentado, hemos comprobado la importancia de contar con un Gobierno nacional, cuyas instituciones han actuado --como ya lo dije-- con una gran capacidad de reacción.

Los gobiernos municipales y estatales no podrían, por sí mismos, enfrentar los daños de fenómenos de gran envergadura como los provocados por el huracán "Isis". En estos casos se requiere el apoyo do todos los mexicanos y éste está representado por el Gobierno, que es también, de todos los mexicanos.

En la reconstrucción de los daños provocados por el huracán "Isis", como en todos los demás casos que se han presentado y que en adelante se presenten en otras regiones del país, seguiremos trabajando hombro con hombro, con los gobiernos estatales y municipales que también han cumplido evidentemente con eficacia y, en la medida de su capacidad, sus responsabilidades de protección como ha ocurrido evidente y claramente aquí en Sinaloa.

Quiero hacer un reconocimiento especial al señor gobernador Vega Alvarado, por el acierto con el que ha sabido conducir las acciones de las dependencias estatales, en las labores de auxilio y de reconstrucción. Lo ha hecho con la misma entrega y con la misma eficacia con la que ha trabajado incansablemente a lo largo de su gestión, en todos los rubros de gobierno y, especialmente, en los que tienen que ver con el desarrollo social, con el mayor bienestar de sus paisanos.

Tenga usted la seguridad, señor Gobernador, de que el Gobierno de la República seguirá esforzándose con usted, en beneficio de todo el pueblo de Sinaloa.

Gracias.


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