II Reunión Cumbre de Jefes de Estado y/o de Gobierno

Asociación de Estados del Caribe (AEC)

 


DECLARACIÓN DE SANTO DOMINGO

PREÁMBULO

Nosotros los Jefes de Estado y/o Gobierno de los Estados, Países y Territorios de la Asociación de Estados del Caribe (AEC), reunidos en la Ciudad de Santo Domingo de Guzmán, República Dominicana, los días 16 y 17 de abril de 1999;

Comprometidos con los principios y objetivos plasmados en el Convenio Constitutivo de la AEC y reconociendo la validez de la Declaración de Principios y el Plan de Acción sobre turismo, comercio y transporte, emanados de la histórica I Cumbre celebrada en Puerto España, Trinidad y Tobago, en agosto de 1995 y las prioridades identificadas para promover la integración regional, la cooperación funcional y la concertación entre los Estados Miembros y Miembros Asociados de la AEC;

Hemos decidido analizar los avances de la AEC desde Puerto España 1995 hasta Santo Domingo 1999 y determinar la proyección de la Región del Caribe hacia el siglo XXI; y por lo tanto:

1. Identificamos al turismo como la actividad en que la Asociación ha logrado los avances más significativos. Reconocemos que el turismo sustentable constituye una respuesta adecuada a los retos que representa incrementar las tasas de crecimiento del empleo y captación de divisas, la protección y preservación del medio ambiente y los recursos naturales, la protección del patrimonio y los valores culturales. Apoyamos la participación comunitaria, así como la participación de intereses locales en aspectos del proceso de desarrollo del turismo, tales como la formulación de políticas, planificación, manejo, propiedad y distribución de los beneficios generados por esta actividad. En este sentido adoptamos la Declaración de la Zona de Turismo Sustentable del Caribe (ZTSC).

2. Reiteramos nuestro compromiso de trabajar conjuntamente para la consolidación de un espacio económico ampliado para el comercio y las inversiones, basado en los principios de la Organización Mundial de Comercio, por lo que seguiremos impulsando las medidas de integración y cooperación que permitan el fortalecimiento del comercio intra-regional y las inversiones.

3. Observamos con satisfacción los avances producidos en materia de liberalización comercial e integración económica en los ámbitos subregional y bilateral entre los Estados Miembros y Miembros Asociados de la AEC. En el marco del Artículo XX del Convenio Constitutivo de la Asociación, los países interesados continuarán impulsando, según sus prioridades, acuerdos comerciales y de preferencias arancelarias, como se ha identificado en la iniciativa de establecer la Preferencia Arancelaria del Caribe (PAC).

4. Reiteramos que la racionalización y la definición de las políticas regionales de transporte están entre las más altas prioridades del Plan de Acción de la AEC. Consideramos que el transporte debe ser el instrumento fundamental para el desarrollo del turismo y el comercio en la región. En este sentido resaltamos nuestro compromiso con los objetivos del programa "Unir al Caribe por Aire y por Mar".

5. Basados en el cumplimiento de los compromisos contraídos en la Agenda 21, apoyamos las actividades destinadas a la protección y conservación del medio ambiente y los recursos naturales. Igualmente respaldamos los esfuerzos de CARICOM para que el Mar Caribe sea declarado como Zona Especial en el contexto del Desarrollo Sostenible, e instruimos que este tema se integre dentro de la Estrategia Ambiental del Caribe.

6. Consideramos al Mar Caribe como un bien invaluable y acordamos dar prioridad especial a su preservación. Por tanto, deploramos su degradación ecológica y rechazamos el uso continuado de éste para el transporte de desechos nucleares y tóxicos que de alguna manera puedan contribuir a una mayor degradación del Mar Caribe.

7. Manifestamos nuestra más profunda solidaridad con los países y territorios de la AEC afectados por desastres naturales durante los últimos años así como por las numerosas pérdidas de vidas y recursos materiales, ocasionados por estos fenómenos, lo que ha incrementado sus dificultades para implementar sus programas de desarrollo económico y social.

8. Instruimos a las autoridades nacionales encargadas de la prevención, mitigación y preparación para los desastres, a que pongan en práctica, en el más breve plazo, los mecanismos de instrumentación del Acuerdo de Cooperación Regional en Materia de Desastres Naturales, firmado por el Consejo de Ministros. En este sentido, se dará especial atención al fortalecimiento de la cooperación con la Agencia Caribeña para la Respuesta ante los Desastres Naturales (CDERA) y el Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres Naturales en América Central (CEPREDENAC).

9. Destacamos la importancia de la cooperación en la ciencia y la tecnología como base para la promoción del desarrollo sustentable de la región y en este sentido, observamos con beneplácito los avances en el desarrollo del Mecanismo de Cooperación en materia de Ciencia y Tecnología.

10. Reconocemos los esfuerzos para ampliar la colaboración y cooperación regional en cuanto al programa de integración linguística, la promoción de la enseñanza de los idiomas oficiales de la AEC y el desarrollo de programas de integración, cooperación e intercambios en las áreas de educación y cultura. Igualmente manifestamos nuestro apoyo a las acciones que se han venido desarrollando en la región en cuanto a la preservación del patrimonio cultural y la promoción y defensa de nuestros valores culturales.

11. Valoramos la importancia de la cooperación internacional para el desarrollo de los pueblos y las economías de la región y tomamos nota del renovado esfuerzo del Fondo Especial de la AEC para trabajar en ese sentido.

12. Estamos conscientes que la globalización constituye un reto de grandes proporciones para la región que conlleva riesgos y oportunidades. Por lo anterior, renovamos nuestro interés en fortalecer la consulta y la coordinación de nuestras posiciones en todos aquellos temas de mutuo interés de la agenda internacional.

13. Coincidimos en que, ante el acelerado proceso de la globalización, el multilateralismo es la respuesta indispensable para hacer frente a sus retos y aprovechar sus ventajas y, en particular, para asegurar el ejercicio efectivo de la igualdad jurídica de los Estados. Estamos conscientes, además, que el funcionamiento transparente y democrático de las instancias multilaterales deben darse con fundamento en el Derecho Internacional.

14. Reiteramos nuestro rechazo categórico a toda medida coercitiva unilateral, así como la aplicación extraterritorial de leyes nacionales por parte de cualquier Estado, por ser contraria al derecho internacional y además atentar contra la soberanía de los Estados y la convivencia internacional. En este contexto, reiteramos nuestra exhortación al Gobierno de los Estados Unidos de América para que ponga fin a la aplicación de la Ley Helms-Burton, de conformidad con las resoluciones aprobadas en el seno de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

15. Reafirmamos nuestro compromiso para preservar, consolidar y fortalecer la democracia, el pluralismo político y el Estado de Derecho, como escenario privilegiado que permite el respeto, defensa y promoción de todos los derechos humanos, incluyendo el derecho al desarrollo y las libertades fundamentales. En este sentido, reiteramos que el ejercicio de la participación ciudadana es un elemento indispensable en la creación de una nueva cultura política. Reiteramos asimismo, el respeto a los principios de soberanía y de no intervención, así como el derecho de cada pueblo de construir en paz, estabilidad y justicia su propio sistema político.

16. Reiteramos además, la necesidad de instrumentar políticas sociales y económicas orientadas al logro de un desarrollo armónico e integral, basado en la equidad, la justicia social, la elevación de los niveles de bienestar de la población y la erradicación de la pobreza, teniendo al ser humano como el eje fundamental en los planes de desarrollo.

17. Renovamos nuestro compromiso de trabajar por el desarrollo sostenible del Caribe, mediante la cooperación y la integración.

18. Reconocemos las diferencias en el tamaño y niveles de desarrollo de las economías de los países de la AEC y otorgamos especial importancia al tema de la vulnerabilidad de las pequeñas economías de nuestra región. Tomaremos en cuenta esas particularidades en el tratamiento de los países en las actividades que se desarrollen en el marco de la AEC. Buscaremos medios, que complementariamente con políticas internas adecuadas, proporcionen oportunidades tendientes a fomentar la participación y nivel de desarrollo de las economías pequeñas y de menor desarrollo.

19. Exhortamos a la comunidad internacional a que intensifiquen los programas que proporcionan asistencia técnica y financiera, capacitación de recursos humanos y transferencia de tecnología, con el fin de mejorar las oportunidades de las pequeñas economías y de menor desarrollo en el sistema internacional.

20. En este contexto, coincidimos en la necesidad de promover la cooperación y la acción concertada entre los Estados Miembros y Miembros Asociados de la AEC, a fin de aumentar la capacidad negociadora de nuestra región ante los foros internacionales.

21. Reafirmamos los principios adoptados durante la I Cumbre de la AEC en relación con el problema mundial de las drogas y delitos conexos, el cual representa una seria amenaza para el turismo, el comercio, el transporte y de hecho pone en peligro la soberanía y la seguridad de cada Estado.

22. Reiteramos los principios que norman la cooperación internacional para hacer frente al problema mundial de las drogas, entre los que se destacan la responsabilidad compartida, el enfoque global, integral y equilibrado, el irrestricto respeto a los principios de Derecho Internacional, en particular los de soberanía e integridad territorial. Por tanto, rechazamos enérgicamente todo tipo de intervención en los asuntos internos de los Estados y la aplicación extraterritorial de normas de derecho interno y de medidas unilaterales. Coincidimos por ello en que los programas, acciones y resultados en este campo, deben ser ponderados dentro de un marco intergubernamental acordado.

23. Estamos conscientes de la gran riqueza de la diversidad cultural de la región del Caribe y por ello, nos comprometemos a incrementar los esfuerzos en defensa de nuestra identidad cultural, para proteger y promover sus expresiones, por cuanto la cultura es una de las bases fundamentales para la integración de los pueblos del Caribe.

24. Reiteramos el compromiso de nuestros gobiernos de trabajar en estrecha coordinación para contribuir al éxito de la Cumbre América Latina y el Caribe con la Unión Europea, la cual constituye una oportunidad excepcional para promover una acción concertada entre los Miembros de la AEC, incrementar la cooperación y potenciar los diálogos y acuerdos existentes entre las dos regiones. Al efecto, promoveremos la propuesta latinoamericana y caribeña, adoptada en Ciudad de México, en diciembre de 1998, destinada a identificar acciones de cooperación inter-regional que contribuyan a incrementar las relaciones con los países de la Unión Europea.

25. Esta Cumbre será también una ocasión privilegiada para establecer un diálogo directo y franco con los mandatarios de la Unión Europea, para impulsar decididamente las relaciones económicas entre ambas regiones, especialmente en los ámbitos comercial y de inversiones, así como para promover la convergencia de esfuerzos orientados a restaurar la estabilidad financiera internacional y a corregir la persistencia de desequilibrios que puedan provocar una recesión mundial.

26. Hacemos un llamado para optimizar el potencial y las oportunidades que brindan los vínculos sectoriales entre los programas de la AEC y la colaboración con las organizaciones regionales y nacionales pertinentes, con el fin de asegurar una creciente complementariedad entre las actividades de los Estados Miembros y Miembros Asociados.

27. Expresamos nuestro profundo agradecimiento al Presidente de la República Dominicana Excelentísimo Señor Leonel Fernández, y al gobierno y pueblo de la República Dominicana, por las calurosas muestras de amistad y hospitalidad recibidas durante la II Cumbre.

Para impulsar las metas y objetivos trazados en la presente Declaración, acordamos adoptar y ejecutar el Plan de Acción adjunto.




Santo Domingo de Guzmán, República Dominicana, 16-17 de abril de 1999.